Daniela Kirberg celebra su primer año en televisión

La conductora de “Mamá al Cien”, de TV+, contó a La Cuarta cómo ha sido este tiempo en pantalla. b Además, la esposa de Elfenbein chocheó con la labor que tiene como embajadora del Centro Oncológico Pediátrico TROI.


El programa “Mamá al cien”, de TV+, cumple mañana un año al aire. Y junto con esta celebración, Daniela Kirberg, su animadora, festeja también su primer aniversario en la televisión, esto más allá del vínculo que ha tenido siempre con el medio por ser la esposa de Julián Elfenbein.

La Cuarta conversó con la periodista, quien contó cómo han sido estos 12 meses de relación con la pantalla chica: “Estoy súper feliz, fue un buen año, estoy satisfecha, ha sido gratificante. Cuando trabajas en algo que amas siento que no laboras y la verdad es que así ha sido. Un año redondito en lo laboral, espero seguir por la misma línea”.

-¿Te cambió mucho la vida?

– Es un canal chiquitito, por eso no estoy tan expuesta. Igual llevo más de 25 años con Julián y estoy acostumbrada un poco al medio, sin estar directamente relacionada, no es algo ajeno, ni para mí ni para mis niños. Es seguir en lo mismo, pero conmigo en la pantalla.

– ¿Julián te ha enseñado tips para enfrentar el ritmo de la tele en este tiempo?

– Me dice que siempre trabaje con humildad, ser generosa con todo el equipo y ser como soy siempre, dentro y fuera del set.

– Un año de cosas buenas, hasta embajadora de marcas eres…

– Eso ha estado ligado conmigo desde siempre. Salí del colegio, estuve cinco años en la agencia Elite y siempre he sido parte de ese mundo de manera secundaria. Ahora volví a las pistas, al estar frente a las cámaras.

– No sólo eres embajadora de marcas y moda, también de una institución…

– Soy embajadora de la fundación “Vivir más feliz”, que son quienes crearon y mantienen el Centro Oncológico Pediátrico TROI, del Calvo Mackenna.

– ¿Cuánto llevas?, ¿cuál es la característica de este centro?

– Empecé la semana pasada, es exclusivo para niños de 0 a 15 años. Este es el único centro de transplante oncológico para niños de Latinoamérica y la idea es que siempre se haga a través de la risa, por eso se usa la musicoterapia, la risoterapia y la juegoterapia. Esos tratamientos alternativos los paga absolutamente TROI.

– ¿Cuál es el desafío para la institución y para ti como embajadora?

– Poner un centro en regiones, por eso la idea de partir con mi trabajo ahora, conseguir financiamiento, promocionar, hacer visible este tema.

– Tú sabes lo que se siente tener a un familiar con cáncer (Julián tuvo un tumor cerebral)

– Los dos primeros embajadores fueron Julián y la Javiera Suárez. Él partió con la fundación hace seis años. Yo lo acompañé cuando fue a la inauguración, estaba metida indirectamente y ahora que me hice un poco más conocida, me buscaron para ayudarlos en la difusión. Esto es lo positivo que puedes hacer, ya que tienes pantalla.

– Un orgullo que te hayan llamado.

– Puedes quedarte sentado y preocupado de tu trabajo y listo o darle una mano al resto de la gente que no lo tiene y así tratar de ayudar a quienes sufren más dificultades en términos económicos y de apoyo. En esta situación se enferman no son sólo los niños, sino toda la familia.

– ¿Qué se siente ser embajadora?

– Estas son las labores que te hacen quedar con el corazón lleno, que es sentir que tu trabajo puede trascender lo laboral y puedes ayudar a personas.

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