Por Diego RamírezDejó una carta y envió un WhatsApp: lo que supo tras crimen de madre que mató a sus tres hijos en Las Condes
Triple parricidio que conmovió al país ocultaba una historia marcada por la pena y desolación de su autora. Se quitó la vida.

La madrugada del jueves 31 de agosto de 2023, hace poco más de tres años, ocurrió uno de los crímenes más impactantes del último tiempo en la Región Metropolitana.
Se trata del triple parricidio y suicidio protagonizado por Begoña, una ingeniera comercial de 47 años que acabó con la vida de sus hijos de 14 y 11 años, y de su hija de apenas 10 en la comuna de Las Condes.
El macabro hecho fue descubierto por Francisco, pareja de la mujer y padre de los niños que llegó a su departamento ubicado en la Avenida Manquehue Sur a eso de las 01.00 horas.
En el lugar, encontró los cuerpos de sus retoños y a la mujer gravemente herida, quien también terminaría falleciendo en el inmueble.
En medio de la desesperación, el hombre —de entonces 48 años— intentó llamar a los servicios de emergencia, pero no tuvo éxito.
Fue así como recurrió a la ayuda de la conserje María Eugenia Sánchez.
“Cuando bajó iba mal, con una cara de que no sabía lo que había pasado. Llamé a la PDI y a Carabineros, que no llegaron nunca. Seguridad Ciudadana fueron los primeros que ayudaron”, contó la trabajadora a la prensa.

“Era un matrimonio normal, los niñitos el día sábado salían a jugar, a correr”, agregó la conserje.
“Todavía estoy tiritona, no puedo creerlo, porque tengo nietos. Uno se pone en el lugar de los niños”, finalizó.
Por su parte, el fiscal Claudio Suazo, de la Fiscalía Metropolitana Oriente, aclaró que no existían antecedentes ni denuncias de violencia intrafamiliar. Todo parecía indicar que fue una decisión de Begoña. Y así lo terminaría por confirmar la indagatoria.
Habló Francisco
Debió pasar un año y ocho meses para que Francisco Carvajal —el padre de Alonso, Eduardo y Francisca— decidiera hablar sobre la familia que formó junto a Begoña y que dejó de existir en una trágica noche.
El fotógrafo y exfuncionario de la FACh conversó con Revista Sábado y explicó que “ponerme en los zapatos de la Bego me ha permitido enfrentar esto más con compasión que con rabia”.
Y aunque Carvajal corroboró lo expuesto por la conserje, respecto a que su núcleo era normal, sin grandes problemas y donde había mucho cariño, también dio a conocer un lado más desconocido: la depresión de su pareja.
“La Bego estaba con una depresión hace muchos años. Muchos. En un principio se trataba, se cuidaba con medicamentos, con todo. Yo estimo que era más bien una depresión endógena”, explicó al citado medio.
Asimismo, contó que “ella tenía una psiquiatra que era carísima, que después llegó un momento en que ya no la podíamos pagar porque era muy cara y las sesiones, muy seguidas. Los remedios nunca le faltaron, siempre estuvieron ahí. Yo le decía: anda a los psiquiatras de la Fuerza Aérea, que eran a los que teníamos acceso, donde se pagaba muy poquito. Pero tampoco quiso (...) Había como una renuncia a cualquier ayuda”.
“Es difícil estar con una persona que se está deteriorando y no quiere hacer mucho por cambiarlo. Yo no la culpo, pero uno también se va agotando. Y se cansa. Hay cosas que no sabes cómo manejar. Después, cuando todo pasó, el cuestionamiento es gigantesco. Te cambia la vida de pleno”, añadió.
Consultado sobre su vida de pareja, Carvajal reconoció que “era una relación que estaba un poco quebrada. Como pareja ya no había mucho más contacto, salvo por los niños. Pero la verdad me pilló de sorpresa”.
Mensaje y carta
Días después de la tragedia en Las Condes, Francisco Carvajal se enteró de que Begoña le envió un mensaje de WhatsApp y dejó una carta. Sin embargo, el texto nunca llegó (el internet de la casa estaba cortado) y la misiva jamás fue leída.
“Estoy tratando recién de manejar estas culpas, estos sentimientos, como para más encima encontrarme con una carta que me diga cosas sobre las que ya no puedo hacer nada. Por sanidad mental, y por recomendación de mi psicóloga y de mi psiquiatra, decidí no saber qué pasó antes. La carta no la he querido leer. Te insisto, es por un tema de sanidad mental. ¿Qué saco con saber ahora que a lo mejor tuve diez minutos para hacer algo? O encontrarme con una carta que me diga un montón de cosas sobre las cuales ya no puedo hacer nada. Quizás esa es la parte más terrible de este sentimiento culposo: darte cuenta de que hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, llores lo que llores, ya no puedes hacer nada", sentenció.
Al cierre, reveló que “muchos me han preguntado si la perdoné. Pero es que ni siquiera puedo culparla. No tengo esa rabia. Cada vez que trato de ponerme en su lugar, veo una pena muy grande. Una desolación demasiado grande. Y eso me cuesta sentirlo como odio. No puedo”.

*4141
La línea de prevención del suicidio es gratuita y a través de ella, las personas que estén enfrentando una emergencia o crisis de salud mental asociada al suicidio, podrán contactarse con un psicólogo que los escuchará y ayudará de lunes a domingo, las 24 horas del día.
Para eso deberán llamar desde celulares de cualquier compañía al *4141 cuando requieran asistencia.
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