Por Diego Ramírez“Acá hubo un claro montaje”: John Cobin, el “pistolero de Reñaca”, rompe el silencio tras pasar cinco años en la cárcel
Consultado sobre la decisión de sacar su arma, el admirador de Pinochet acusó confusión: “He estado en Chile muchos años, pero mi idioma no es tan perfecto para entender flaites”.

En noviembre de 2019, en el marco del estallido social, el caso de John Cobin generó impacto en medio de las protestas.
En el sector de Reñaca, en Viña del Mar, el ciudadano estadounidense disparó en contra de una multitud que protestaba con el recordado “el que baila pasa”.
A raíz de su violenta reacción, un hombre fue baleado en la pierna y otro recibió un tiro mientras conducía su vehículo que pasaba por el lugar.
En vista de los antecedentes, el extranjero fue condenado a 11 años de cárcel. Sin embargo, a los pocos meses, la Corte Suprema determinó reducir la pena a seis años y un día de prisión.
Ahora, en libertad, accedió a una entrevista televisiva. En Próceres, el sujeto contó su verdad.
El relato de John Cobin
En diálogo con Gonzalo Feito, el reconocido admirador de Pinochet recordó que “cuando llegué ese día, lamentablemente estaba solo porque no recibí la llamada de que estaba cancelado el evento para los demás (chalecos amarillos que se disponían a ”proteger" a la ciudadanía)”.
“Y eso fue lamentable, pero eso es lo que pasó. La gente, según testigos, estaba gritándome y golpeando mucho mi camioneta con botellas de cerveza, con palos, rocas”, añadió.
Consultado sobre qué le decía la furiosa turba, el gringo explicó que “he estado en Chile muchos años, pero mi idioma no es tan perfecto para entender flaites. Después de cinco años y cinco meses en la cárcel, todavía no lo entiendo”.
De igual manera, rememoró que “una persona me pregunta, ¿por qué no bajaste a bailar? Y no entendí a qué se refería... ¿Por qué no bajaste a bailar? Eso es lo que alguien me preguntó después, pero yo no entendí que quería que baile. Yo no tengo esa capacidad de entender a los flaites, pero yo pensaba que iban a matarme".
“Yo cargué mi pistola, presenté que no voy a morir ahí, menos así. Ahumada (primera víctima) supuestamente recibió la bala en su pierna cuando disparé desde adentro. Yo adelanté un poco para que saliera. Y llegó Sebastián Valdés Muñoz. Y él testificó que él abrió la puerta de mi camioneta. y otro testigo dijo para lincharme. ¿Y qué voy a hacer? Tengo quince jóvenes alrededor de mí, yo no soy un experto en artes marciales, y la única defensa que tenía fue disparar al piso", añadió.
¿Y el herido? “Acá hubo un montaje, es más claro que el agua”, juró. A su juicio, el orificio en el pantalón y la herida presentada por la víctima no coinciden con el calibre de la bala disparada.
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