Felipe Camiroaga: el animador que sobrevivió a la última década

Autor: La Cuarta

El 2 de septiembre de 2011 se hizo un hueco para siempre en los libros de la historia nacional. Como una fecha ingrata, difícil de asimilar. Ese día, el avión Casa 212 de la Fuerza Aérea que trasladaba a 21 pasajeros capotó en las costas del Archipiélago Juan Fernández. Todos fallecieron. Uno de ellos era Felipe Camiroaga, animador del Buenos días a todos y uno de los personajes más queridos —si no el más querido— de la pantalla chica. Pero a una década de la tragedia, el recuerdo del “Halcón de Chicureo” sigue más presente que nunca. En una votación histórica, la gente decidió premiar a “Felipito” con el Copihue de Oro a Mejor animador de la década. Una prueba inequívoca de que su legado sigue intacto…


Ese viernes por la tarde, el diario pop fue uno de los primeros portales en notificar las malas noticias que golpeaban desde Juan Fernández: “Camiroaga y Bruce desaparecidos en avioneta”, titulaba. En TVN, su casa televisiva desde hace más de una década, suspendieron la programación habitual. Jean Philippe Cretton frenó repentinamente una competencia de Calle 7, reunió a los participantes en el centro del escenario y dio el pase al departamento de prensa.

Algo más tarde, confirmada la tragedia, la esperanza escaseaba y Mauricio Bustamante y Mónica Pérez piloteaban el noticiario como les salía… apenas podían mantener la compostura. “Es difícil”, parecían turnarse para repetir. Hubo conmoción, ojos vidriosos, amagos de llanto. Y agradecimientos. Por las muestras de cariño que, poquito a poco, iban acumulándose.

Bastaron un par de horas —probablemente menos— para que estallara acaso un estado de tristeza generalizado muy pocas veces visto. En medio de la incertidumbre, el entonces ministro de Defensa, Andrés Allamand, confirmó que no había sobrevivientes. Pero a esas alturas, la gente ya se había volcado en masa hasta Bellavista 0990, en las afueras de Televisión Nacional de Chile. Allí, con velas, ramos de flores y oraciones, se gestó una suerte de vigilia, primero esperando por el milagro y luego para despedirse.

Según informaron desde el canal, un millar de personas llegó los días siguientes a estampar su pesar en los libros de condolencias que dispusieron para homenajear a Camiroaga y al equipo de Buenos días a todos.

Eso generaba Felipe Humberto Camiroaga Fernández a sus 44 años. Mauro Valdés, director ejecutivo de TVN, se atrevió a definirlo días más tarde como “uno de los hombres más influyentes de este país”.

Desde su debut en CHV, hacia fines de los ochenta, era posible imaginar un futuro promisorio para Camiroaga. De Extra jóvenes pasó a estrenar el Buenos días a todos junto a Tati Penna. Cambió la conducción por la actuación: participó en Jaque mate y Rojo y miel, y luego, de vuelta a lo suyo, alcanzó notable reconocimiento en Pase lo que pase. En esa época precisamente se lució como “El Washington”, así como antes lo había hecho en la piel de “Luciano Bello”. Le siguieron un montón de estelares más. Incluso animó el Festival de Viña del Mar entre 2009 y 2010.

En cada uno de esos roles, Camiroaga destacó por la cercanía que forjó con el público. Por esa capacidad irrepetible de llegar al televidente y transformarse en una compañía.

Así también lo percibe su padre, Jorge Camiroaga:

—Felipe durante muchos años estuvo en la casa de la gente —le dice al diario pop, mientras sostiene el premio que la gente le entregó a su hijo—, sobre todo de la gente sola, de las dueñas de casa. Tenían una compañía que la gente valoraba mucho. Y ahí están las razones de que lo quieran tanto todavía… es impresionante.

Jorge Camiroaga apunta a lo que sucedió tras su deceso: el recuerdo del “Halcón” devino en cuadros, tazas, calendarios e incluso toallas. “Ángel para un final” de Silvio Rodríguez, en Chile vivió derechamente una resignificación: parece estar dedicada a su figura. Y así se han ido acumulando cientos de homenajes con el pasar del tiempo.

“La ruta del Halcón” es un ejemplo de lo que mencionamos. Se trata de una cuenta de Instagram que pretende recopilar cada uno de esos recuerdos que persisten impertérritos hasta hoy. Su creador porta toallas, fotos o lo que tenga a mano estampado con el rostro de Camiroaga y lo registra en distintas partes del mundo: ahora hay fotos de “Felipito” en Japón, España, Italia, las marchas del Estallido Social, en todas partes. Un tributo que suma 181 publicaciones y más de 2 mil seguidores.

—Cuando uno va a Coyhaique, a Punta Arenas, a Antofagasta…, en el campo y ve a las dueñas de casa que se han encargado de poner la fotografía de Felipe ahí, es motivo de mucha satisfacción, de mucho agrado para uno —convalida Jorge.

El mejor animador de la década

Aunque Felipe Camiroaga alcanzó a animar tan sólo nueve meses de la década (Buenos días a todos), está todo dicho: la conexión con la gente persiste diez años después.

La prueba más grande de ello es que en una elección histórica para el diario pop, con más de 130 mil votos, fue coronado el Mejor animador de la década en los Copihue de Oro 2021.

—Imagínate, po. Para mí y para mi familia, nos conmueve que a diez años del accidente todavía lo recuerden y lo recuerden muy bien —responde Jorge Camiroaga consultado por la significancia que le da al premio y al cariño de la gente—; tal vez la sensación es lo que te decía: no es que nos llame la atención, pero para nosotros es muy bonito que después de diez años de haber desaparecido Felipe, la gente se dé la molestia de calificarlo y de dar una opinión y, finalmente, recibir un premio como éste. Lo encuentro precioso.

De alguna manera, este premio para Felipe Camiroaga es también una merecida redención. En diciembre de 2010, el “Halcón” subió al escenario del Teatro Caupolicán para recibir su Copihue de Oro a Mejor animador, pero quizás por primera y única vez esa noche fue pifiado. Se le sindicaba como el responsable de la salida de Katherine Salosny del matinal.

“Esta noche me presento frente a ustedes de frente, vengo con mucha humildad a recibir este premio que ustedes me otorgan, no tengo nada que ocultar. Entiendo la molestia de muchos de ustedes, muchas gracias”, fueron sus palabras esa velada.

Ese, el del 2010, fue el quinto de seis —ahora siete— Copihues de Oro que Camiroaga recibió como Mejor animador. En línea, se impuso desde 2006 a 2011 (póstumo).

—Tengo varios Copihues de Oro —confirma su padre, Jorge Camiroaga conversando con el diario pop—. En el museo, en Villa Alegre, tenemos varios. En Colina tenemos varios también.
Y tras agradecer y observar nuevamente el galardón, cierra:

—Pero éste se va a quedar conmigo, se queda acá.

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