Guacolda Antoine: «Siempre me piropeaban»

Autor: La cuarta

Cumplió 100 años y se mantiene como lechuga gracias a la gimnasia, el tango y la lectura.


Guacolda Antoine Lazzerini es todo un ejemplo para las actuales generaciones de profes. La nonita tiene 100 años de vida y un currículo de educadora que partió en una época de la historia de Chile en que las evas recién empezaban a destacar en la docencia.
– ¿Cuándo nace su vocación?
– Partí de pequeña. Mis hermanos querían que les enseñara las materias porque no aprendían tanto con sus maestros. También ayudaba en matemáticas a mis compañeras del liceo. A finales de sexto año las preparé durante un mes, con una hora diaria de clases, y a todas les fue bien.
La abueli terminó humanidades en 1923 en el Liceo de Aplicación y entró al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. A partir de 1928 entró a trabajar al Liceo Lastarria, donde le puso pino por tres décadas. "Empecé a hacer clases a los 20 años en un liceo de hombres y los alumnos me piropeaban siempre", dice entera cocoroca.
Entre sus alumnos de esa época destaca al escritor Enrique Lafourcade, quien en una entrevista alabó sus bellas piernas.
Pero su influencia en la vocación científica de los mateos es indiscutible. Así lo refrendó su ex alumno Jaime Jiménez, académico de la Universidad de Santiago: "Gabriela Mistral decía ‘enseñar con belleza’, y la profesora Guacolda enseñaba con mucha belleza. No pasaba la materia simplemente, sino que seguía una ruta alternativa para que nosotros descubriéramos el resultado".
Al mismo tiempo que hacía clases a los pingüis del Lastarria y a los del colegio Kent, doña Guaco empezó a trabajar en el Pedagógico, la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde llegó a ser decana.
Además de dar cátedra en colegios, liceos y universidades, junto a la profe María Lara publicó el libro "Nuevas Matemáticas para los padres", de la Editorial Universitaria, donde explica la teoría de los conjuntos, punto de partida de las matemáticas modernas.
Para mantenerse como lechuga, la nona practica gimnasia dos veces a la semana, baila tango con sus hijos y lee caleta.
– ¿Qué hay que hacer para llegar a los 100 años?
– Enfrentar la vida con lo bueno y lo malo. Yo tuve muchos dolores y también grandes alegrías .
– ¿Cómo se interesa a los alumnos en un ramo difícil?
– Un profesor no se puede enojar, porque el alumno se asusta y pone menos atención.

 

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