Verano en modo ON: Claves para armar un look infalible entre playa y piscina
El verano chileno invita a pasar más tiempo al aire libre y a simplificar el clóset sin perder estilo. Es por esto que la playa, piscina y escapadas cortas exigen prendas cómodas, frescas y fáciles de combinar, pero también capaces de adaptarse a distintos momentos del día.
El primer paso de este recorrido es el traje de baño de mujer, la base de cualquier look estival. En 2026, las tendencias apuestan por bikinis de tiro alto, enteritos con cortes estratégicos y trikinis que estilizan sin sacrificar comodidad. Más allá de la moda, lo clave es elegir según el tipo de cuerpo y el nivel de movimiento que se tendrá, priorizando calces firmes y telas pensadas para el uso prolongado en agua.
Ahora bien, el look no termina al salir del mar. Es aquí donde los vestidos de mujer se convierten en aliados indispensables. Vestidos midi o maxi, de telas livianas y colores neutros o vibrantes, permiten pasar del after-beach a una comida informal sin cambiarse por completo. Además, Con solo agregar sandalias y accesorios, un vestido sencillo se transforma en un outfit elegante y relajado a la vez.
Trajes de baño según tipo de cuerpo y uso
Al elegir un traje de baño, conviene pensar tanto en la silueta como en el plan. Los bikinis con tops estructurados aportan soporte y comodidad para días activos, mientras los enteritos con escotes profundos o espalda descubierta equilibran elegancia y funcionalidad. Los trikinis, por su parte, siguen marcando presencia gracias a su capacidad de estilizar sin ser demasiado reveladores.
Un punto cada vez más relevante es la protección UV en las telas. Este tipo de material no solo cuida la piel, sino que también mejora la resistencia al sol, al cloro y al salitre, algo clave para quienes usan el mismo traje durante toda la temporada.
Vestidos que funcionan más allá de la playa
En el recorrido de compras, los vestidos destacan por su versatilidad. Los modelos midi son ideales para caminar, comer o recorrer ferias costeras, mientras los maxi aportan un aire más sofisticado sin dejar de ser frescos. La clave está en elegir cortes simples y telas que respiren, como algodones livianos o mezclas pensadas para altas temperaturas.
Transformar un vestido básico en un outfit más armado es sencillo. Basta sumar anteojos de sol, un bolso de playa estructurado y sandalias planas o de plataforma baja. Así, una misma prenda se adapta a distintos contextos sin esfuerzo.
Accesorios que completan el look estival
Ningún look de playa está completo sin accesorios funcionales. Los anteojos de sol protegen y elevan el outfit, los bolsos amplios permiten llevar lo esencial y las sandalias adecuadas marcan la diferencia entre comodidad y cansancio. Elegir piezas neutras facilita combinarlas con distintos trajes y vestidos durante toda la temporada.
Además, estos accesorios ayudan a darle personalidad al conjunto, incluso cuando las prendas principales son simples. Es por eso que invertir en buenos básicos suele rendir más que seguir microtendencias pasajeras.
Tips de cuidado para que las prendas duren más
Para extender la vida útil del clóset estival, el cuidado es fundamental. En el caso de los trajes de baño, se recomienda enjuagarlos con agua fría después de cada uso para eliminar restos de cloro o sal. Evitar retorcerlos y secarlos a la sombra ayuda a mantener la elasticidad y el color.
Los vestidos, por su parte, agradecen lavados suaves y secado natural. Guardarlos completamente secos y evitar superficies ásperas previene el desgaste prematuro. Estos pequeños gestos permiten que las prendas se mantengan en buen estado durante varias temporadas.
Al final, el mejor look estival es aquel que acompaña el ritmo del verano sin complicaciones, adaptándose a la playa, la piscina y todo lo que venga después.
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