Por Juan Carlos Muñoz119 goles, 119 historias: hincha de la UC y escritor revela sabrosos detalles su libro sobre el récord de Fernando Zampedri
Joaquín Escobar escribió Zampedri, Más allá del récord, los goles que marcaron nuestra vida, donde relata anécdotas relacionadas con cada uno de los tantos del Toro en los cruzados.

Para nadie es un misterio que Fernando Zampedri es una leyenda viviente para los hinchas de Universidad Católica, y que su nombre está escrito con letras doradas en la historia de club.
El delantero argentino llegó en 2020, de la mano de Ariel Holan, con más dudas que certezas, pues venía de una lesión ligamentaria en el cartílago del tobillo derecho, la cual lo tuvo casi 8 meses sin jugar en Rosario Central.
Por lo mismo, las fanáticas y fanáticos cruzados sabían que era una apuesta que podía resultar bien, o sencillamente convertirse en una verdadera pesadilla, tal como había ocurrido con otros “9″ que habían llegado para reforzar el ataque en los años anteriores. El más emblemático, quizás. el Tanque Santiago Silva.
Sin embargo, a punta de goles el Toro empezó a ganarse el corazón de la fanaticada. Y el flechazo fue desde el primer partido, con ese gol de taco que sirvió para sellar la goleada por 3-0 de la UC sobre Santiago Wanderers, en una acalorada tarde en Valparaíso.
De ahí en más, pese a uno que otro odioso que le seguía tirando mala onda en redes sociales, donde los hater abundan, la gran mayoría veía un jugador que mojaba la camiseta en la cancha, que no daba ninguna pelota por perdida, al punto de que a veces se ganaba algunas amarillas por discutir más de la cuenta, y como si eso fuera poco, hacía goles.
De hecho, así fue como con el correr de los partidos fue escalando en esa lista de goleadores cruzados, con goles inolvidables, como la chilena a Inter de Porto Alegre, sin hinchas, producto de la pandemia en esa Copa Libertadores de 2020, un tanto corriendo de la mitad de cancha a Unión La Calera y las 8 anotaciones a la U.
De hecho, los azules es una de sus “víctimas” predilectas, pues ese gol de chilena, ante 45 mil hinchas rivales, silenció el Estadio Nacional, ese 18 de mayo de 2024 y quedó tatuado para siempre en la memoria de los adherentes de la Franja.
Así fue como poco a poco se alimentó el deseo de conseguir la hazaña, alcanzar el récord y convertirse en el máximo goleador cruzado de todos los tiempos, título que hasta el 25 de septiembre de ese mismo año ostentaba en solitario Rodrigo Barrera, con 118 goles con el escudo de la UC en el pecho.
Ese día, Zampedri convirtió frente a Deportes Copiapó en La Florida y lo igualó. Un par de semanas después, ante la U -era que no-, hizo estallar el estadio Santa Laura con un potente disparo de fuera del área, con el cual batió a Castellón y borró para siempre de lo más alto del podio a Chamuca. 119 gritos, cada uno con su propia historia, lo llevaron a lo más alto de la historia de Universidad Católica.
Por lo mismo, todo lo ocurrido en esos casi 5 años lo quiso llevar al papel Joaquín Escobar, quien decidió escribir un libro con anécdotas y datos relacionados a cada uno de los goles del Toro con la camiseta cruzada, la misma con la que a fines de 2025 se transformó en el hexagoleador del torneo chileno. Por seis años consecutivos, Fernando Matías fue el jugador que más goles hizo en la liga local, algo que nunca antes había ocurrido con otro futbolista en la Chilean Premier League.
En charla con La Cuarta, el sociólogo y cronista, quien ya había escrito varios libros de la UC, contó detalles de cómo se le ocurrió hacer un libro sobre Zampedri, y también reveló parte de todo lo que conllevó dicho proceso. Cada tanto del Toro, tuvo una historia digna de contar.
“Me puse a escribir cuando Zampedri hace el gol número 100. Y que lo hace en Rancagua. Hace tres goles en Rancagua, lo que en el libro yo llamo la trilogía de Rancagua. Allí hace el gol número 100 y el gol 101. Le faltaban 18 para romper el récord de Barrera. Entonces fue ese momento en el cual me puse a escribir y yo jamás pensé que iba a lograr el récord en tan poco tiempo, de que se iba a dar tan rápido, así que me fui guardando su tiempo, su espacio, sus pausas, pero de repente empezaron a caer goles, a caer goles y ahí tuve que meterle máquina, tuve que ponerme a trabajar potente”.
Y en esa misma línea, también explicó lo que significa para él, a nivel personal, la figura del ariete trasandino.

“Yo creo que Zampedri está en el podio de los máximos ídolos de la Católica del siglo XXI. Me parece que agarró ese lugar no sólo por los goles que ha hecho, que nos han dado a nosotros como hinchas de la Católica muchas alegrías, mucha felicidad, mucha dicha. Al final los goles que ha hecho Zampedri no terminan en el día a día, o sea no terminan en el domingo, repercuten en nuestro día a día. La Católica repercute en la semana también. Eso también es súper potente y además que hay una condicionante que además Zampedri se hizo hincha de la Católica. Y como se hizo hincha de la Católica, es distinto la visión que uno tiene de él y la visión que él tiene del club también. Me parece que en ese espacio del sentir la camiseta como la sentimos nosotros, hay algo muy potente y algo muy distinto con respecto a otros ídolos de la Católica”.
- En cuanto a la figura histórica, ¿en qué posición ubicas a Zampadri?
- Yo siempre hago esta tetralogía: para nuestro abuelo fue Raimundo Infante, para nuestros papás fue Arica Hurtado, para nosotros, para mi generación, fue el Beto Acosta y para la generación de los que están ahora, los que son adolescentes, niños, es Zampedri, entonces vamos a ver si aparece uno que cierre o que continúe hacia el Penta, pero para mí esa es la tetralogía de goleadores de la Católica que han marcado a distintas generaciones. Si uno se pone a pensar, no se han dado todos juntos. Cada uno marcó a una generación muy espaciada en el tiempo, de un lado hacia otro. Esa es mi hipótesis.
- Va a estar difícil que venga muy pronto otra figura como él...
- Muy pronto no creo. Igual le quedan 2 años, yo creo que a Zampedri todavía le queda para que lo podamos disfrutar. Y eso también me gusta, que nosotros somos contemporáneos, estamos viendo lo que hace. El libro se acaba en el gol 119, pero después siguió haciendo goles, jugó en la Selección Chilena, después hizo un gol en el Monumental que no había hecho. Se convirtió en hexagoleador. Eso da como para otra parte del libro, más lo que viene ahora, que es Copa Libertadores, torneo local.
- ¿Está entre tus planes hacer una segunda parte?
- Sí, podría ser, podría ser una edición aumentada. Vamos viendo también como muta Zampedri en estos dos años, pero quizás hay historias para contar que, perfectamente, pueden entrar en otro libro o en una continuación de este.
- Sobre las historias que ibas contando en el libro, ¿Son todas tuyas?
- Hay vivencias personales, como por ejemplo la primera historia de cuando Zampedri hace un gol de Taco, el primer gol que hace a Wanderers centro de Munder en Valparaíso, que era cuando Chile todavía estaba en el estallido social, entonces era todo muy incierto, era todo muy delirante en esa época. Zampedri, además, en ese partido se pierde un penal, cuestión que me hizo recordar que el Polo Quintero, que también debutó y se perdió un penal y la mandó en el mismo sector, uno en La Florida, el otro en Valparaíso, y me parece que ahí había algo interesante de narrar. Son gente muy querida y que partieron de la misma forma, haciendo un gol, perdiéndose un penal, y eso me llamó la atención.
- Pero los relatos, ¿son todas situaciones que te pasaron a ti?
- Efectivamente hay algunas que son mías, que me pasaron a mí, pero hay otras historias que las inventé, derechamente. Ficción, literatura, pero siempre referida a algo real que es un gol de Zampedri. Hay, por ejemplo, un cuento en el cual un chico va a defender su tesis. Y esa tesis que defiende... eso es ficticio, él no existe. De hecho me parece que a toda la gente el cuento que más les gusta es ese, pero eso no tiene ninguna realidad, ese personaje no existe, nadie hizo eso.

- En el mismo libro dijiste que no había que endiosar a los jugadores, pero aún así decidiste homenajear a Zampedri con este libro...
- A los futbolistas, uno los tiende a figurar como superhéroes, como semidioses. Hay mucha épica en el fútbol y hay mucha ética que está forzada también, que no es tal. Y como tú dices, me interesaba también eso de que estos jugadores más allá de su condición de goleadores, de ídolos, que se yo, igual son jugadores que tienen o tuvieron problemas en la niñez, tuvieron o tienen tristeza, tienen traumas, tienen que pagar deudas... ese video que dice ‘viven en un country’, esa hueá tiene mucho de cierto, pero también tiene mucho de cierto que igual son seres humanos. Yo he hablado con otros jugadores. Me sorprendió a mí Mirosevic una vez que íbamos conversando y me dijo que ya después se quería retirar y Álvarez también, que ya estaban chatos de concentraciones, de cuidarse con las comidas. Que es un trabajo, yo creo que eso es lo importante. Y claro, también ahí está la contradicción, pero bueno, uno está también lleno de contradicciones de que efectivamente, al hacer un libro igual endiosas y pones en un pedestal, pero también lo tomo el libro como un agradecimiento a los goles que nos ha regalado.
- De esos goles, ¿cuál? es el que más gritaste?
- La chilena que le hace a la U. Para mí fue clave, porque aparte la Católica gana ese partido y le quita el invicto a la Chile. Entonces me parecía como importante esa explosión de alegría, aparte lo vi con mi vieja, los hinchas de la Católica no podíamos ir al estadio por el tema de que ya no hay hinchada visitante en los clásicos. Estadio lleno, sábado, no, fue muy bonito ese día, yo creo que para todos los hinchas de la Católica, pero para mí es el más gritado de todos, más que el del récord.
- ¿Alguno que hayas visto en cancha, que te recuerde?
- En cancha me emocionó mucho cuando hace 100 goles en Rancagua. Me pareció muy bonito. Y también, uno que le hace a Ñublense, al último minuto. También estaba en Chillán, lo vi con amigos. Nos abrazamos, nos caímos, así que tengo todo ese recuerdo.
- ¿Cómo te hiciste hincha de Católica? ¿herencia familiar o hubo otros motivos?
- No, me hice hincha de la Católica por mi mamá y mi papá, ellos eran hinchas, cuando se conocieron eran hinchas cada cual por su lado. No es que uno hizo al otro hincha, sino que, ellos eran hinchas de la Católica y desde niños nos llevaron siempre al estadio, a ver a la católica. Y también nos criamos en una familia que le gustaba mucho leer también, entonces siempre fuimos complementando fútbol con literatura, fútbol con lectura, no sé, si de repente en la mañana a las 12 jugaba la Católica, después íbamos a almorzar y después íbamos a la Feria del Libro, que era en la Estación Mapocho antes. Entonces siempre como que combinamos los distintos tipos de cultura, como que me criaron en esa lógica, a darle tanta importancia al fútbol como a Borges.
- Ver todos los partidos en familia, me imagino que también era una especie de ritual en algún momento...
- Sí, bonito. Después, mi viejo murió y todos recordamos en su funeral estas historias, las que vivimos siguiendo a la Católica. Eso fue muy significativo. Yo nunca lo he creído y tampoco lo veo, que el estadio está secuestrado por la violencia, que las familias no van. Uno cuando va a ver a la Católica hay niños, hay mujeres, hay abuelos, hay grupos de amigos y me parece que también en otro equipo, no sé, Cobresal, Palestino, Magallanes, Puerto Montt, La Unión, Everton, más allá de alguna cosa en particular, son equipos familiares todavía. Como que no compro eso de que el fútbol es todo violencia y que no se puede ir. Esos son casos muy puntuales.

- ¿Qué te pasó cuando Zampedri superó a Barrera? ¿Qué imagen tienes de Chamuca?
- Yo a Barrera lo vi jugar, me parecía que era un muy buen jugador, pero lo digo en el libro, que son dos cosas, yo creo que Barrera nunca quiso estar en la Católica, siempre quiso estar en la U. Jugaba en un lugar que despreciaba. Creo que la gran mayoría de los hinchas de la Católica no le tienen cariño. Una vez De Tezanos dijo ‘no, los hinchas menores de 40 no quieren a Barrera y los hinchas mayores de 40 de la Católica sí quieren a Barrera’. Yo creo que eso no es cierto, creo que el 90% de hinchas de la Católica no lo quieren y no le tienen cariño. Respeto quizás, varios, pero tener respeto y cariño son cosas distintas. Así es que yo creo que además a lo que te digo se suma de que Barrera, nunca jugando por la Católica hizo un gol importante, así como los de Zampedri, como los del Beto Acosta. Uno le pregunta a un hincha, ‘¿cuál gol de Barrera te acordai?’. Y nadie tiene el recuerdo de un gol que hizo en la Católica, como clave, importante, fundamental. Hizo goles en clásicos universitarios olvidados, pero un gol que uno diga... por ejemplo, el del Mumo Tupper que le hace Colo Colo en una liguilla del año 94 con la polera roja en el arco norte, pero uno piensa en Barrera y no, a nadie se le viene ningún gol importante en la cabeza. Así es que no, yo no le tengo cariño, para nada, y tampoco me parece que la gran mayoría de la gente le tiene cariño.
- Me imagino que fue una alegría doble ahí cuando Zampedri lo empató y después lo superó.
- Sí, totalmente, fue alegría doble porque además justo esa semana... yo colecciono Don Balón, Triunfo, Minuto 90. Y hay una Don Balón del año, no me acuerdo si 97, 99, en donde Barrera dice ‘si le hago un gol a la gente de la Católica se lo voy a dedicar y les tengo un baile preparado, una dedicatoria preparada’. Esas son cosas que se olvidan, pero que están ahí en el archivo. Entonces por eso yo creo que hay tanta rabia.
- Escribiste también en el libro que en varias oportunidades le escribías por Instagram a Zampedri a ver si te contestaba algún mensaje... ¿Nunca hasta el día de hoy hubo un acercamiento más allá?
- No, no. Un acercamiento más allá, no. Nos hemos encontrado en el aeropuerto, bueno, lo cuento en el libro. Nos hemos tomado fotos, una vez nos invitó Puma, la marca de ropa deportiva, a una presentación de la camiseta de la Católica acá en el Anfiteatro Pablo Neruda, en el San Cristóbal. Yo estaba escribiendo un libro de la Católica y le iba a decir ‘estoy escribiendo tu libro’. Conversamos, pero no le dije que estaba escribiendo el libro, no sé, cómo que me chupé.
- ¿Por qué no le dijiste nada en ese minuto?
- No sé, no tengo mucha respuesta para eso, como que no lo quise molestar, no lo quise importunar. Aparte que Zampedri es como Jim Morrison, gente se acerca, fotos, como John Lennon, entonces quedarse hablando más del tiempo debido también me parecía irresponsable con la otra gente que lo quería entrevistar o quería conversar con él, pedirle fotos. También, en otra oportunidad para un Católica-Huachipato del año pasado en el Santa Laura, que la Católica ganó 1-0 con gol de Zampedri de penal, me cambiaron el abono. Yo no voy a galería, yo voy a Fouillioux. Me cambiaron el abono, no me acuerdo ya por qué. Me fui a Marquesina y me tocó el asiento muy cerca de la Fernanda Benavides, que es la esposa de Zampedri. Y le iban a contar también que estaba escribiendo este libro sobre Zampedri y no quise, cachai, y no sé por qué, después dije: ‘¿para qué molestarla?.
- Ahora que el libro ya es una realidad, ¿has tenido algún contacto? Me imagino que quieres que lea tu libro...
- Se lo envié a través de una persona que lo conoce, que es un kinesiólogo en la Católica, así que bueno, esperemos que le llegue, pero yo creo que sí, yo creo que voy a hablar alguna vez sobre el libro, y ojalá lo lea. Y si no le gusta, bueno, nada que hacerle, pero me interesa que lo lea y que sepa que se hizo un libro sobre él. Imagínate llegar a Chile, quizás no esperando todo, yo creo que jamás esperó todo lo que logró, ser goleador histórico, muy querido, que le hicieran un libro, se veía poco verosímil.
- Claro, al principio había llegado medio lesionado incluso...
- Los 9 del otro equipo, uno eran Larrivey y el otro era Blandi, que venía de San Lorenzo, de ganar la Copa Libertadores. Él era el que tenía quizás menos cartel y terminó siendo más que todos esos, entonces también es bien literaria su historia...
- Hay que hacerle un pequeño homenaje al Poncho Parot, a quien conoció en Rosario y lo motivó para ir a Católica
- Exactamente, él fue el que le dijo ‘ven para acá’. Bueno, aparece en algunos minutos esa parte.
- ¿Tienes algún registro con Zampedri? ¿Alguna foto que te hayas tomado?
- Yo tengo una foto en el aeropuerto de Copiapó. Sí, tengo esa y tengo la otra del evento de Puma que conté antes. Salimos abrazados.
- El gol en el estreno del Claro Arena también puede servir para seguir escribiendo sobre su figura... lo hizo lesionado y todo.
- No se lo quería perder. Ahí hay una historia épica para recordar, bonita, para otra parte del libro. Ahí juega lesionado. Yo creo que la historia de Zampedri con la Católica es muy literaria, muy de literatura chilena, me parece.

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