Sabrina Sosa

Sabrina Sosa: «Nunca se deja de ser inmigrante»

Autor: LaCuarta.com

"Por ejemplo, cuando debo ir a hacer un trámite tengo que hacer muchas más cosas que un chileno", precisa.


Lo que comenzó como una aventura de uno o dos meses se transformó en un cambio de vida que tiene hasta hoy a Sabrina Sosa viviendo en Chile.

«Venía para Yingo en principio por un mes y, si todo salía bien para dos. Entonces no fue una gran decisión, porque quería vivir la experiencia. Yo pensaba que volvía a Argentina y que la experiencia en Chile me iba a ayudar», recuerda hoy la ex chica Morandé.

«La verdad es que no estaba preparada para tanto cambio, dejar a mi familia y estar en un programa con mucha pelea en vivo y durante tres horas al día, así estuve un mes y que me quería volver. Pero el productor del programa me dijo que probáramos en Morandé con Compañía. Yo en ese tiempo no estaba operada y él me dijo muy directo: ‘ponte tetas y vamos a Morandé’. Lo hice, me operé y estuve 7 años en el programa…», rememora.

– ¿Cuándo te diste cuenta que eras una inmigrante?

– Al principio siempre era que me quedo un mes o dos meses más, y siempre me sentía de paso hasta que pasó un año y me di cuenta que no había vuelto a mi país. En ese momento mi mamá me dijo que tenía que seguir haciendo mis cosas en Chile, es decir, perfeccionándome, tomando clases, porque estaba viviendo acá, ahí recién caí de que llevaba un montón de tiempo acá y todavía no soltaba la raíces. Allí me puse a estudiar y a proyectarme.

– ¿Que fue lo más duro de ser una inmigrante en Chile?

– Creo que me he sabido ganar el cariño de los chilenos, pero una nunca deja de ser inmigrante. Cuando busqué por primera vez un departamento para arrendar fue el primer golpe, porque con 20 años y siendo extranjera no tenía cuenta bancaria, no contaba con un aval y apenas tenía un documento que no era el de la residencia definitiva. Fue difícil, pero terminé teniendo mucha suerte, porque una persona confió en mi y me arrendó un departamento sin garantía, sin aval y me dejó cambiarme y que le pagara cuando cobrara mi sueldo.

«Hasta el día de hoy no he dejado de ser inmigrante. Por ejemplo, cuando debo ir a hacer un trámite tengo que hacer muchas más cosas que un chileno, a pesar de que tenga la residencia definitiva», añade.

– Antes de venirte, ¿qué sabías de Chile?

– Nada de nada, cero. Nunca había escuchado nada de Chile o algo que me hubiera contado un conocido. No sabía nada.

– Además de la familia, ¿qué es lo que más extrañas de tu país?

– Los amigos y también la vida social. Al principio extrañaba la comida, pero después una se adpata y pesan otras cosas, como la vida social, los códigos que compartimos.

– ¿Te han discriminado alguna vez los chilenos?

– Quizás al principio, pero pocas veces. Además, la sociedad ha avanzado un montón en estos temas. Meses después de que llegué me eligieron madrina de la Selección Chilena, y cubriendo las actividades de la Roja una vez me dijeron «argentina, ándate a tu país». En ese momento me dolió, pero hoy creo que solo fue un comentario estúpido nada más y no me afecta.

– ¿Te quedas en Chile para siempre o todavía te planteas volver a Argentina?

– No es algo que tenga claro. Hoy el difícil que vuelva, pero nunca cierto la puerta. Yo tengo a mi hijo y mi pareja acá. Además, volver a Argentina sería volver a partir de cero otra vez, y hoy con un hijo no sé si quiero hacerlo otra vez. Igual hay ocasiones en que me gustaría tomar el auto e ir a la casa de mis papás a tomar un mate y conversar.

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