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Lalo Ibeas, ex Chancho en Piedra, abre su nueva era de cumbia picaresca: “Somos un poquito malagradecidos con la gente que nos hace reír”

Prepara un disco de once canciones. Así es, once… todo bajo la identidad, tal cual superhéroe, de Pascual Arroyo. En las siguientes páginas da una introducción a este proyecto.

La última vez que hablé con Lalo era plena pandemia, 9 de junio de 2020 para ser más específicos, en el lanzamiento de “Bola de fuego”, uno de sus últimos sencillos antes del receso de Chancho en Piedra.

“Hay gente que le molestó, otras que le gustó, algunos más chicos nos conocieron por estos temas”, señaló el músico sobre este rock con pinceladas de música urbana en el medio LaRata.CL.

“Muy pocos o casi nadie ha mezclado el rock con reggaetón o puesto autotune en temas rockeros, cosas que pueden sonar como enemigas, pero creo que en realidad eso es el arte, abrir nuevos caminos y derribar prejuicios. A mi parecer, lo logramos”, enfatizaba.

Ahora, en estos últimos días, seis años después, emprende su camino solista con un nuevo alter ego: Pascual Arroyo.

Proyecto que nació tras un corto pasaje como vocalista del grupo de cumbia Chicha Morada, mientras radicaba en España. El bichito cumbiero comenzó a picarle.

Esto se suma a su afición por la cumbia picaresca, esa de humor cien por ciento chileno, que exponen artistas como Hirohito y su conjunto o Los Hijos de Putre.

“En algún tiempo en Chile todo lo que era la música de raíz humorística, por Los Caporales, Los Perlas, Los Hermanos Campos, Los Hijos de Putre, era el orgullo. Incluso alguna parte del folclore, como ‘El curanto’, que yo me acuerdo de escucharlo cuando chico y era gracioso. ‘Levántate hombre flojo’, cosas así”, recuerda Lalo.

Era música que escuchaba a escondidas con los amigos, en la radio del auto, como si fuera algo prohibido, en tiempos de menos globalización. “Y en un momento el mundo se empezó a poner más homogéneo. Empezamos a hablar de lo mismo que todos: si el gringo hablaba de drogas, nosotros hablábamos de drogas; si se hablaba de minas, nosotros hablábamos de minas. Se empezó a transformar en que el estilo musical venía acompañado de la temática. Como que si el reggaetón habla de bailar o de follar…”, critica Ibeas.

Recientemente estrenó “Comido y lo bailado”, su nuevo tema que da comienzo a esta etapa musical de rescate y disfrute, en compañía de Rodrigo “Negro” Medel, voz de Tomo Como Rey, como productor.

“Y así como reclamo que la comedia no es tan bien recibida, creo que la única manera de cambiar eso es hacer comedia, hacer comedia, hacer comedia, hasta que en algún momento alguien diga: “Puta, me da risa esto. Qué bonito”. Así como me pasa a mí con Los Hijos de Putre. Me gustó tanto que en algún momento dije: “Tengo que hacer algo de este estilo, porque me gustó cuando llegó a mi vida”. Entonces también es parte de seguir este ciclo, esta bola de nieve que pasa con las cosas artísticas. Te gusta esto, haces algo parecido y va creciendo, llegando a más gente. Es parte de esta cadena de buen humor", complementa.

Una etapa de su carrera que lo tiene ilusionado: “Estoy contento. Además, mi focus group es mi hijo con sus amigos. Les muestro canciones y se mueren de la risa. Digo: ‘Ya, está funcionando con niños, con personas que todavía no escuchan tanta música, que no tienen prejuicio’. Me pone alegre que alegre a una audiencia nueva”.

-Son como tus Rick Rubin pequeños, tus productores ejecutivos dando ideas.

-Me dio la idea de una canción, pero todavía no la grabo. Me dio una idea y está bien buena. Le dije: ‘La voy a hacer. Todo derecho que genere esa canción te lo voy a dar a ti’. Esa la voy a grabar en la segunda mitad.

-Los Chanchos siempre fueron picarones. Está en tu ADN también.

-Sí, yo creo que es parte de mí. No puedo ocultarlo ni tratar de ser más sofisticado, porque siempre me ha salido así la forma de escribir. De hecho, cuando empecé a escribir las canciones de este proyecto, al principio mi foco era hacer cosas de doble sentido. El primer tema que escribí fue “Pascual Arroyo”, que suena a “me pica el hoyo”. Sentía que la gente respondía al coro, que eso era lo gracioso.

Empecé a escribir eso, pero después me di cuenta de que me estaba poniendo barreras o límites solo. Nadie me estaba obligando a escribir solamente eso, era yo. Entonces dije: “Pucha, yo he escrito hartas cosas en mi vida y siento que igual tengo una especie de estilo. No soy el dueño del estilo, pero tengo un estilo. No me quiero coartar solo”. Escribí canciones como siempre he escrito, pero con esta mirada más popular, más picarona, más graciosa, más chilena. Ahí fui ampliando la temática, no solamente puras cosas de doble sentido, sino cosas populares.

-Hoy no están tan presentes estas bandas como Los Hijos de Putre o Los Picantes. Ahora los chicos hacen cosas cómicas, pero más urbanas.

-Me gustaría escuchar eso, porque la verdad todo lo que he escuchado se parece un poco a la temática de sexo, fiesta y droga. Pero mortal que exista, si existe. Me gustaría escuchar ese estilo.

-Hay chicos que parodian un poco toda esta imaginería del urbano y juegan con eso.

-El chileno es más a doble sentido, como decir algo callado sin que se note, o reclamar sin encarar. Siento que esa parte nuestra es la que estoy tratando de recalcar acá. Por ejemplo, en “Lo comido y lo bailado”, el tipo de la historia se emborracha, pero no es que deje la cagada, sino que le dice al jefe unas cuantas verdades. Algo que todo el mundo quisiera decir, pero se tiene que envalentonar para poder decirlo. Me gustan esos pedacitos de seriedad dentro de todo este mundo gracioso.

-La comedia y el humor siempre son una forma de decir verdades también.

-Sí. En algún momento, no sé si hoy en día, pero al final los únicos que decían la verdad eran los humoristas del Festival de Viña. El resto todos queríamos decir cosas y teníamos que esperar a que las dijera un humorista. Yo admiro a los humoristas. Me encanta la gente que dedica su vida a tratar de hacer sonreír a los demás. A mí me encantan Dinamita Show, Melón y Melame. De verdad entiendo por qué a la gente le gustan. Me cago de la risa con Murdock, con Meruane, con todos.

-El Instagram de Meruane es una joya, yo lo sigo.

-Claro, es un gusto adquirido...

-Siempre se dice que el humor chileno tiene que hablar del falo, que está siempre ahí.

-Yo creo que no tanto. Igual da risa, ¿para qué andamos con cosas? Da risa. El responder “¿te gusta esto?” y el “pico” no falla, siempre está. Pero también siento que nosotros nos reímos de las tragedias. Puede haber un terremoto y al ratito ya sale el chiste. En otros países no es tan así, hay cierto respeto por todo.

¿Sabes qué encuentro súper chileno? Los sobrenombres. Los sobrenombres son súper chilenos. En otros lados no lo he visto tanto. Un gringo dice “Little Jim”, el pequeño no sé cuánto. Acá le decimos a alguien “Gorila”, nombres de animales, cosas más ingeniosas. Son chistes encubiertos. Esperas que el otro pregunte por qué le dicen así. Me gusta eso de nuestra cultura. Siento que lo más similar en forma de humor son los argentinos. Tienen una especie de humor parecido al nuestro, pero también con sus particularidades.

-Sí, su meme de Los Simpson, grotesco.

-Pero por ejemplo lo de la receta es netamente chileno. Llenar la receta y nadie se puso de acuerdo, fue algo espontáneo. En otra parte del mundo no pueden entender por qué eso es gracioso. En cambio nosotros, sin que nadie te explique, nos da risa. Es como una venganza silenciosa.

“Para todo género hay que tener talento”

-Volviendo al tributo a Los Hijos de Putre, ¿cuál es tu canción favorita de ellos y por qué?

-Hay caleta y van pasando por etapas. Grabé una, pero en realidad lo que pasa es que en un momento Jacinto hizo otra banda que se llamaba Las Garrafas Vacías. Que yo sepa, hizo tres bandas: Los Hijos de Putre, Las Garrafas Vacías y Aromas de Cumpeo. Las Garrafas Vacías sacaron dos discos. Ese disco me lo prestó Toño, el baterista. En mi casa estaban los de Los Hijos de Putre, y Toño tenía esa joyita. Me prestó ese cassette y con ese rayé.

Ahí vienen mis favoritas: “La vaca loca”, y la grabé también. Me gustaría tirarla más adelante como segundo o tercer single, porque eso demuestra que este es un homenaje. Es un proyecto mío, pero también tiene ese afán de decir: “Está inspirado en este tipo de música”. También hay una que se llama “Déjenla bailar”, que me gusta. Y hay una que se llama “Chuchoca en la onda break”, que básicamente es un medley de temas de Los Hijos de Putre, pero en versión onda disco. Como al viejo le gustaba, decía que no era onda disco, era onda pisco.

Además, me gustan las palabras que ocupa. No es ofensivo, ocupa palabras bonitas. La forma de construir las canciones está bien pensada. También te engaña, te lleva para un lado y después para otro. Encuentro que Carlos González escribe muy, muy bien y creo que es un gran referente de la cultura chilena.

-¿Crees que Los Hijos de Putre están infravalorados?

-Sí, siempre lo he dicho. Creo que es súper cultura chilena. Yo los escucho y siento Chile. No digo “son ecuatorianos” o de otro lado. Es Chile, no puede ser de otra parte. Agradezco a la gente que se plantea desde antes hacer reír. Imagínate alguien que dice: “Yo quiero que esta gente la pase bien”. Puta, qué bonito.

-Siento que a veces a los artistas que le ponen comedia a la música no se les abraza como corresponde...

-¿Sabes qué pasa? En todo ámbito me da rabia. Por ejemplo, en los Oscar nunca una película de comedia ha ganado mejor película. Nunca un actor de comedia. El mundo no dijo en algún momento: “Ya, Jim Carrey, démosle un Oscar”. Se premia solo el drama, el sufrimiento, el enfermo terminal, el que actúa como que se está muriendo. Pero cuando está haciendo otra sensación, no. Bueno, con el terror tampoco: películas de terror casi nunca son elegidas como mejor película y a los actores de terror les cuesta mucho ganar premios. Quizás porque se llama arte dramático, por eso el drama es el gran premiado. Pero hay grandes películas de comedia. A mí me encantan Mel Brooks, los hermanos Zucker, Leslie Nielsen.

Todos los que me conocen saben que mi nickname por años, desde MSN, los primeros chats de internet, era Frank Drebin, por el policía de ¿Y dónde está el policía? Siempre me encantó esa manera. Y la serie de Naked Gun es recomendable. La película básicamente es la unión de chistes de la serie. La serie es corta, como de seis o siete capítulos, y es para cagarse de la risa.

-Eso demuestra que para hacer humor hay que tener talento. No cualquiera hace humor.

-Sí, yo creo que para todo género hay que tener talento: para el humor, para el terror, para el drama, para todo. Pero como dices tú, uno le baja el pelo a lo gracioso. Se cree que es más chiquitito.

En el Festival de Viña, la gran audiencia siempre la tienen los humoristas. Después en el diario dicen: “Gran noche de Raphael”. Y el que realmente tuvo a toda la gente viendo y cagada de la risa queda más abajo. Somos un poquito malagradecidos con la gente que nos hace reír. Porque si cualquier banda saca diez discos y de repente los temas son medio fomes, la gente igual se lo perdona, sigue yendo al show. En cambio un humorista tiene un chiste fome y dicen: “Ahora se puso fome, ya no es como antes”. Tiene una vara muy distinta al resto de las artes.

El primo hermano de Lalo Ibeas (?)

-Sale “Pascual Arroyo”. ¿Se puede decir que es un alter ego tuyo?

-Claro. Cuando creamos esta canción, que fue una de las primeras que hice, se llamaba “Pascual Arroyo”. Fue la primera que trabajamos con Rodrigo Medel, el vocalista de Tomo Como Rey, que también es productor. Él empezó a producir el disco y la primera que grabamos fue “Pascual Arroyo”. Una vez que la grabamos, me dice: “Grabémosla de nuevo, pero no tan tú. Grabémosla más melódica, más cantada, como si fuera un personaje. Imítame a mí”.

La grabamos así. Después empezamos a grabar otras y me decía: “Esta no la grabemos tan Lalo, grabemos Pascual”. O al revés: “No, acá quiero que aparezca Lalo. En este coro que es más fuerte, ahí que salga Lalo. Acá no, Pascual Arroyo”. Yo la grababa y me decía: “No, muy Lalo, más Pascual”. Entonces de la nada se empezó a generar este personaje. Empezó a existir y hablábamos de él. Ya tenía una forma de cantar y sobre eso mismo le empezamos a crear más aspectos de su personalidad.

“Pascual es más tímido”, “no, Pascual es más cara de raja”, “no, Pascual no haría esto”. Cada uno empezó a imaginar cómo era Pascual y así se fue creando. En algún momento, cuando ya teníamos hartas canciones, nos dimos cuenta de que esto no era yo, era Pascual. Al mismo tiempo, toda esta música viene de Los Hijos de Putre. Carlos González no se llamaba así en el proyecto, era Jacinto Moroso. También tenía seudónimo. O el mismo Florcita Motuda: cuando uno escuchaba sus discos decía “temas compuestos por Raúl Alarcón, intérprete Florcita Motuda”. Cuando chico yo decía: “Qué raro, es la misma persona, pero es otra”.

-¿Y cómo te llevarías con Pascual si existiera, si fuera una persona? ¿Cómo sería ese carrete?

-Yo creo que nos llevaríamos bien. Es bien parecido a mí, por eso decimos que es primo hermano. Es gracioso. Aparte escribimos parecido, cantamos parecido, así que nos llevaríamos bien.

-¿Cómo viene el futuro? ¿Se vienen más videos, más estrenos? ¿Cuándo viene la gira por el país?

-Compusimos diez canciones con el Negro. En realidad nueve, porque una es cover, y grabamos la mitad. Cinco están listas y ahora vamos a grabar las otras cinco. Pero conversando el otro día con el Negro nos dimos cuenta de que, por la naturaleza de doble sentido y picarona de este proyecto, no podían ser diez canciones: tienen que ser once. Vamos a ir tirando una al mes, o cerca de eso. Una semana, dos semanas, pero más o menos ese ritmo. Y cuando lleguemos a fin de año, noviembre o diciembre, van a salir las que quedan de un paraguazo. Va a salir el disco entero. La mitad va a salir parcelada y la otra mitad completa.

Estoy recién en conversaciones con amigos, porque todo esto lo hemos grabado con el Negro y yo nomás. Participó el baterista de Tomo Como Rey y el tecladista de Los Vásquez, que se llama Cristóbal Plata. Ellos participaron. El resto, todos los coros, somos el Negro y yo poniendo otras voces para que pareciera que hay más personas, pero somos nosotros nomás.

-Buen equipo, buena selección.

-Somos cuatro nomás, pero en vivo tengo que buscar otro equipo porque los Tomo Como Rey están tocando harto. Estoy buscando, tengo ahí baterista y estoy en búsqueda de los demás músicos. Eso se va a dar pronto.

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