Por “un vergonzoso episodio de racismo y homofobia”: cuando Caniulef enfrentó a “Yerko Puchento” y al director de su propio canal y ganó

Andrés Caniulef dio todas las luchas que le tocó dar. Y en enero de 2013 el periodista fallecido ayer ganó una pelea contra el racismo y la homofobia, sentando un precedente y aportando a la causa del respeto y la tolerencia hacia todas las personas en la televisión.
Ese verano “Yerko Puchento” -el personaje interpretado por Daniel Alcaíno con contenidos que el guionista Jorge López le va dictando en el momento- decía lo que quería en el estelar Vértigo, en Canal 13, donde Caniulef era rostro.
El bufón tenía todo el apoyo del ex ministro Nicolás Eyzaguirre, quien ejercía como director ejecutivo de la estación, y esa noche “Yerko” comenzó a leer una página de un supuesto “diario de vida” del periodista:
“Carahue 1991: mai mai diario, iñi piñi tupe maranko... En la noche, con un amigo, estuvimos tocando la trutruca. Estuve toda la noche haciendo indios pícaros, que es lo que más me gusta. Todos los años sueño que muero como Caupolicán. No me molesta tanto el sueño. Ahora te dejo, porque quiero volver a soñar”.
Caniulef estaba de vacaciones y sintió la herida. “Para mí fue un tema muy sensible, porque no tenía la piel que tengo hoy para enfrentarme a este tipo de polémicas. Era bien incómodo”, explicó años después.
“No me podía quejar abiertamente. Me pareció necesario, en ese momento, poner sobre la mesa una discusión que hoy día es una discusión natural, que es que hay temas en los cuales no hay que reírse”, detalló.
El profesioanl encontró que la mejor manera de defenderse era escribiendo una carta al diario El Mercurio en contra de lo que calificó como “un lamentable y vergonzoso episodio de racismo y también de homofobia disfrazado de humor”.
“No es exagerado decir que la sociedad chilena, por años y en su mayoría, ha mirado con desdén al pueblo mapuche, etnia originaria de nuestro país y cuya genética está presente en el 99% de quienes están leyendo mis palabras. Hablamos de una cultura milenaria, subvalorada y ahora denostada por un personaje televisivo que, se supone, no tiene otro afán que entretener y hacer reír”, expresó en la misiva.
Escribió que “el libreto del último capítulo de ‘Yerko Puchento’ sumó un texto virulento de una homofobia evidente y donde también fui yo el aludido. La Ley Zamudio permite hoy que actos denigrantes hacia las personas homosexuales, lesbianas y transexuales tengan castigo, pero somos los medios de comunicación, y quienes trabajamos en ellos, quienes debemos dar el ejemplo correcto y no el equivocado como ocurrió en Vértigo”.
En esos tiempos no era llegar y alzar la voz como ahora. Más aún contra otra figura de su propio canal. “Puchento” marcaba los peaks de sintonía de Vértigo y era lo mejor calificado del programa por parte del público.
Hubo polémica y una ola de reacciones, y Eyzaguirre mantuvo todo su apoyo al cómico. “Yo sí sentí temor de perder la pega, porque efectivamente me estaba enfrentando a mis propios jefes, que en este caso era el director ejecutivo del canal”, atestiguó el reportero. sin
Pero Caniulef lo tenía claro: “El origen, el apellido, la condición social, la orientación sexual no son motivo de burla”.
“SENTI TEMOR DE PERDER LA PEGA”
“Yo sí sentí temor de perder la pega, porque efectivamente me estaba enfrentando a mis propios jefes, que en este caso era el director ejecutivo del canal... Eyzaguirre defendió la libertad que tenía ‘Yerko’ de generar un contenido que, para él, era de humor, lo cual no estuve de acuerdo”, rememoró.
El periodista no reculó. Conversó el asunto con el director ejecutivo y argumentó. La casa televisiva emitió la declaración: “Canal 13 lamenta el episodio generado por una rutina humorística en el progrfama Vértigo. La línea editorial del canal no admite la homofobia ni la discriminación racial”.
Y pasó una década hasta que Caniulef y Alcaíno se dieron un abrazo en televisión al encontrarse en Pasapalabra.
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