Gil sin corazón niega a su sangre

Tengo una familia maravillosa, dos hijos divinos y una mujer a la que amo más que a mi vida. Y estoy a punto de perder todo eso.

Doctor Cariño:

Tengo una familia maravillosa, dos hijos divinos y una mujer a la que amo más que a mi vida. Y estoy a punto de perder todo eso, porque apareció un muchacho quinceañero diciendo que yo soy su papá.

Mi primera reacción fue mandarlo a la cresta, porque con suerte me acordaba de la noche en que, supuestamente, estuve con su mamá. Fue hace tanto tiempo que tengo recuerdos vagos, hubo mucho copete y no podría meter las manos al fuego. El niño dice que sólo quiere conocerme, nada más. Pero mi familia es lo más importante. Dígame qué se puede hacer.

José Patricio

Don Pepe Pato:

Harto rasca su excusa y en general su carta. Me quedo claro que a su familia, que por lo que la pinta parece de revista de tienda comercial, no le va a gustar saber que usted fue un joven como cualquiera, tal vez más pendejo de lo normal, que se mandó una canita al aire que ahora no tiene los pantalones de admitir.

Ese muchacho que lo buscó, lamentablemente, no tiene la culpa de que su eventual papi sea un cobarde, que cree que con copete no vale. Lo lamento por ese joven, porque usted no vale la pena.

 

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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