Diego salió de la canasta, pero volvió altiro a canturrear con socitos
Todo ladrillo sueña con salir y no volver nunca más a la cana, pero Diego Salas (37) escapa a esa regla.
Condenado a cuatro años y medio de presidio por el delito de robo con intimidación, recuperó su libertad el 5 de mayo pasado y lo primero que hizo al día siguiente fue regresar al penal.
El ex recluso formó parte del famoso coro de internos del penal de Talagante, que arrasó en la versión criolla del programa inglés Last choir standing, producido por la BBC de Londres y que acató, adaptó y sacó al aire TVN.
"Me gusta cantar y, además, en la cárcel uno hace amistades. Los amigos de antes y que lo llevaban a uno por el mal camino, los despaché. Los dejé, que se entienda", contó Salas al diario pop.
En el cocido que animó el Rafa Araneda, el coro de ladrillos donde él participa fue dirigido por la cantante Nicole. "Suena divertido, pero de la unidad (penal) yo me llevo amigos para la cárcel", añadió.
Sobre cómo le cambió la vida tras participar en la pomada televisiva, Diego explicó que "la mentalidad es la que cambia. Te das cuenta que puedes hacer cosas buenas y no puras cagadas".
El ex ladrillo le pidió permiso a la asistente social del penal Talagantino para poder ensayar con sus ex compañeros de encierro.
"Ayer (miércoles) tuvimos una presentación en el Odeón de la Plaza de Armas de Santiago y la mayoría hacía años que no la pisaba", contó.
El coro amenizó ayer la ceremonia de lanzamiento de los programas de reinserción social de Gendarmería y que beneficia a reos en proceso de limpiar sus antecedentes o en libertad condicional.
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