Camila Recabarren vivió el susto de su vida en África

Autor: Pedro Mendoza

La modelo y ex chica reality lleva tres semanas recorriendo el continente. La picaron los mosquitos, comió gusanos y anduvo en submarino.


Camila Recabarren lleva tres semanas recorriendo distintas partes de África. Está grabando “Destinos Inexplorados”, un proyecto de programa turístico que desea ofrecer a los canales.

Ha sido una experiencia genial, me he llevado muchas sorpresas. En realidad pensaba que iba a ver un terreno mucho más pobre e incluso inhóspito, pero esa es la gracia: dar a conocer estos lugares que la gente no los considera tan turísticos”, explica desde las Islas Mauricio, que están ubicadas al frente a Madagascar.

En el tiempo que ha estado recorriendo África, Recabarren ha visto y pasado de todo, como fue comer gusanos. “En un mercado los comí, no los había probado”.

– ¿Y qué te parecieron?

Debo decir que eran como comida de perro, ese era el sabor…

– ¿También has probado comida para perros?

Cuando era chica.

Las primeras

Gracias a este viaje, Camila ha logrado hacer cosas que nunca antes se imaginó. “En esta isla buceé y vi cosas impresionantes; aparte fue mi primera experiencia dentro de un submarino, lo que es algo único”, relata.

Otras vivencias que tuvo y que ahora recuerda con gracia, pero que al suceder la atemorizaron, sucedieron en Lesoto (Reino independiente ubicado al medio de Sudáfrica). “Nos quedamos en unas cabañas que estaban dentro de un safari, y de verdad que pasamos un susto gigante”, cuenta.

– ¿Qué pasó?

Nos fuimos a un comedor para la cena y en el lugar no había nada de luz, cero electricidad, por lo que todo cerraba a las 8 de la noche como máximo. Al regresar pasamos el susto de la vida…

– ¿Tanto así?

En el equipo son todos súper cobardes, por lo que no había nadie que nos protegiera, por suerte en el lugar que estábamos no habían leones ni felinos, pero sí bisontes, gacelas y rinocerontes. Entonces cuando íbamos caminando en este camino ultra oscuro, de a poco comenzamos a ver pares de ojos que nos miraban. Era como en los monitos animados, y de pronto estábamos todos corriendo, aunque nos habían dicho que no teníamos que hacerlo.

Pero el sufrimiento no terminó ahí, pues la noche les deparaba una dificultad más. “El gran problema fue cuando llegamos a la cabaña y creímos que todo había acabado, se presentaron los mosquitos. Quedamos secos, nos picaron por todos lados por no tener repelente, salvo el periodista que si llevó y no nos prestó”.

 

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