“Glaciar del Juicio Final” provoca alerta: derretimiento causaría duras consecuencias a nivel mundial y en nuestro país
Masa de hielo sirve como un tapón en la Antártida, no obstante, está cediendo por subida de temperatura de los mares.
“El Glaciar del Juicio Final”, así se le conoce al glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental, el cual ha generado preocupación en estos últimos días.
Esta enorme masa de hielo es seguida de cerca por científicos debido al rol clave que cumple en la estabilidad de otros glaciares de la zona.
Con cerca de 192.000 km² de superficie, 120 kilómetros de ancho y una pared de hielo que alcanza los 1.200 metros, sus dimensiones son gigantescas. Para graficarlo, su tamaño equivale aproximadamente a un cuarto de Chile continental o a la suma de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y Antofagasta, consignó Meteored.
Thwaites tiene gran importancia ecológica, pues actúa como barrera natural, funcionando como tapón para otros glaciares e impidiendo que lleguen al océano. Por eso, su debilitamiento no preocupa solo por el hielo que podría perder directamente, sino por el efecto dominó que podría generar en toda la Antártida Occidental.
De ahí nace su popular apodo: el “Glaciar del Juicio Final”. La denominación responde a la magnitud de las consecuencias que tendría una eventual ruptura total, ya que se trata de uno de los puntos más frágiles de la capa de hielo de esa zona del planeta.
Durante las últimas décadas, imágenes satelitales han permitido observar el retroceso sostenido del glaciar. La NASA y distintos equipos científicos internacionales han seguido su evolución, debido a que cualquier cambio mayor podría impactar directamente en el nivel de los océanos.
Uno de los factores más preocupantes está ocurriendo por debajo de la superficie. Aunque el aumento de la temperatura del aire también influye en su deterioro, el mayor daño proviene del océano.
Corrientes de agua marina más cálida se están filtrando bajo la plataforma flotante que sostiene al glaciar. Este fenómeno derrite el hielo desde abajo, debilita su conexión con el continente y favorece la aparición de grandes grietas.
En caso de que Thwaites colapse por completo, el nivel medio del mar podría aumentar alrededor de 65 centímetros. Una cifra menor a simple vista, pero cuyos efectos serían graves en el equilibrio natural. En zonas costeras, esta subida del nivel del mar provocaría erosión, marejadas y pérdida de playas.
El impacto sería global. Grandes ciudades como Miami, Nueva York, Shanghái o Ámsterdam quedarían mucho más expuestas a inundaciones frecuentes y daños en su infraestructura.
Chile tampoco estaría ajeno a este escenario. Con más de 4.000 kilómetros de costa frente al océano Pacífico, el país podría enfrentar daños en puertos, retroceso de playas, afectación de balnearios y riesgos para comunidades costeras, consignó el medio citado.
A eso se suma el posible impacto sobre humedales y ecosistemas litorales, que podrían verse alterados por el avance del mar y la intrusión de agua salada.
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