La Cuarta Dimensión: La novia calameña que busca a amado en la ruta

Una joven perdió a su amor por un matrimonio arreglado. Desesperada, escapó y aún deambula intentando encontrar lo que le arrebataron.

Entre la estrecha y polvorienta ruta que une Calama con los vestigios de Chuquicamata, aún se siente el pasar de una muchacha que escapó de su cruel destino y continúa arrancando de todo hombre que la haga sufrir.

Corrían los años 20' cuando una joven llamaba la atención por su belleza. Hija de un empleado con buen cargo en la actividad minera, él quería emparejar a su niña con alguien de su misma situación económica. Pero un muchacho humilde, que se crió junto a su hija, fue quien le robó el corazón.

Ambos tenían una relación a escondidas por el miedo a la reprobación de la familia. En la clandestinidad habían planeado su escape de la ciudad, pero otro inconveniente se les cruzó en el camino: el padre de la joven comenzó a pasar zozobras económicas.

La mujer optó por tomar un trabajo en Chuquicamata para ayudar a la familia, mientras continuaba los encuentros furtivos con su pareja. En el yacimiento, un ingeniero extranjero se enamoró de la doncella, y la cortejaba permanentemente.

Ella no estaba interesada en el amor de este nuevo señor, pero la insistencia del hombre fue tal que habló con el padre de la niña para obtener la aprobación de una relación.

La agobia monetaria, junto con la esperanza de volver a tener los bienes de antaño, hizo que el padre aceptara casar a su retoña con el desconocido al cual no amaba. Todo estaba listo para la boda forzada, pero ella no perdía la esperanza de escapar, hasta que el ingeniero se enteró de los planes de la pareja.

Llegó a Calama y contrató a un grupo de matones que se ensañó con el muchacho. Luego de los golpes, lo subieron a un auto para dejarlo abandonado a su suerte en medio de la pampa. De él, nunca más se supo.

El día de su boda, la joven comenzó a buscar desesperada a su verdadero amor para escaparse con él, pero recibió la noticia de que había sido expulsado de la ciudad y no sabían si estaba vivo. Obligada a casarse, optó por arrancar de su casa, pero sólo avanzó unos metros antes de ser embestida por un camión.

Moribunda, quedó tendida en la calle con su traje de novia, hasta fallecer minutos más tarde. Desde ese momento comenzó a forjarse la leyenda urbana de que esta joven se aparecía a los hombres en la ruta Calama-Chuquicamata.

En la noche, su blanco resplandor encandila a los conductores, algunos de los cuales incluso suben a la muchacha a los autos. Pero a los pocos kilómetros ella desaparece, para seguir buscando al amor de su vida que quedó abandonado en la ruta.

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