Crítica de series: La Novena Jedi, un anime que logra que Star Wars deje de mirar al pasado
El reconocido estudio japonés Production I.G. transforma uno de los cortometrajes más aplaudidos de Star Wars: Visions en una serie que logra construir una historia con personalidad propia.
No pocos llevamos años escuchando, comentando y discutiendo que Star Wars necesita recuperar la magia. Entre series live-action que rara vez despegan y una franquicia cada vez más obsesionada con mirar hacia atrás, con Andor siendo la única pieza de redención, en general la sensación de desgaste se ha vuelto inevitable.
Por eso, su más reciente producción, la serie de anime Star Wars: Visions Presenta: La Novena Jedi, se siente como un recordatorio de que la franquicia todavía puede hacer algo más que volver una y otra vez a los grandes hitos de la saga Skywalker.
Nacida como uno de los cortometrajes más celebrados de Star Wars: Visions, esta historia da el salto como una serie de ocho episodios cuya apuesta consiste en transformar una idea que funcionó en formato breve en una producción expandida.
Aunque eso es algo que en el papel bien podía haber diluido su impacto, afortunadamente con la serie ocurre lo contrario.
De partida, la historia retoma el viaje de Lah Kara poco después de los acontecimientos vistos en los cortometrajes. Mientras continúa entrenando bajo la tutela del Margrave Juro, la joven emprende una misión para rescatar a su padre, enfrentándose a un nuevo enemigo que amenaza con sumir a la galaxia en una nueva era de oscuridad.
En ese campo, y durante sus primeros episodios, la serie inevitablemente cae en los mismos lugares comunes que tantas veces hemos visto, presentando a una aprendiz Jedi, un maestro sabio, una amenaza capaz de destruir planetas, un villano vestido de negro y una lucha por restaurar el equilibrio de la Fuerza.
Y aunque por momentos da la impresión de que el estudio Production I.G. y Lucasfilm prefirieron construir una base reconocible antes de explorar las posibilidades que ofrecía este rincón completamente nuevo de la franquicia, y que además tiene la ventaja de estar fuera del canon, la serie termina encontrando su propio rumbo.
Poco a poco la historia comienza a desprenderse de esos moldes y desarrolla una identidad que va mucho más allá de una aventura convencional. Mucho de eso se debe a que el verdadero interés de la serie termina estando en los conflictos internos de sus personajes y no solo en la eterna batalla entre Jedi y Sith.
Tomando como eje al personaje de Lah Kara, el anime presenta a una protagonista con enormes habilidades, pero también marcada por dudas, frustraciones y estallidos de ira que amenazan con hacerla perder el control. A partir de esa base, la serie entiende que el verdadero conflicto no solo pasa por salvar la galaxia, sino también por enfrentar la rabia y el miedo que carga su protagonista.
Asimismo, el villano Nawaam también está bien construido. Su caída hacia la oscuridad nace del trauma y no simplemente de la ambición, lo que evita que sea un antagonista unidimensional y, a la vez, le entrega una humanidad que lo vuelve mucho más interesante que un mero enemigo atemorizante.
Todo ese enfoque permite que la serie juegue constantemente con la idea de que el bien y el mal rara vez son absolutos. Y sin decirlo de forma explícita, el anime abraza conceptos mucho más grises para alejarse de la clásica división entre dos polos que ha definido gran parte de la saga creada por George Lucas.
Lo anterior también funciona porque está acompañado por una animación sencillamente espectacular. Production I.G. demuestra nuevamente por qué sigue siendo uno de los estudios más prestigiosos del anime, con combates, secuencias de acción y escenarios que destacan por su enorme tratamiento visual.
En ese apartado, las batallas con sables de luz sobresalen por su dinamismo, pero también por el trabajo en las expresiones, el color y la iluminación. Cada enfrentamiento transmite tanto desde la acción como desde las emociones que atraviesan a sus personajes, haciendo que cada duelo tenga un peso mucho mayor.
Además, la serie aprovecha las ventajas del medio animado para construir secuencias que difícilmente tendrían el mismo impacto en live-action, abrazando una libertad visual que rara vez se ha visto durante la era Disney de la franquicia.
Así que solo basta recalcar que, más allá de que su mayor problema está en los episodios iniciales, lo mejor de esta propuesta es que mejora paulatinamente hasta encontrar un rumbo que justifica plenamente su existencia. Y Después de años dependiendo de la nostalgia, La Novena Jedi demuestra que Star Wars todavía tiene espacio para sorprender. Solo necesitaba atreverse a mirar hacia adelante en lugar de seguir viviendo del pasado.
La Novena Jedi ya está disponible en Disney+ e incluye versiones en español y en japonés con subtítulos.
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