“Faltó tanto cariño con Ludmila”, “dormíamos espalda con espalda”, “ni le preguntaba cómo estaba”, reflexiona Álvaro Ballero

Fue en agosto del año pasado que Álvaro Ballero y Ludmila Ksenofontova anunciaron el fin de su matrimonio tras 17 años juntos y cuatro hijos en común. En diciembre el ganador del primer reality chileno lloró en Primer Plano por la separación y aún guardaba la esperanza de regresar con la bailarina rusa.
Sin embargo, al poco tiempo se supo que ambos habían decidido dar vuelta la página y que ya tenían nuevas parejas. Álvaro incluso desfiló y posó feliz junto a su polola María José Reyes en la Gala de Viña.
En tanto, el viernes pasado estuvo en Podemos Hablar, donde nuevamente se sinceró respecto al quiebre, pero esta vez mucho más dirigido y reflexivo:
“Yo hoy día me doy cuenta de lo poco cariñoso que fui, de lo poco empático con la madre de mis hijos… Yo me jactaba de la frialdad que teníamos como relación de pareja, pero que era un amor fuerte.
“Dormíamos poto con poto, espalda contra espalda, con suerte nos topabámos los pies a veces. Y yo me jactaba de eso. Yo llegué a la casa ese día, la abracé, ella estaba así (tiesa), porque sentí que faltó tanto cariño entre nosotros, a pesar de que había amor, respeto, convicción.
“Cuando nos separamos ella me dice ‘yo no siento nada por ti hace años, no te amo y quiero que te vayas de la casa’. Fue fuerte, pero también yo creo que fue sanador. Creo que Ludmila fue muy valiente.
“Yo sentía que tenía el 90% de responsabilidad. Hoy día no siento tanto eso, porque me di cuenta que efectivamente es súper compartido, o sea, las señales son de ambos lados. Yo creo que a los dos nos faltó mucho afecto, ser más partners.
“Ella de repente me decía ‘vamos a caminar’ y yo ‘no, no quiero ir a caminar’. El último tiempo ni le preguntaba cómo estaba, cómo había sido su día, nada… Incluso ella me dice ‘yo lloré mucho tiempo en las noches y tú…’. Claro, tampoco lo hacía delante mío. Ella vivió la separación antes, así fue”.
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