
Doctor Cariño:
Estoy de vuelta al país después de una salida larga, que suma más de veinte años. Retorno solito de Europa, a donde me fui por pega, ya que allá dejé dos hijos ya grandes y un matrimonio disuelto. Acá me esperaban mi vieja y una hermana separada. Todo bien, nos compramos una casita en la playa y en la inauguración se dejaron caer conocidos de muchos años. Me llamaron la atención dos ex que fueron a la fiesta y con las que tuve amores en paralelo antes de viajar al extranjero. Estaban regias y en la ocasión conversé por separado con ambas y me dijeron que tenían sorpresas para mí: hijos. Los chicos estaban en el ágape y ¡son igualitos a mí! Ahora no sé qué hacer. Mi hermana me dijo que ya no había nada que hacer, porque mis ex tienen sus familias formadas, parejas, casas, todo. Me siento mal. Deme una manito.
Lucio
Mi caballero:
En parte su hermana tiene razón, se puede hacer algo, pero con mucho tino, tacto y delicadeza. Primero, en esta historia usted tiene la culpa de haberse metido a patita pelada en el lecho con esas ex lolas, sin haber tomado ninguna precaución... Ahí tiene parte de la culpa. La otra corre también por cuenta de ellas. Y para tomar el toro por las astas, lo mejor es conversar con cada una y preguntarles qué y cómo se puede hacer. Porque no es llegar y decirles de golpe y porrazo a los jovenzuelos la frase de Darth Vader: "Yo soy tu padre". Es un tremendo golpe, por eso hay que conversar. Si hace falta ayuda para estudiar, para emprender o lo que sea, ahí está usted. Pero antes converse y vea si es conveniente para ellos y sus madres que usted diga "aquí estoy". Aunque lo importante es que sepan la verdad, pero suavecito.
Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com
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