Tendencias

Review: Possessor(s), un juego atractivo que a veces se pierde en su propio laberinto

Con una dirección artística sobresaliente, un combate intenso y una atmósfera inquietante, este nuevo juego para Nintendo Switch 2 ofrece una aventura que destaca dentro de un género abarrotado. Sin embargo, su enorme libertad de exploración también da pie a momentos de desorientación que terminan frenando parte de su impulso.

De forma habitual nos enfrentamos a juegos estilo metroidvania que prometen aportar algo nuevo, pero que terminan recorriendo caminos demasiado familiares entre mapas laberínticos, zonas que obligan a volver sobre nuestros pasos, nuevas habilidades por desbloquear y, por supuesto, múltiples secretos ocultos por descubrir.

En esa línea, solo algunos juegos logran destacar, pues no todos consiguen encontrar un nuevo sendero para recorrer en un estilo de juego perfeccionado hace décadas por el grandioso Super Metroid y el igualmente fundamental Castlevania: Symphony of the Night.

Possessor(s), lanzado bajo el amparo de la celebrada compañía Devolver Digital en PlayStation 5 y PC a fines del año pasado, ahora concretó el salto a Nintendo Switch para ofrecer una aventura de desplazamiento lateral marcada por un ritmo frenético, combates que toman elementos de los juegos de pelea y una historia cargada de demonios y otros peligros.

Todo ello se desarrolla en un extenso mundo interconectado que constantemente invita a explorar, asumir riesgos y seguir avanzando incluso cuando la muerte implica perder una parte importante de los recursos acumulados, incorporando así una capa de tensión que acerca su propuesta a experiencias roguelike como Hades.

Pero Possessor(s) no solo intenta diferenciarse a través de sus mecánicas. Su historia también encuentra una forma interesante de justificar tanto la exploración como el combate.

Todo comienza cuando un extraño desastre fractura la realidad y convierte una ciudad entera en un territorio dominado por entidades demoníacas.

En medio de ese caos, causada por una bendita megacorporación, nuestra protagonista sobrevive gracias a un pacto que la une a un demonio herido, dando inicio a una relación que se transforma en el principal motor narrativo de la aventura.

A partir de ahí, el recorrido nos lleva a descubrir los secretos de la compañía responsable de la tragedia mientras buscamos una serie de elementos clave ocultos en distintos puntos del mapa. Dicha búsqueda sirve como excusa para recorrer una ciudad devastada que constantemente esconde nuevos caminos, personajes y desafíos.

Dentro de ese entramado, el combate termina siendo el principal gancho de Possessor(s). Cada enfrentamiento exige encontrar el momento adecuado para atacar, bloquear, esquivar o retirarse, mientras que la posibilidad de perder recursos tras cada muerte añade una tensión permanente que ayuda a que incluso los trayectos más rutinarios mantengan una cuota importante de precaución. Es decir, al comienzo no fue raro toparme con muertes que me hacían perder avance por culpa de no esquivar correctamente contra rivales que luego terminan siendo bastante rutinarios.

Visualmente, además, el trabajo realizado por el estudio Heart Machine es bastante destacable. La ciudad combina paisajes urbanos destruidos, arquitectura industrial y escenarios marcados por la presencia demoníaca, mientras que los enemigos nacen de objetos cotidianos deformados por fuerzas sobrenaturales, reforzando la sensación de estar recorriendo un mundo que abandonó cualquier noción de normalidad.

Sin embargo, donde Possessor(s) encuentra su mayor obstáculo es precisamente en aquello que debería ser una de sus fortalezas: la exploración. Su gigantesco mapa entrega una enorme libertad para avanzar, pero en varios momentos esa libertad termina convirtiéndose en una experiencia de desorientación.

Basta agregar que no siempre queda claro cuál es el siguiente paso ni qué camino representa un verdadero progreso, generando períodos de búsqueda que pueden sentirse más frustrantes que gratificantes.

A ello se suma que el constante regreso a zonas ya visitadas termina exponiendo algunas limitaciones del sistema de combate. Aunque las batallas son entretenidas durante buena parte de la aventura, enfrentarse repetidamente a los mismos enemigos básicos provoca que ciertos trayectos pierdan intensidad y se transformen más en una obligación que en una oportunidad para poner a prueba nuestras habilidades.

Por eso mismo, Possessor(s) termina siendo una experiencia algo contradictoria. Tiene personalidad, una dirección artística sobresaliente, un sistema de combate sólido y suficientes ideas propias para destacar dentro de un género particularmente competitivo. Al mismo tiempo, algunas decisiones relacionadas con la progresión dificultan que todas esas virtudes brillen con la misma fuerza durante toda la aventura.

Aun así, la respuesta a la pregunta de si vale la pena como metroidvania sigue siendo más positiva que negativa. Definitivamente no alcanza el nivel de los grandes referentes del género ni redefine sus bases, pero sí consigue ofrecer suficientes momentos visuales memorables para justificar el viaje. Solo hay que estar dispuesto a aceptar que, en ocasiones, perderse en su enorme mundo resulta más cansador de lo que debería.

Possessor(s) fue lanzado recientemente en Nintendo Switch 2. Ya está disponible en PC y Playstation 5.

Más sobre:VideojuegosReviewPossessor(s)Nintendo Switch 2

Lo último