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Barricas Cold Brew: El intenso brebaje que nació de la unión del mundo de la cerveza y el café

De la mano de Kunstmann llega esta edición limitada creada con tiempo, paciencia y una mezcla de sabores que no suele verse en el mercado.

Si hay dos mercados de consumo donde las personas no solo han madurado y aprendido sobre su consumo, sino que también se han puesto cada vez más exigentes, son precisamente el mundo de la cerveza y el café.

Mientras un cervecero de tomo y lomo puede identificar y saborear tipos de cerveza, preparaciones, el uso de diferentes maltas y lúpulos y hasta el proceso de fermentación, los cafeteros no se quedan atrás y hoy también están preocupados del origen de los granos, el proceso de tostado y la preparación misma antes de llegar a la taza.

Por eso, mezclarlos y obtener un producto de calidad no era tarea fácil. Sin embargo, Kunstmann, la cervecería de Valdivia, se puso a tono con el desafío y ha lanzado al mercado su Barrica Cold Brew, una cerveza de edición limitada para intentar sacar lo mejor de los dos mundos en un producto de sabor inolvidable.

Para lograrlo, tomaron toda su expertise junto a la tostaduría Folks de Puerto Varas y trabajaron juntos para crear un producto para muchos imposible. Un proceso donde el ingrediente principal, más allá de la calidad de sus productos, fue el tiempo.

La Barrica Cold Brew es una cerveza fuerte, robusta y con aromas que nos acercan tanto al mundo del fermentado como del café. En boca, su sabor es intenso y con un toque de acidez perfecto, pero no para todos. Hablamos de una cerveza de 8,9 grados de alcohol, que no debe servirse muy helada —entre 8 y 13 grados dice la recomendación— y que bajo ningún motivo debe consumirse como una michelada, por ejemplo. Es un trabajo de larga data y que como resultado entrega un sabor intenso que curiosamente golpea y relaja en lugar de ser un shot anímico.

El proceso comenzó primero con la elaboración de una Strong Ale tradicional que permaneció madurando en barricas de roble americano durante 12 meses, solo para este proyecto. Después de este proceso, vino el ensamblaje con el cold brew de café elaborado por la tostaduría Folks.

Para los que están medio perdidos, el cold brew es un proceso de infusión del café en el que se usa agua helada en lugar de caliente, como suele ser. Este proceso suele tomar entre 12 y 24 horas y se considera que es la mejor manera de generar un café helado. Por lo general el cold brew se hace con agua, pero acá el agente infusionador fue cerveza helada durante 48 horas, generando así un resultado tan experimental como delicioso. “No es solo cerveza; es una obra maestra de lenta maduración y notas inigualables, digna de ser saboreada y coleccionada”, reza el sitio de Kunstmann, y tienen razón.

La experiencia, eso sí, no será para todos. Un proyecto así de complejo y experimental terminó en una tirada de solo 10 hectolitros, que equivalen a unas 2.000 botellas y de las cuales nosotros ya nos tomamos una.

Para los fanáticos de ambos mundos, eso sí, vale totalmente la pena. Se recomienda servir entre 8°C y 13°C y acompañando preparaciones de sabores intensos como carnes o un lomo Kassler. Está disponible para la venta de forma exclusiva en los locales CraftBar.

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