Por Bastián Escalona AmpueroLo heredado no se hurta: las veces que padre e hijo jugaron un partido juntos en Chile
Los registros del fútbol nacional señalan que solo en tres oportunidades ha ocurrido.

Es común que los hijos sigan la misma carrera que sus padres, y en el mundo del fútbol también ocurre. En el plano local, hay varios ejemplos de jugadores que transmitieron su talento a sus hijos, siendo algunos de los casos más famosos los de Pablo Galdames, Marcelo Barticciotto, Jaime Pizarro, Hugo Rubio, entre otros.
Sin embargo, en pocas ocasiones han coincidido padre e hijo en un mismo partido, pero sí ha pasado en el balompié criollo. El caso más reciente ocurrió el pasado 7 de marzo, y hay registro de otros dos casos, por lo que no es algo habitual.
Rodolfo y Youssef González
Cobreloa es uno de los clubes con más historia en el plano local, y el conjunto loíno fue testigo de un suceso muy emotivo en este comienzo de la Primera B, cuando el experimentado defensa Rodolfo González jugó algunos minutos junto a Youssef, su primogénito.
Padre e hijo se convirtieron en los protagonistas de la goleada 5-1 del cuadro minero ante Curicó Unido, luego de vivir un momento pocas veces visto. Cuando se jugaban los minutos finales en el Zorros del Desierto, el técnico César Bravo movió la banca y mandó al terreno de juego a zaguero de 37 años, Rodolfo González.
El capitán de Cobreloa volvió a jugar tras una larga lesión, y en su primer partido en un largo periodo, coincidió con un joven defensa que estaba debutando a sus 18 años, Youssef, su hijo, quien fue titular.
Ese sábado 7 de marzo la fecha adoptó otro significado para la familia, ya que según revelaron, coincidió con la conmemoración de un nuevo aniversario de la muerte del padre del capitán loíno.
Solo cinco minutos bastaron para que sus nombres quedaran en la historia del fútbol profesional chileno. En diálogo con En Cancha, el futbolista de 37 años comentó que era algo que habían pensado que podría pasar.
“Era algo que ya nos venían preguntando hace rato, y que veníamos viendo que podía pasar, porque Youssef de a poquitito se ha ido ganando su lugar en el plantel profesional”, comenta Rolo.

“Fui padre muy joven y él fue como mi bandera de lucha para ayudarme a crecer rápido y darle un buen futuro, para que él pudiera crecer bien. Yo vengo de La Pintana, entonces había pocas condiciones económicas y un montón de cosas, entonces claro, fue como mi bandera de lucha”, confesó.
Rodolfo agregó que, cuando nació su hijo tenía “17 o 18 años. Me pasaron un montón de cosas en ese tiempo, que me hicieron madurar súper rápido. Cuando murió mi papá yo tenía 17 años, y la mamá de Youssef tenía 3 meses de embarazo. Imagínate. Yo ya había estado en Calama con 16 años en el primer equipo, ya había tenido la primera nominación a la Selección Sub-20, estaba en el proceso de preparación para el Sudamericano. Y bueno, murió mi viejo y nació Youssef”.
A pesar de que dentro de la cancha padre e hijo son compañeros, hay una barrera que el experimentado defensor no transa: “no tiene permiso para putearme. Es muy chico”.
“Manteca” y “Mantequita”
Al igual que lo vivido por los jugadores de Cobreloa, en 2006 Unión San Felipe vivió una situación idéntica, cuando Ricardo “Manteca” González compartió cancha con su hijo, Ricardo González Jr.
El “Manteca” tenía 41 años cuando salió a la cancha como titular para enfrentar a San Luis por la última fecha del torneo de la Primera B de aquel año. Aquel duelo era la despedida del emblema del equipo, quien tras una larga carrera en el fútbol nacional, colgaba los botines.
Fue un encuentro marcado por el debut de muchas jóvenes promesas del cuadro sanfelipeño, esto debido a que el técnico tenía seis bajas del plantel titular, así que saltó a la cancha con un equipo alternativo, y un banco lleno de canteranos.
En los minutos finales del compromiso, en los 80’ ingresó a la cancha Ricardo González Jr. quien a sus 19 años estaba jugando codo a codo con su papá.

Al termino del encuentro “mantequita” se mostró orgulloso de haber podido alternar en el primero equipo con su padre, sobre todo en la despedida: “creo que es algo anecdótico que padre e hijo estén en un campo de juego como profesionales, y espero poder seguir teniendo la oportunidad el próximo año”, señalo la joven promesa, según consignó Los Andes Online.
Los Jorge Rodríguez
El primer caso registrado de un padre compartiendo cancha con su hijo en el fútbol chileno se lo adjudican Jorge Rodríguez Soto y Jorge Rodríguez Guzmán, quienes se llevaron la atención el 10 de febrero de 1989, cuando se jugaba la última fecha del torneo.

Vistiendo la camiseta de Deportes Concepción, “Coke” Rodríguez (padre) salió al terreno de juego como titular para enfrentar a Everton en Viña del Mar.
El resultado fue un amargo empate 0-0, pero a pesar de que el marcador no se movió, fue un partido inolvidable para la familia penquista, ya que en el minuto 83’, ingresó a la cancha por el peruano Ronald Baroni, Jorge Rodríguez Guzmán, quien estuvo en cancha durante siete minutos junto a su padre.
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