Los Haitianos del Sur y su lucha por abrirse paso en la música

Créditos: Facebook Los Haitianos del Sur Oficial

Autor: Natalia Palma

Los chiquillos del grupo de rancheras confiesan las razones que los trajo a buscar nuevos horizontes en Chile.


Antes de siquiera pensar que podría llegar a conquistar los escenarios del sur de Chile con música ranchera, la razón que llevó al dominicano Ibon Sánchez, mejor conocido como «Lazaro», a aventurarse hasta el fin del mundo fue bastante diferente: se había enamorado de una chilena.

Pero ocurre que a veces el destino es caprichoso y uno toma rumbos que en un inicio no esperaba. Esta sería justamente la situación que vivió parte del grupo «Los Haitianos del sur», quienes hablaron con La Cuarta para develar las historias que hay detrás de Ibon Sanchez, vocalista del grupo de rancheras con sabor tropical, y de Schneiderson Comrade e Israel «Snoopy» Fluerier, bailarines de la agrupación musical.

«Todo fue muy rápido, como un sueño. Apenas pasó un mes de integrarme al grupo y ya habíamos grabado un video y salido en televisión», relató Schneiderson, quien confesó que tenía planeado en primera instancia ir a Surinam, pero un amigo lo convenció de viajar y probar suerte en Chile.

Llegó a Chile y se estableció en Quilicura para trabajar en un taller mecánico. Sin embargo, al igual que muchos inmigrantes haitianos que llegan al país en busca de nuevos horizontes, una de las mayores dificultades que tuvo para insertarse en la sociedad fue la barrera idiomática, pero que a punta de ensayo y error Comrade aprendió a comunicarse en español . Al poco tiempo de estar viviendo en la capital, se enteró de que su fuente laboral iba a cerrar, fue entonces que su jefe le dijo que su hijo estaba construyendo una casa en Chimbarongo. Ahí se desempeñó como soldador.

El bailarín de «Los Haitianos del sur» confiesa que antes de tomar la decisión de venir al país pasó por fuertes episodios de estrés, provocados por la falta de proyección en su tierra natal. «La verdad es que cuando estudias no piensas en que vas a terminar trabajando en lo tuyo. En Haití no hay nada para el mañana», declara Scheiderson, quien además de poseer el título de diseñador gráfico, habla cuatro idiomas (creole, francés, inglés y ahora español).

Muy distinta es la historia de Ibon Sánchez. Llegó en 2012 luego de enamorarse de una chilena. Vivió durante un año en Valdivia y luego se trasladó a San Fernando. En cuanto al tema de la integración con los chilenos, afirma no haber tenido mayores inconvenientes, aunque no faltó uno que otro le dijera cosas; sin embargo, es optimista, aclarando que «no por un fruto se puede echar a perder el saco».

Y es que no fue fácil durante los primeros meses para Sánchez, que de un momento a otro debió cambiar el calor y los paisajes caribeños de República Dominicana por el frío y una cultura distinta a la que estaba acostumbrado. No obstante y tal como cuenta, no pasó mucho tiempo en la cesantía: «Gracias a Dios, mi primer trabajo fue cuidar a un abuelito, que en ese tiempo era mi suegro y el segundo fue de inspector en un colegio en el Valle de Colchagua».

Respecto a la oferta que recibió de Julio Miranda- mánager del grupo- para ser el vocalista de «Los Haitianos del sur», lo tomó por sorpresa. «Lo que pasa es que antes cantaba en otra banda y un día coincidimos en un escenario en San Fernando. Ahí me ofreció cambiarme, pero no acepté. Durante ese tiempo mantuvimos una relación de amistad, hasta que poco después me salí de donde estaba y me propuso este proyecto. Pero yo todavía no estaba convencido, porque no era el tipo de música al que estaba acostumbrado. Ahí le dije que si me unía a ellos y cantábamos rancheras, tenía que tener un estilo diferente. Él estuvo de acuerdo y bueno, aquí estamos».

Tanto para Ibon Sánchez como para Schneiderson Comrade, este encuentro con la música fue completamente circunstancial, pese a que ya contaban con un leve acercamiento. No así  fue el caso de Israel «Snoopy» Fluerier, un bailarín de tomo y lomo que salió de Haití junto a un grupo de danza para competir en un concurso en República Dominicana.  Allí vivió por cinco años y el 30 de septiembre de 2017 decidió venir a Chile tras escuchar diversas recomendaciones. Transcurridos 22 días en Santiago encontró un trabajo de albañil y poco después lo llamó desde Chimbarongo su amigo Deremeau Junior- uno de los bailarines de «Los Haitianos del sur»- para que se uniera a la banda y seguir haciendo lo que más le gusta, bailar.

«Al principio creí que era una broma. Mi amigo me dijo el nombre y lo encontré raro, porque el grupo era chileno pero estaba formado por haitianos. Entonces no me lo tomé en serio», confesó «Snoopy» entre risas.  Asimismo afirma que «cuando comenzamos a ir a los canales a presentarnos para mí fue una alegría». 

Lo cierto es que, pese a las dificultades que ha significado empezar desde cero en otro país, ya sea dejando familiares, costumbres y adaptarse a otro idioma, los chiquillos de «Los haitianos del sur» no se arrepienten para nada de la decisión que finalmente los ha llevado a formar el único grupo de música ranchera con rasgos tropicales que ha hecho bailar a gran parte de la Región de O’Higgins y el sur de Chile.

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