¿Por qué se perdió Lucho Pato?

El ex delantero que brilló en la UC y salió de la cárcel el año pasado fue acusado de estar involucrado en un asesinato y está prófugo. Conversamos con un sicólogo deportivo que compartió con él, mientras que el Pollo Véliz entregó su diagnóstico.


Luis Patricio Núñez Blanco, de 38 años, el delantero que brillara en la U. Católica hace diez años, ha estado tres veces preso y con seguridad volverá a la cana cuando sea capturado por la PDI, que está tras sus pasos por un homicidio ocurrido en octubre, según informó La Tercera.

La primera vez que tomó sol a cuadritos fue durante seis meses el 2003 por almacenar droga para la banda de narcos “Los Ciprianos”, y el 2012 fue formalizado y pasó por el calabozo por su vinculación con un grupo dedicado al robo de cajeros automáticos, pero quedó libre por falta de méritos.

La última pasada en la cárcel fue de 50 meses y recién recuperó su libertad el año pasado. Se lo condenó por financiar a una banda que usó la plata de Lucho Pato para comprar droga, y por porte ilegal de armas. Las escuchas telefónicas lo hundieron y debió acostumbrarse a la rutina de la cárcel de Colina, desde donde dio varias entrevistas.

Ahora se le viene la teja pesada porque desde el 11 de octubre hay una orden de captura contra el ex futbolista, que se encuentra prófugo después que una de sus víctimas lo sindicara como su agresor.

Resulta que el deportista de La Legua y un compinche, habrían ido decididos el 10 de octubre a agredir a dos hombres de una banda rival de la misma población. Juan Abraham Pinto Vásquez murió de un balazo en la cabeza, mientras que Mario Enrique Albornoz Bustamante sobrevivió con un disparo en una pierna y fue el que acusó a Lucho Pato de ser uno de los dos criminales que lo atacaron.

Conducta

¿Qué pasó en la vida de un futbolista exitoso, que firmó millonarios contratos y defendió importantes camisetas como la UC, en Chile; Universitario de Deportes, en Perú, o la U. Católica de Ecuador?

Para entender su comportamiento, conversamos con el sicólogo deportivo de la Universidad Mayor, Golson Dos Santos, quien coincidió con Lucho Pato cuando el prófugo jugaba en el primer equipo de O’Higgins el 2011 y el profesional trabajaba con jugadores de proyección.

“Hubo varias situaciones que eran muy anormales porque llegaba tarde, no cumplía con horarios, reclama por todo, no estaba sometido a un plan de trabajo y tenía una conducta disociativa a las normas. Tenía deudas que adquiría en compra de vehículos, por ejemplo, y no las cancelaba”, contó.

“Había varias conductas que tuvimos que ir trabajando para ver que hubiera un cambio, pero en realidad nunca se pudo trabajar directamente con él”, reconoció.

De los orígenes deportivos de Núñez dijo que “era una persona muy talentosa con una capacidad muy superior a los otros, pero nunca entró en un sistema de régimen de buena convivencia, de apoyo, de dejar ser trabajado, porque el creía que no lo necesitaba”.

El sicólogo considera que lo mejor es que los niños deportistas que viven en un ambiente conflictivo sigan con sus padres, “pero cuando no tenemos las condiciones, como acá en Sudamérica, para construir una villa deportiva donde pueden estar los papás y convivir con los niños, entonces siempre es bueno sacar a los niños de su hábitat porque su entorno es mucho más fuerte que sus motivaciones”.

Dos Santos también trabajó con la Sub 20 que salió tercera del mundo el 2007 en Canadá, y de ahí recordó que “con muchos deportistas hicimos un trabajo como con Gary Medel, Mauricio Isla y muchos otros que venían con una condición social un poco baja, y gracias a su motivación salieron adelante”.

Similar piensa el entrenador formativo Leonardo Véliz. “Hay un tema de educación, de oportunidades, le faltó alguien que lo aconsejara. En términos generales faltó educación de valores. No quiero encontrar culpables, pero creo que si estuvo en la UC, un club muy serio, ahí pudo haber tenido quizás mejor apoyo, porque también es un espacio educativo”, dijo.

“Acá, lamentablemente, en la formación en general no se educa a los jugadores. ¿Quién de los entrenadores de cadetes está capacitado para aplicar la corrección cuando ven malos hábitos?: nadie, porque no están preparados pedagógicamente. Les pagan muy mal por lo tanto ellos cumplen nomás y después se van, pero si fueran bien pagados tendrían el tiempo para ir viendo estos casos especiales”, explicó.

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