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Abuelita que se quedó sin bono convirtió sus lágrimas en el milagro más lindo del año

Norma Gómez llegó hasta la Intermodal de La Cisterna para cobrar el bono Covid-19, pero a sus 90 años no salió beneficiada. Sin plata ni para el taxi y en medio de las lágrimas, un abuelito le regaló 100 lucas de su pensión y comenzó una cadena de favores de película.


9:14 de la mañana de ayer, y en el Mucho Gusto de Mega el periodista Juan Pablo Muñoz reporteaba las filas que habían en una caja de compensación de La Cisterna para cobrar el bono Covid-19.

En eso, Muñoz ve a dos mujeres, Inés y su vecina Norma Gómez, de 90 años. Tras conversar por unos minutos, la abuelita cuenta que tiene una pensión de $160.000 y que esta ayuda le vendría de maravillas, pero el panorama cambió totalmente después de 45 minutos.

“No me dieron el bono, me dijeron que no me tocaba, estaba esperanzada”, comentaba Norma con profundo dolor ante la incredulidad de todo el panel del matinal. Acto seguido, desde el estudio, Luis Jara y Diana Bolocco entablaron una conversación con el subsecretario de previsión social, Pedro Pizarro, quien intentaba explicar lo inexplicable, hasta que sucedió lo increíble en La Cisterna.

Un abuelito, que no quiso salir en pantalla, se acercó a las dos mujeres y les regaló 100 mil pesos de su jubilación. Norma no podía creer el gesto, mientras en el estudio la emoción era latente, tanto que Lucho y Diana comenzaron a soltar lágrimas, pero la historia tendría aún más aristas de bondad.

La anciana comentó que tenía una hija con discapacidad, que entre gastos médicos y básicos con suerte llegaba a fin de mes con 160 lucas y lo injusto que era que adultos mayores de su edad no reciban una ayuda del Estado, cuando en eso apareció un joven y le entregó otra donación a la mujer, quien ya no pudo contener el llanto de alegría.

El mismo equipo del canal la llevó a su casa, ya que no tenía dinero para volver en locomoción, y desde el paradero 27 de Vicuña Mackenna vino el milagro completo.

Al canal no dejaban de llegar mensajes de cómo se podía ayudar a la mujer, mientras ella no daba crédito a lo que estaba sucediendo.

Más calmada, Norma conversó con La Cuarta, aún sin creer la montaña de emociones que vivió. “No salgo de mi asombro, es algo que nunca me imagine. Estoy contenta, feliz, agradecida de todos los que se han portado bien con nosotras. ¡Si no teníamos plata para venirnos y mire ahora! Esto fue obra de Dios que no me abandonó en ningún momento”, cuenta mientras las lágrimas caen por sus mejillas presas de la emoción solidaria.

En su juventud, “Yolita”, como la llaman sus vecinos del barrio, estudió secretariado y trabajó muchos años en ese rubro, hasta que se enamoró y se casó. De la relación nació su hija de 49 años, quien sufre una enfermedad cognitiva.

“No sabía qué iba hacer para llegar a fin de mes, pero ahora no doy más de felicidad. Le quiero dar gracias a ese caballero que me regaló su pensión, no sabemos quién es porque no lo pudimos alcanzar, pero no lo olvidaré. En Chile los adultos mayores tenemos que hacer malabares para pagar la luz, el agua, los remedios, yo misma tengo artritis y todos los meses debo gastar $50.000, por eso sé que hizo un gran sacrificio”, añadió.

– ¿Qué sintió cuando no le dieron el bono? Pena, porque el Gobierno dijo que era para todos los adultos mayores y no fue así. Como yo, seguramente hay muchos más, que no tienen Cuenta Rut, ni internet y se ilusionan con recibir su platita. Lamentablemente, los políticos no nos ven, hay tantos ancianos que viven solos, que no tienen quien los ayude, es lamentable que ofrezcan el bono y la mayoría no lo reciba.

– ¿Tiene alguna necesidad especial? No, yo vivo el día a día con mi hija, me ayudan mis vecinas, gracias a Dios tengo mi casita con este dinero compraremos mercadería y también ayudaremos a unos vecinos abuelitos que no tienen familia y lo están pasando mal.

– Han llegado cientos de llamados para ayudarlas. Sí, eso me dijo el periodista del Mega, estoy muy agradecida de ellos. Ahora sí que no cambiaré más la tele, jajá. Yo no pido nada, usaré lo que necesite y lo demás lo daré a quien también esté complicado, esto es un milagro que también debo compartir.

– ¿Y sus vecinos la vieron en la tele? Sí, me estaban esperando cuando llegué, tan emocionados como yo. Imagínese hablé con el Luchito Jara, con la Dianita, nunca en mi vida me imaginé que pasaría eso. Tengo una felicidad gigante.

-Ahora tiene que cuidarse mucho del virus… Sí, aunque ya estoy un poco aburrida de la cuarentena, me dan ganas de salir. A mis 90 años aún estoy activa, echo de menos ir a la iglesia, adorar a mi Dios, salir a la calle a dar una vueltecita, pero mientras tanto no queda otra.

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