A la jaula el investigador de Madeleine McCann

Paulo Pereira Cristovao, ex policía judicial, quien fue parte del caso de la pequeña McCann y es ex dirigente del Sporting de Lisboa y autor de bestsellers, fue condenado a siete años por integrar una red criminal.

Siete años y medio de prisión fue la condena que hace unos días dictó el Tribunal de Cascais, la costera ciudad de Portugal, a Paulo Pereira Cristovao, el ex policía que participó en las investigaciones de la desaparición de Madeleine McCann y que acusó a sus padres -Kate y Gerry McCann- por ello, en medio de un caso que remeció a la prensa de todo el mundo durante el 2007.

Hoy, a doce años de que detonara el suceso, el ex inspector de policía judicial fue sentenciado nada más ni nada menos que por integrar una red criminal que robó propiedades en Lisboa y un resort en Cascaes.

Este hombre nacido en Lisboa en julio de 1969, es una verdadera e intrigante caja de pandora, desde que ingresó a la Policía Judicial en 1990 hasta el año 2006 cuando renunció, según señalan algunos medios. Fue en ese momento que comenzó a realizar investigaciones ligadas a terrorismo, trata de personas, delitos de corrupción, entre otros, llegando incluso a recibir capacitación en materias como sicología, perfiles criminales y justicia penal. Paralelo a ello, habría iniciado una empresa de inteligencia comercial.

Pero no solo de investigaciones y de inteligencia comercial habrá vivido este ex policía. También por otro lado, fue vicepresidente del Sporting de Lisboa, uno de los clubes más populares del fútbol luso.

El "León" también se dedicó a las letras. Es autor de los bestseller, destacados en ventas, "La estrella de Joan" y "La estrella de Madeleine". Es en este último texto en donde abordó el caso de Maddie para aseverar que la pequeña había muerto y su cuerpo habría sido arrojado al mar.

Asimismo, su nombre cobró vigencia este año cuando en marzo pasado apareció en el documental sobre el enigmático caso (The Disappearance of Madeleine McCann) estrenado en Netflix y que recopiló 40 testimonios, 120 horas de entrevistas, material de archivo y que contó con recreaciones.

Tal vez, la plataforma vía streaming fue la antesala que puso su nombre en vitrina. Así y todo, lo cierto es que proporcionaba información sobre las víctimas y sus hogares, según la fiscalía, y fue acusado por estos violentos robos, lo que le valió una sanción, según la prensa portuguesa, por dos delitos de secuestro y por su coautoría en los crímenes que le fueron imputados.

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