Por Martina CirerCringe Marketing: cuando la vergüenza ajena se vuelve una estrategia digital
En un mundo saturado de redes sociales perfectas, filtros y discursos pulidos, la nueva estrategia de apostar por lo incómodo y vergonzoso marca territorio.

A veces no es solo que un influencer o una persona famosa de cringe o vergüenza ajena, simplemente puede que esté haciendo “Cringe Marketing".
El término cringe proviene del inglés y alude a esa sensación de vergüenza ajena que provoca algo torpe, incómodo o fuera de lugar. Lo que antes era visto como un error de comunicación, hoy se ha resignificado como una herramienta publicitaria eficaz.
Según expertos en marketing, el Cringe Marketing consiste en “contenido deliberadamente incómodo, exagerado o vergonzoso, para llamar la atención del público, aunque puede parecer una táctica arriesgada por la gran exposición”, un método especialmente efectivo en plataformas como TikTok e Instagram.

Este enfoque busca justamente romper con la perfección tradicional de la publicidad, lo “sin pulir”, lo auténtico y lo relacionado con humor incómodo se convierten en activos para generar viralidad y engagement.
Por qué funciona (y para quién)
Una de las razones de su auge es que los consumidores, especialmente los miembros de la Generación Z y los millennials, rechazan el contenido demasiado editado o ensayado.
Según un análisis reciente: “Perfect brands feel fake. Imperfect brands feel like friends.” (Las marcas perfectas se sienten falsas. Las imperfectas se sienten como amigos.)
Además, los algoritmos de redes sociales suelen favorecer contenido que provoca reacciones (ya sea sorpresa, risa o incomodidad) porque estas interacciones aumentan el alcance orgánico.

Empresas especializadas en marketing señalan que lo cringe hace que “lo extraño o incómodo destaque y atraiga la mirada del espectador más casual”, generando precisamente ese efecto de viralidad que muchas marcas persiguen.
De la publicidad tradicional al caos planeado
Aunque el cringe suene espontáneo o improvisado, no siempre lo es. Expertos hablan de “cringe estratégico”, un enfoque que utiliza elementos del pasado, humor incómodo o estética deliberadamente poco pulida para generar conexiones emocionales profundas.
El estrategic cringe es cuando las marcas se inclinan intencionalmente hacia la torpeza (reviviendo estéticas desactualizadas o bromeando sobre sí mismas) con el objetivo de resonar con audiencias que encuentran autenticidad en la imperfección.
Este tipo de estrategia no es igual para todas las audiencias, lo que funciona con usuarios jóvenes puede no funcionar con públicos conservadores o corporativos, donde lo cringe puede interpretarse literalmente como falta de profesionalismo.
Para algunos creadores funciona la táctica de “no importa sobre qué están hablando de mi, lo que importa es que hablen de mi”.
Así que ya sabes, si ves a alguna persona en redes sociales creando contenido que te parezca ridículo o vergonzoso, quizás es a propósito…
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