Por Marco OyarzúnLa historia del septiembre sin fap y sus mitos
Su origen remonta a foros de internet.

Llegó septiembre, época de empanadas y terremoto, pero para algunos cibernautas significa también el mes sin manoseos.
El Septiembre Sin Fap es un reto que lleva sus años, pero que se ha mantenido en el tiempo como una tradición nativa de internet. Originalmente conocido como “No Fap September”, cabe destacar que “fap” es jerga del internet gringo para referirse a jalarse el ganso.
Este desafío consiste en no masturbarse durante todo el mes de la chilenidad. Tiene su origen en foros en el año 2009, según el sitio Know Your Meme. Supuestamente, se buscaba incrementar la hormona de la testosterona; no obstante, científicamente está comprobado que la masturbación no afecta sus niveles.
Según el sitio UroFeliz, algunas cosas que ayudan a mejorar los niveles de testosterona son los ejercicios de fuerza, dormir más de 7 horas y bajar de peso si es necesario.
¿Es malo el manoseo?

La masturbación suele cargar con hartos prejuicios, pero la evidencia la reconoce como una conducta sexual normal y saludable. En simple, puede ayudar a conocer mejor el cuerpo, conectar con el placer y liberar tensión, ya sea en solitario o dentro de la vida íntima de cada persona.
Entre sus efectos positivos, la autoestimulación puede influir en el bienestar emocional. Durante la excitación y el orgasmo, el cerebro libera sustancias como dopamina, oxitocina, endorfinas, serotonina y prolactina, asociadas al placer, la relajación, la baja del estrés y un mejor descanso.
También puede fortalecer la confianza personal y mejorar la relación con el propio cuerpo. Por eso, en algunos procesos de terapia sexual se considera una herramienta útil para trabajar autoestima, deseo, placer y autoconocimiento.
Eso sí, no todos viven la experiencia de la misma manera. Factores biológicos, emocionales, culturales y relacionales pueden cambiar la forma en que cada persona se vincula con la masturbación, especialmente cuando hay culpa, vergüenza o mensajes familiares y religiosos dando vueltas.
Algunos estudios apuntan a diferencias entre mujeres y hombres. En mujeres, la masturbación se ha vinculado con mayor deseo sexual y más facilidad para alcanzar el orgasmo, mientras que en hombres los resultados son más mezclados, sobre todo cuando se habla de satisfacción sexual, eyaculación o respuesta orgásmica, consigna clinicbarcelona.org.
¿Cuándo es un problema?
El problema aparece cuando la práctica deja de ser libre y placentera, y pasa a volverse compulsiva. La llamada adicción a la masturbación implica pérdida de control, necesidad persistente de hacerlo, aumento de la frecuencia y consecuencias negativas en la vida diaria, las relaciones o el bienestar emocional.
En ese mismo terreno, algunos especialistas advierten que el consumo habitual o compulsivo de pornografía podría afectar la vida sexual de ciertas personas.
Entre los riesgos mencionados aparecen dificultades para excitarse con una pareja, problemas para mantener erecciones o alcanzar el orgasmo, además de menor satisfacción en la relación, recoge BBC.
La explicación que plantean algunos estudios apunta al sistema de recompensa del cerebro y a la liberación de dopamina. Cuando el estímulo se vuelve cada vez más intenso o repetitivo, podría aparecer una especie de tolerancia, empujando a buscar contenidos más fuertes o distintos. Por eso, cuando hay culpa, ansiedad, aislamiento o pérdida de control, lo recomendable es no hacerse el leso y buscar apoyo profesional.
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