San Ramón: el peligro real de una de las fallas más escondidas de Santiago

Autor: La Cuarta

La falla de San Ramón es un evento geológico con una extensión de 30 kilómetros a través de seis comunas del sector oriente de la Región Metropolitana. Pese a los peligros que conlleva, actualmente la urbanización directa sobre ella alcanza un 55%. En varias oportunidades los expertos han advertido acerca de los riesgos, pero no han obtenido respuesta. ¿Qué podría pasar?


El miércoles 16 de junio de 2021, el profesor de la facultad de Ciencias y Matemáticas de la Universidad de Chile, Gabriel Easton, insistió en que la falla de San Ramón “constituye un riesgo para la ciudad”.

“Es una falla importante, peligrosa y que constituye riesgo para la ciudad y la población”, fue la frase completa a la que echó mano para advertir a la comisión de diputadas y diputados que analiza la autorización de construcciones en la falla.

Citamos la fecha completa de su intervención con motivo de aclarar que esta es, cuanto menos, la tercera vez en los últimos años que los expertos avisan acerca del peligro real que implica este evento geológico, aunque aparentemente sin mayor respuesta.

Pero, antes de revisar eso, vamos al principio.

¿Qué es la falla de San Ramón?

Es, como dice su nombre, una falla geológica del tipo inversa, de deslizamiento vertical, con la capacidad de generar sus propios movimientos sísmicos de magnitud 7,2 a 7,5.

Está situada en el piedemonte cordillerano de la Región Metropolitana entre los ríos Mapocho y Maipo, tiene una extensión de unos 30 kilómetros y, se estima, cruza al menos seis comunas del sector oriente: Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto.

Situación que, según notificó el académico Jorge Inzulza en un reportaje de Bío Bío, afectaría a nada menos que 150 mil personas directamente.

En ese mismo reportaje, que data de noviembre de 2020, se consigna que la urbanización sobre este evento geológico “alcanza un 55% de su largo total medido entre los ríos Mapocho por el norte y Maipo por el sur”.

Un escenario que, por supuesto, a lo largo de los años ha sido materia de preocupación para los expertos. Ellos, sin ir más lejos, llevan largo tiempo aconsejando que un recurso de protección frene las posibles obras que se realicen en parte de esta falla.

El real peligro de San Ramón

En 2012, un grupo de expertos, entre los que se encontraba el propio Gabriel Easton, elaboraron un estudio encargado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).

Se tituló “Estudio Riesgo y Modificación PRMS Falla San Ramón”. Allí, por ejemplo, se delimitó el sector que comprende la falla. La investigación luego fue publicada en 2014 en la revista Geology y el 2018 en la revista de Urbanismo.

Una de las recomendaciones de ese estudio, además, fue la inclusión de este evento geológico en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS):

“Se propone incorporar al PRMS la faja de ruptura de la FSR, de 300m de ancho, con restricciones que impidan su ocupación futura, dejándola destinada exclusivamente a actividades que no impliquen la residencia ni la ocupación masiva ni prolongada de personas. Siendo así, los usos de suelo permitidos serían los contemplados como Espacio Público y Áreas Verdes en la OGUC”, aconsejaron.

Y esta sugerencia, a su vez, respondió al riesgo que conlleva la falla de San Ramón. Gabriel Easton se lo explicó a Bío Bío en 2020:

“Ese riesgo está fuertemente condicionado por los terremotos de subducción porque son los que más frecuentemente ocurren, como el terremoto del 2010 o el terremoto de 1960, o el terremoto del 2015, son todos terremotos del contacto de las placas tectónicas y esos terremotos son mucho más frecuentes”.

Y agregó: “El peligro probabilístico asociado a un evento de esta magnitud en una falla cortical es muy bajo, entonces el riesgo a considerar va a ser prácticamente nulo; pero esa es una falencia, porque aún cuando la probabilidad es baja, el evento ocurre y de todos modos va a ocurrir”.

“En este caso, se debe considerar el peligro de un modo determinístico, es decir, asumiendo que el evento ocurrirá. Y desde la perspectiva normativa, eso es lo que nosotros le recomendamos al Minvu”, completó.

Por su parte, en el mismo reportaje, la académica Daniela Ejsmentewicz dejó entrever que probablemente se seguirá construyendo sobre la falla, porque el mercado inmobiliario “se aprovecha de la debilidad institucional que tiene Chile” donde no se contemplan estos escenarios y “no están orientadas para prevenir los riesgos geológicos”.

Ante esta situación, propuso “hacer planes de reducción de riesgo que consideren esa realidad”.

En esa línea, Easton explicó que “queda un 45% de la traza de la falla sin urbanizar (entre los ríos Maipo y Mapocho), sobre lo cual sí habrían posibilidades para la regulación normativa”.

Recordemos que el estudio se realizó en 2012. Allí, los expertos aseguraron que, de acuerdo a los planes comunales de las seis comunas que cruza este evento, “en ninguno de ellos se reconoce el riesgo relacionado con la Falla de San Ramón”.

El proyecto de Pocuro SpA

Hace unas semanas, después de un largo silencio, se promovió esta instancia para analizar el impacto que podría causar la falla de San Ramón. El impulsor de la misma fue el diputado de Acción Humanista, Tomás Hirsch.

¿Por qué ahora? Porque la inmobiliaria Pocuro SpA obtuvo los permisos e inició las obras para la construcción de un complejo habitacional precisamente sobre la franja de ruptura de la falla geológica…

“La posición de ambos doctores en geología fue muy contundente y demostró que hay información y conocimiento de la gravedad que reviste la falla y construir sobre ella, como se ha hecho en un 55% de su longitud”, sostuvo Hirsch tras la presentación de Gabriel Easton y Rodrigo Rauld.

“Espero que con el trabajo de esta comisión podamos determinar acciones a realizar que no se han hecho hasta ahora, como mejorar el Plano Regulador Metropolitano de Santiago”, cerró.

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