La ropa vieja sigue como regalona para asear la casa

Esa polera que, de tanto uso, terminó percudida, con hoyos, rajada, o sea, derechamente inutilizable, no siempre se fue al tacho de la basura.

Varias veces supo reinventarse para seguir siendo útil para sus dueños, ya no como una prenda de moda, sino que para otros usos: de trapero o pañito para sacar el polvo.

Es que los tiempos pasan, pero hay tradiciones como esta que los chilenos jamás abandonan.

Así por lo menos lo dejó claro un estudio conjunto de Adimark con Cif, que reveló que el 24% de los chilenos recurre a viejas prendas recicladas para dejar sus casas como un espejo.

El gusto por agarrar poleras viejas y reconvertirlas en artículos de aseo es mayoritario de los hombres.

Así lo explica María Teresa Araya, product manager de Cif en Chile. "El 54% de las personas que utiliza ropa vieja para hacer el aseo son hombres de entre 30 y 50 años".

Por lo mismo, y sabiendo que a veces los hombres son más descuidados y despistados, añade que "la recomendación es usar un trapo para el baño, otro para la cocina y casa. El objetivo es evitar la contaminación cruzada, dado que todos los microorganismos del 'trapo del baño' podrían pasar hacia la cocina, por ejemplo. Recomendamos limpiar estos trapos cada vez que finalizas su uso con Cif Clorogel, y dejarlos secar para un próximo uso", apunta María Teresa.

Una vez por semana

Entre otras interesantes conclusiones que se sacaron del estudio, se estableció que los chilenos acostumbran a hacer el famoso "aseo profundo" una vez a la semana, idealmente los fines de semana por la mañana.

Además, y sobre la colaboración en casa, el 95% de los encuestados reconoció que da una manito a la hora de mantener el palacio impecable.

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