Massú: El gran motivador está de vuelta

La Roja del tenis logró meterse en el Grupo Mundial de Copa Davis tras una sufrida lucha. Hazaña que comandó el capitán para motivar a sus pupilos Nicolás Jarry y Christian Garín, quienes marcaron diferencias en los singles. Triunfo que vuelve a meter a Chile entre los mejores del mundo.


“Nada es imposible, ni una hueá…”. Así quedó enmarcada la noche del 21 de septiembre de 2009, cuando Nicolás Massú le dio un histórico triunfo a Chile, lo que mantuvo al equipo en el grupo mundial. Con su raqueta como espada y la camiseta de Chile como su armadura, el Nico conquistó siete títulos, fue el número 9 del mundo y obtuvo la doble medalla dorada en Atenas 2004. Una carrera de éxitos que tras 16 años llegó a su fin en 2013.

Al año siguiente asumió un nuevo desafío: la capitanía del equipo nacional de Copa Davis. El objetivo era tomar a una camada de jugadores nuevos para superar a la generación dorada que conformó con Fernando González y Marcelo “Chino” Ríos. Un trabajo que tomó años, pero que Massú sacó adelante cambiando el chip del conformismo por pasión y el espíritu guerrero por defender con uñas y dientes la camiseta de Chile ante el mundo. Y diez años más tarde, el “Vampiro” recibió su recompensa al escribir otra gran hazaña.

Desde la banca, Massú sacó a Chile de la Zona Americana II para llevarlo a lo más alto del tenis mundial.

Impregnando su caracter aguerrido y esa pasión por defender en cada pelota por Chile, llevó su mensaje a Nicolás Jarry y Christian Garín, que con determinación lograron sacar la tarea adelante nuevamente ante Austria para instalarse en la definición de la Copa Davis, acabando una racha de ocho años sin poder estar entre los mejores del mundo.  La mentalidad ganadora de Massú fue clave en estos jóvenes  tenistas que lograron vencer sus miedos, y a pesar de su corta edad aceptaron la adversidad y la presión para derrotar a uno de los equipos candidatos a pelear por la ensaladera dorada. Garín le hizo honor a su capitán y utilizando la misma polera que mojó Massú, se impregnó de valentía para acabar con sus fantasmas y vencer al austriaco Rodoniov, batiéndolo tal cual Massú lo hizo con Stefan Koubek, el mismo que ahora era capitán del equipo europeo.” Nos motiva desde el primer minuto. Es el mejor capitan que podríamos tener, es el símbolo de la garra de Chile”, recalcó Jarry.

“Es clave en nuestro equipo. Maneja muy bien la estrategia”, agregó Garin. El capitán Massú luchó junto con sus guerreros Garín y Jarry en una batalla que parecía imposible, pero al parecer, con garra, pasión e inteligencia, nada es imposible.

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