Asesinato de madre e hija: el brutal crimen que dio origen a la Ley Gabriela

Autor: D.R.

A tres años del crimen que impactó al país, Fabián Alcaíno, padre de Gabriela y ex pareja de Carolina Donoso, destaca que "cuando en 10 años más se hable de femicidio, el caso de las chiquillas siempre va a estar vigente".


«Cuando Gabriela con Carolina se iban para su casa, yo le di un abrazo a Carolina y le dije que la quería mucho. Y cuando me despedí de Gabriela le di un beso en la frente y le dije que era lo que más amaba».

De esta manera, Fabián Alcaíno recuerda su último encuentro con su hija Gabriela (17) y su ex pareja, Carolina Donoso (53), quienes participaron de un cumpleaños familiar el sábado 9 de junio de 2018.

«La relación con ellas siempre fue súper cercana, pese a que estábamos separados hace mucho rato», cuenta Fabián, en entrevista con LaCuarta.com.

Sin embargo, el escenario se comenzaría a oscurecer 48 horas después. La madrugada del 11 de junio, Fabián Cáceres Aravena (18) asesinaría brutalmente a ambas mujeres. El crimen solo sería descubierto al día siguiente, cuando Alcaíno encontró los cuerpos en la casa donde las dos residían.

Doble homicidio en Maipú

«Hola, ¿sabes algo de Carolina? No ha ido a trabajar en dos días».

La mañana del martes 12 de junio de 2018, Rodrigo Alcaíno, hermano de Fabián, recibió ese mensaje a través de Facebook. Lo escribía una colega de Donoso, extrañada por su ausencia en el trabajo.

El texto alertó a su ex pareja. Y no era para menos, ya que Gabriela -estudiante de cuarto medio del colegio Rubén Darío- no había ido a clases y no contestaba sus reiteradas llamadas telefónicas.

Acompañado por funcionarios de Carabineros, Fabián Alcaíno llegó hasta el hogar, donde encontró apuñaladas a las mujeres.

Las víctimas fueron halladas en el living-comedor y el responsable del crimen no sustrajo ninguna especie.

«Fue un homicidio pasional dentro del núcleo familiar, vamos a analizar si hay participación del pololo», adelantó el fiscal José Solís. Las sospechas ya apuntaban a Fabián Cáceres Aravena, reconocido por sus rasgos celópatas.

Según señaló la policía en ese entonces, el doble homicidio estaba ligado directamente con la relación que Fabián Cáceres mantenía con Gabriela, ya que no quería aceptar el fin de la misma.

Finalmente, esa misma jornada, fue aprehendido en su hogar por personal policial. Frente a los funcionarios, el hombre reconoció su participación en los hechos y entregó antecedentes del crimen. Tras la ampliación de su detención, el 15 de junio fue formalizado por doble homicidio y violación, con lo que el 9° Juzgado de Garantía decretó su prisión preventiva.

Celópata

Fue un vecino de las víctimas quien entregó una declaración clave en contra del imputado. El hombre, quien mantenía una estrecha relación con Carolina y Gabriela, habló con los matinales que siguieron con especial atención las primeras horas del crimen que remeció a Maipú.

«El pololo la amenazó de muerte al frente mío. Le dijo que si ella no iba a ser de él, no iba a ser nunca de nadie», aseguró el hombre, sobre el día en que ella le habría puesto fin a la relación.

Durante la formalización, las acusaciones en contra del detenido se confirmaron. Acosos, insultos, audios y rondas en el sector fueron parte de las pruebas expuestas.

En un registro enviado a una amiga, Gabriela habló sobre una agresión: «Si hay algo que mi mamá me enseñó, es que nadie me puede poner el pie encima, ni la mano ni nada. Yo he aprendido lo que es el amor propio, entonces yo no le voy a aguantar que me haga eso».

El crimen

La madrugada del 11 de junio, Fabián Cáceres Aravena salió de su casa en dirección al domicilio de Gabriela premunido con un cuchillo. Ya en el lugar, el joven saltó la entrada y se escondió en un lugar oscuro del patio.

El ruido alertó a Carolina, quien abrió la puerta y fue ataca de manera inmediata por el ex pololo de su hija. La mujer recibió 31 puñaladas en el tórax y abdomen.

Al escuchar los gritos, Gabriela bajó al primer piso. En un acto irracional, el sujeto procedió a agredirla sexualmente y propinarle seis puñaladas de carácter homicida.

De acuerdo a los antecedentes de la investigación, Cáceres Aravena se lavó, regresó a su casa e intentó borrar los rastros del crimen. Pese a limpiar su ropa y zapatillas, sus huellas quedaron marcadas en el sitio del suceso. Posteriormente, los peritajes policiales confirmaron que su calzado mantenía restos de sangre.

Ley Gabriela

Bajo la ley que regía en 2018, el brutal crimen no fue considerado un femicidio, debido a que el homicidio cometido contra una mujer que no era cónyuge o conviviente del autor no correspondía a esta figura jurídica. Eso, hasta marzo de 2020, cuando se promulgó la Ley Gabriela.

En la nueva legislación se incorporan los asesinatos de mujeres por parte de parejas sin convivencia y a padres con hijos en común. La ley también tipifica un nuevo delito de femicidio por razón de género, que contempla cualquier asesinato de una mujer por el solo hecho de serlo; y establece agravantes especiales para este delito, como por ejemplo que la víctima sea menor de edad o se encuentre embarazada, o en situación de discapacidad.

Además, en el delito de femicidio, el juez no puede aplicar la atenuante de responsabilidad penal «de obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente hayan producido arrebato y obcecación». En su punto más relevante, la ley establece penas que van desde el presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo calificado, es decir, de 15 años y un día a 40 años.

Precedentes

Sobre el imputado, Fabián Alcaíno, padre de Gabriela, sostiene que la idea es que «este tipo esté la mayor cantidad de años presos, para que no lo vuelva a hacer, porque todo indica que este tipo de psicópatas, una vez que salen, vuelven a hacer lo mismo».

«Lo otro que nos interesa mucho es sentar precedentes, para que cuando este crimen vuelva a ocurrir, las familias de las víctimas tengan precedentes y sea mucho más fácil el camino y no tengan que pasar por lo que nosotros hemos pasado», agrega.

A tres años del doble homicidio, Alcaíno reconoce que «es súper complejo para nosotros como familia porque, además de conmemorar los tres años de la partida de las chiquillas, también está de cumpleaños mi hija más chica; el mismo día que ellas fueron asesinadas».

Consultado sobre el futuro, Fabián es claro: «Cuando nosotros sepultamos a las chiquillas yo siempre le pedí a la familia que fuésemos felices pese a todo, porque es lo que ellas hubiesen querido. Ha sido duro y doloroso, pero a la vez ha sido súper lindo porque logramos posicionar en la historia de Chile a las chiquillas y que no sean un número más de las frías estadísticas de los femicidios. Entonces, eso es notable. Cuando en 10 años más se hable de femicidio, el caso de las chiquillas siempre va a estar vigente».

Seguir leyendo