High On Life 2 es shooter para una generación de adultos que se niega a crecer
A veces ingenioso y otras veces molesto, la secuela del extraño título del 2022 cambia su estilo de hacer humor y de juego en un título que logra mezclar su propuesta y su sustancia casi en partes iguales.
En un mundo donde todos los juegos de disparos en primera persona son prácticamente iguales, a High on Life 2 tenemos que darle el beneficio de que sin duda es el más extraño que existe. Eso no significa que sea bueno o malo, pero sí es realmente único.
Incluso me atrevería a decir que comparándolo con el juego anterior, High on Life 2 sigue sintiéndose totalmente único a pesar de compartir el mismo ADN.
El juego sigue la tónica del anterior al presentarnos una historia que ocurre en un planeta alienígena donde existe una raza llamada Gattlians, que son armas parlantes. A ver, lo repito, en High on Life, la gracia es que tus armas hablan y hablan, tienen diferentes personalidades y eso se supone que da risa.
Siendo un shooter genérico, High on Life solo podía atraparte si es que te gustaban los diálogos absurdos de sus personajes. Pero High on Life 2 es otra cosa ya que sigue siendo un juego inmaduro, pero abraza el concepto para tomar la inmadurez desde distintas ópticas: con chistes inapropiados pero también creando situaciones para empoderar a tu niño interior.
Por ejemplo, una de las primeras cosas que gana el protagonista dentro del juego es un Skate para poder hacer trucos y moverte más rápido por los escenarios. Y el cuartel central de los protagonistas está empotrado en un templo de adoración a los 90, con juegos arcade, alfombras coloridas y hasta un resbalín. Eso es ser inmaduro, pero cool.
Pero también el juego te lleva a conocer personajes que debes emborrachar para ganar su confianza, conversar con un niño que te admira como héroe antes de matarlo e incluso hay un cine donde puedes ver películas Clase B de principio a fin. Una inmadurez más “fumeta”.
Básicamente la experiencia de High on Life 2 es jugarlo y dejarse sorprender por las cosas más inconexas posibles, es como una tarde de adolescente haciendo zapping por la tele hasta encontrar algo que te haga reír. No todas las referencias pegarán igual, pero hay un esfuerzo para que haya varios momentos memorables con los que te encuentres.
High on Life 2 está lejos de ser un juego perfecto, en el sentido de que como shooter no se siente particularmente como un buen juego, tiene inconsistencia en su rendimiento y además, lo encuentro particularmente feo. Pero lo que no tiene en calidad gráfica, le sobra en creatividad y pasión por encontrar esos momentos memorables.
Es un juego pensado para la generación que le encantan los easter eggs, las referencias, los colores y por supuesto, jugar sus videojuegos con alguna que otra sustancia en su interior.
Y en un mercado donde ya hemos sido tantas veces soldados tratando de liberar a un país del peligro, un juego que llegue para intentar liberar nuestra mente aunque sea un ratito, se agradece.
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