Por Axel ChristiansenCaleta de Locos: Un pedacito de la costa directamente en el MUT
El nuevo local de pescados y mariscos del Mercado Urbano de Tobalaba apuesta por una ambientación y sabores tradicionales, productos de calidad y una vuelta a la tradición criolla.

Si no puedo ir a la caleta, la caleta viene a mí. Ese es más o menos el concepto detrás de Caleta de Locos, la más reciente apuesta gastronómica abierta en el ya reconocido por sus sabores piso -2 del Mercado Urbano Tobalaba (MUT).
El espacio ubicado en el sector de “El Mercado” busca entregar la experiencia de una caleta pesquera tradicional pero en medio de la selva de cemento de Santiago. Y lo logra no solo con su ambientación llena de decorados marinos como redes de pesca, boyas y hasta un mascarón de proa que busca atraer la buena fortuna como las antiguas tradiciones. Caleta de Locos llega como un espacio que es algo más que una opción más dentro del “patio de comidas” más gourmet de todo Chile.

Según nos contó Raúl Andrade, fundador del Grupo NH y mente detrás del proyecto, Caleta de Locos es un lugar que no funciona solo como restorán sino que también como una pescadería para llevar productos frescos al hogar y una barra de consumo al paso, tal como en las ciudades costeras de Chile.
Y para ello traen la experiencia de dos restaurantes ubicados justo en ciudades de tradición pesquera: Vista Mar en Maitencillo y Luciano en Laguna de Zapallar. Y es que después de operar públicos exigentes que van a la costa precisamente a probar sabores marinos la pregunta clave es ¿cómo replicar esto en Santiago, en medio de un Centro Comercial y con tanta competencia ya establecida?

La respuesta era clara e iba más allá de simplemente una decoración atractiva y una música alegre y cumbianchera: había que recuperar el sabor de la caleta tradicional.
Un claro ejemplo de ello está en el ceviche, una de las preparaciones clásicas de cualquier caleta y uno de los platos más populares de Caleta de Locos. El chef a cargo del restorán es el peruano Alexander Dioses, quien no solo es especialista en productos del mar sino que fue uno de los pupilos de Gastón Acurio. Uno podría pensar entonces que el ceviche de Caleta de Locos sería bien cargado a lo que uno puede encontrar en un restorán peruano: con leche de tigre, maíz, cargado al rocoto.

Pero no. Raúl Andrade explica que una de las indicaciones que se le dio a Alexander era mantenerse con las recetas tradicionales de Chile, dándole prioridad a la calidad de los productos y la simpleza de sus preparaciones. Así, el ceviche mixto que probamos ese día ($12.990) vuelve a la simpleza que uno encuentra en cualquier costa de Chile: productos frescos, mucho limón y salsa verde. Nada más. El ceviche incluye 200 gramos de productos que incluyen el pescado del día, camarones, almejas, pulpo y, por supuesto, loco, acompañado de una tostadita.
Y el sabor automáticamente te transporta a donde debería, un tipo de ceviche que ya se estaba perdiendo y que era difícil de encontrar en la capital, sobre todo en un espacio a un paso del metro Tobalaba. La porción está bien para una persona con hambre o para dos que quieran compartir e ir por un segundo plato.

Una de las opciones que también se pueden probar es la empanada de mariscos, contundente, frita, acompañada de dos salsas y rellena de mariscos de toda calidad, a diferencia de los típicos “despuntes” que se usan en una caleta cotidiana. Como el resto de los platos, el tipo de mariscos incluidos dependerá del stock más fresco que tenga el local, el cual es adquirido de manera directa, sin intermediarios desde la costa. En mi caso había camarones, pulpo, choritos y otros sabores que se mezclaban con la masa. También hay de camarón queso y hasta de pino.
Y si bien el formato tradicional de la caleta es la de pedir un pez como atún, corvina, merluza, salmón o reineta y acompañarlo con alguna guarnición, mi plato de fondo para la jornada no podía ser otro que el “Sándwich del Pescador” ($9.990), una versión súper enchulada del clásico “churrasco marino” conocido de la Cuarta Región.

Las diferencias principalmente están en el formato: en lugar de una marraqueta, el Sándwich del Pescador se sirve en un pan alargado y tostado, acompañado de una ensalada chilena con abundante tomate, cebolla y perejil, y una tremendamente deliciosa mayonesa con ají verde que es lo que le da la personalidad total al plato. Todo esto acompañado de unas muy crujientes papas fritas acompañadas de un poco más de esa salsa de los dioses.
Por Dios qué buen sanguchito y qué milagro que un sabor con esta frescura se encuentre en un espacio así. De hecho por todo lo que me comí antes solo pude degustar la mitad y el resto para la casa, donde terminé de devorarlo mientras veía un partido del mundial.

Finalmente pasamos por fuera de la pescadería donde pudimos ver algunos de los productos disponibles para llevarse a casa y tener un pescado de calidad del que puedes llevarte la cabeza si así lo quieres.
Y es cierto, hay cosas que un local con sus aspiraciones no puede lograr: el aroma de la brisa marina, el murmullo de las gaviotas o el constante griterío de pescadores y otros puestos para atraer a sus clientes. Hay ciertas cosas que simplemente no se pueden lograr. Pero si el cometido del MUT y en particular en el Mercado del -2 es el de ofrecer una variedad gastronómica diversa con sabores tanto de Chile como del mundo a una distancia que se puede recorrer a pie, Caleta de Locos cae como pez en el agua.
Ya sea en la barra o en una mesa, es uno de los mejores espacios para sacarse de manera rápida el antojo de un buen almuerzo o cena con productos del mar como solo los produce la costa chilena. Y es de cierta forma la manera correcta de ejecutar la fantasía de traer los sabores más tradicionales pero con la formalidad que exigen venirse a la ciudad.
Imperdibles
Lo último
hace 8 min
hace 13 min
hace 22 min
hace 27 min
hace 48 min
Lo más leído
1.















