El amor violento de la bella colombiana que fue descuartizada

Familiares de Andrea Aguirre sabían del maltrato que le daba su pareja, pero ella lo defendía como tantas mujeres agredidas


Yuliana Andrea Aguirre Acevedo era considerada por su familia »la niña de la casa», porque era la menor de ocho hermanos: tres hombres y cinco mujeres. 

Esa misma lola, de 21 años, proveniente de la ciudad colombiana de Andalucía, del Valle del Cauca, fue descuartizada la noche del sábado. La justicia acusa a su pololo y compatriota, Edwin Mauricio Vásquez Ortiz, de 25, quien habría arrojado sus restos al río Mapocho. 

Andrea había dejado inconclusa la carrera de contabilidad en su país en el Servicio Nacional de Aprendizaje, y su amigo Anderson Núñez nos contó que emigró a Chile »por un mejor futuro por los problemas económicos que hay en Colombia».

En Andalucía ella no vivía con su pareja sino que con su mamá y una hermana, porque su padre nunca respondió como tal. La joven y el imputado recién en noviembre del año pasado se instalaron a vivir juntos en Santiago, primero en un depa de San Pablo y luego en la vivienda en Huérfanos donde fue asesinada. 

Vásquez tenía conocidos trabajando acá y convenció a su polola para que probaran suerte en nuestra capital, como miles de cafeteros que han llegado en los últimos años. 

La cuñada de la fallecida, Luz Osorio, nos contó que aún no le han contado a la mamá de la víctima de su asesinato, porque la señora está saliendo de un coma que le provocó una trombosis »y se nos podría morir». 

Luz agregó que Andrea conoció al joven porque era compañero de curso en el colegio de su marido Mauricio, el hermano mayor de Andrea. 

El grupo familiar sabía que el joven, formalizado por femicidio, la golpeaba, y Luz contó que Andrea lo aguantaba con una actitud tristemente común de varias mujeres víctimas de abusos. »Vásquez siempre fue violento, todos lo sabíamos, pero ella lo defendía, quizás porque a veces el amor es ciego y tonto», teorizó.  

Marisol Puerta también era cuñada de la difunta y nos contó que la última vez que la vio fue para el funeral de un sobrino común llamado »Juan David», ocurrido el año pasado. Para recordarlo la occisa se tatuó su nombre en una muñeca, una marca que usó la PDI para dar con su identidad.   

Marisol agregó que hace un par de semanas Andrea les había contado que Vásquez además le había quebrado un dedo, por eso le pidieron volver, pero ella no les hizo caso. 

A pesar de su linda figura, la hincha del equipo Nacional de Medellín nunca incursionó en el modelaje ni en concursos de belleza, »era muy seria para sus cosas», explicó su cuñada Luz.

»La familia está muy triste, no tenemos palabras para expresar tanto dolor, ojalá él se pudra en la cárcel, que se muera, lo que hizo es muy horrible, es un sicópata y ojalá que la justicia chilena lo castigue como se merece», concluyó Luz. 

Celoso

La peruana Alexandra Pérez trabajó con la víctima en un almacén ubicado en calle Bandera con San Pablo y ratificó la información de la fiscalía referente a que Vásquez era un celópata que incluso a su pareja le prohibía tener celular. 

La pobre Andrea debía dejar su teléfono con amigas cuando volvía a casa para que el maldito no la pillara, y según Alexandra »una vez que la descubrió con uno y lo rompió». 

Kenan Oz es el dueño del negocio y contó que »Andrea trabajó hasta las tres de la tarde el sábado y se fue. El lunes no apareció, pero pensé que tendría algún inconveniente, pero como no apareció tampoco el martes, le pregunté a otras vendedoras si sabía algo, porque eso ya me parecía raro».

El jefe agregó que »hasta ese instante no había visto las noticias y como a las cinco de la tarde llegó la PDI, me mostró una foto y no era, pero cuando me mostraron los tatuajes casi me caí».

»Fue espantoso, ella trabajaba con nosotros hace dos meses y le hicimos contrato porque tenía ganas de quedarse y era excelente trabajadora», concluyó. 

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