Escuchaba voces y que un hombre de negro lo molestaba”: El relato de la pareja del preso que cometió canibalismo
Ashly San Martín relató la historia personal del joven acusado de asesinar a su compañero de celda y sostuvo que desde la adolescencia presentaba conductas erráticas y posibles episodios psicóticos. Asegura que nunca recibió un diagnóstico claro ni apoyo oportuno.
El caso de Manuel Ignacio Fuentes (21), quien asesinó a su compañero de cárcel en el penal de La Serena, y luego procedió a realizar actos de canibalismo, siguen impactando.
Y ahora su pareja, Ashly San Martín (23), realizó nuevas declaraciones en conversación con Diario El Día.
De partida, explicó que conoció a Manuel debido a que ambos jugaban a la pelota y con el tiempo comenzaron a tener una relación más cercana. "Mi mamá lo conoció y lo quería mucho, pero era porque él se arrancaba de su casa. Sus papás lo cuidaban mucho, pero él quería salir. Era inteligente, en el colegio le iba bien, tenía buenas notas, pero los profesores decían que él se aislaba, que siempre estaba solo y se alejaba de los compañeros“, relató.
A partir de ahí, relató que cuando Fuentes tenía 12 años fue parte de un hecho que cambió su vida. Estando en compañía de un adulto de 21 años, formó parte de un atropello. A raíz de esa situación sus padres perdieron su custodia durante un tiempo y comenzó a ser enviado a un psiquiatra debido a que se arrancaba mientras estuvo internado por un año. “Estaba con medicamentos, pero a la familia nunca le dieron un diagnóstico ni le dijeron qué le pasaba”, agregó.
Posteriormente, Ashly explicó que se reencontraron cuando su familia se fue a vivir a Viña del Mar y en ese contexto vio cómo los medicamentos afectaban su día a día. Luego la madre de Manuel permitió que viviese con la familia de Ashly y durante un año logró estabilizarse y comenzar a dejar paulatinamente los medicamentos. Sin embargo, eventualmente volvió a tener problemas.
“Después de eso yo me fui a vivir con él, y como llevábamos tanto tiempo juntos decidimos tener un hijo. Teníamos nuestra casita y vivíamos bien. Pero él empezó de nuevo a arrancarse. Yo me dormía y él se iba. Yo tenía que ir a buscarlo porque yo siempre me preocupaba por él, pero ya no quería ir al psicólogo ni nada. No quería terapia y yo le preguntaba qué le pasaba, cómo podía ayudarlo“, rememoró.
"Pero era así: un día bien, otro día mal. Nunca me trató mal eso sí. Siempre fue el hombre de la casa y se preocupaba de que no nos faltara nada con mi hijo. Pero tenía eso, que se arrancaba, se perdía. Una vez, me acuerdo, que lo pillé hablando solo y decía ‘córtala, sale de ahí, si yo no lo voy a hacer’. Pero cuando le pregunté me dijo que no le pasaba nada”, relató la mujer.
Una vez que quedó en la cárcel por un caso de robo con intimidación, tuvieron menos contacto debido a que Manuel estaba recluido fuera de Santiago. “Cuando hablábamos él me decía que no quería estar ahí, que quería que lo cambiaran, que estaba ‘chato’ porque sentía que se estaba volviendo loco”, dijo.
“Después empezó a tener muy mala conducta y ya no nos dejaban verlo, pero nos llamábamos y él me decía que prefería estar castigado porque así estaba solo, porque estaba cansado de tener que pelear. Me decía que si no se defendía le pegaban o le quitaban sus cosas”, agregó señalando que de todas formas no quería sufrir una extensión de su pena.
Posteriormente, la mujer explicó que la situación de su pareja cambió por completo y tuvo episodios que afectaron su psiquis. “Estaba raro y me seguía diciendo que se estaba volviendo loco, que tenía que salir de ahí porque estaba mal. Me decía que escuchaba voces y que un hombre de negro siempre lo miraba y lo molestaba. Ahí yo ya empecé a preocuparme mucho porque tiene antecedentes de esquizofrenia en la familia. Además, ya había estado internado y había tomado medicamentos, entonces yo empecé a buscar cómo ayudarlo”, dijo Ashley.
“Nunca pude hablar con nadie que pudiera ayudarme y se supone que lo iban a trasladar a Viña o a Rancagua para que estuviera más cerca, pero eso tampoco pasó. Ya después se puso peor. El 4 de febrero, cuando hablamos, me contó que se había apuñalado el ojo y le preguntaba ‘por qué’, y me decía que estaba cansado, que se estaba volviendo loco”, planteó.
Los sucesos en la cárcel de La Serena
De acuerdo a su relato, Ashley supo de que algo grave había ocurrido en el penal de La Serena debido a que el esposo de una amiga, que también estaba preso, le contó que Manuel se había involucrado en un problema.
Posteriormente la madre de Manuel viajo pero no pudo verlo, ya que lo habían trasladado a Santiago, en donde actualmente se encuentra recluido con medidas de seguridad extremas.
“Ya cuando pudo ir a la cárcel donde está le dijeron que estaba medicado, pero no sabemos qué le están dando ni nada en realidad. A nosotros nunca nos llamaron por nada, nunca nos avisaron nada de lo que pasaba con él, solo que no tenía buena conducta”, dijo.
“Yo sé que no se puede ignorar lo que pasó, pero necesito que lo ayuden. Yo siento que él siempre tuvo esta especie de brote psicótico. Por eso se arrancaba, por eso hacía cosas raras, hablaba solo. Yo creo que eso fue lo que le pasó ahora, pero nunca le dieron un diagnóstico, y desde que yo empecé a pedir ayuda, nunca nadie lo vio, nadie nos ayudó y ahora el 19 lo van a procesar de nuevo. Pero yo todavía no sé si lo está viendo un psiquiatra o si le han hecho exámenes o algo”, agregó Ashley.
En ese contexto, cerró la conversación explicando que está “cansada” con lo que está ocurriendo y llora continuamente “para pedirle a Dios que me de fuerzas, que me ayude en este momento para poder ayudarlo a él”.
“Por un momento pensé en alejarme, en dejarlo todo y preocuparme solo de mi hijo y de mí, pero no puedo. Yo sé lo que ha vivido y no puedo dejarlo solo, porque yo sé que él necesita ayuda. Cuando supe esto, yo no podía hablar, no quería comer, me costó harto, pero aquí estoy”, finalizó.
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