WhatsApp con los hinchas: la curiosa cábala de Harold Mayne-Nicholls para salvar a Colo Colo

Autor: La Cuarta

El vicepresidente ejecutivo de Colo Colo fue agregado en diciembre de 2020 a un grupo de WhatsApp compuesto íntegramente por fanáticos, para explicar unas polémicas declaraciones. Pidió disculpas, se quedó, participó en conversaciones y se ganó a los participantes. Sí, casi como si se tratara de una cábala, permaneció hasta el último partido de la temporada, el que los salvó.


Esta historia pudo tener su comienzo el 29 de abril de 2019, el día que Aníbal Mosa recuperó la cabeza de Blanco y Negro con un as bajo la manga: lo hacía con Harold Mayne-Nicholls a su lado y lo designaba el vicepresidente ejecutivo del club.

Así las cosas, el periodista volvía a desempeñar la gerencia deportiva tras esa larga espera que comenzó casi nueve años antes, cuando perdió la presidencia de la ANFP.

En su extenso CV, sin embargo, esa credencial, la de haber gestionado acaso el inicio de la Generación Dorada, era la que ilusionaba a la hinchada alba con un proyecto nuevo, serio y en lo posible exitoso, algo que parecía haberse extraviado en Macul.

Pero no: para el inicio de esta historia debemos avanzar prácticamente un año y medio, cerrando el maldito 2020, cuando Mayne-Nicholls, en conversación con el programa «Más que fútbol» de DirecTV, decepcionó a gran parte de esos fanáticos.

«No se acaba el mundo si toca descender, no habrá problemas en La Moneda, el país tiene problemas más importantes», comunicó, mientras Colo Colo atravesaba la peor crisis de su historia, hundido entonces en el último lugar del campeonato.

El grupo de WhatsApp

Las declaraciones, desafortunadas como admitiría después Mayne-Nicholls, no tardaron en viralizarse… y en explotar. Históricos del club las rechazaron. Los hinchas albos, por su parte, exigieron la salida inmediata del extimonel del fútbol chileno en redes sociales.

Pero un grupo de ellos fue más allá: varios simpatizantes, que se conocieron en un foro futbolero, crearon un grupo de WhatsApp para padecer el negro presente que vivía el «Cacique» un poco más acompañados.

Y en ese contexto, de molestia, tristeza y —por qué no— desesperación, consiguieron el número del vicepresidente ejecutivo, lo agregaron y le pidieron explicaciones.

Las puteadas se sucedieron por esas horas en el chat del grupo «LA RACHITA», pero lo que rescató Harold Mayne-Nicholls es que se quedó solo en eso: nadie lo amenazó, nadie se excedió, solo le expresaron el descontento por sus comentarios.

De hecho, él mismo se tomó el tiempo de responder pidiendo las disculpas del caso y agradeció la paciencia que habían tenido: «No los pude leer a todos. A los que me insultaron mis respetos (dije una estupidez) —recalcó—; al resto también. Que tengan felices fiestas».

Pero lo más sorprendente para todos es que Mayne-Nicholls, contrario a lo que se supone debía ocurrir, optó por permanecer en el chat.

Y poquito a poco se los fue ganando.

La cábala

Aunque sus participaciones eran más bien esporádicas, compartiendo una que otra vez la alineación titular del cuadro popular en la previa de un partido o mandando alguna foto desde la cancha, Mayne-Nicholls se fue quedando junto a los forofos albos.

Les llegó a decir que se entretenía leyéndolos. Era, a esta altura, una suerte de cábala estar.

Pero como todo parece tener un final, Harold Mayne-Nicholls dijo adiós. Fue el pasado jueves, justo un día después de que Colo Colo, con lo justo, sellara su permanencia en la división de honor, venciendo por la mínima a la U de Conce.

«Muchachos, les quiero agradecer la buena onda. Pero no tengo ni tiempo ni energía para seguirlos. Un abrazo a todos», les escribió y adjuntó una imagen suya, cara llena de risa, brindando con una Pilsen del Sur.

Sí, la misma que auspicia actualmente a los albos.

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