Espectáculos

La Firme con Dióscoro Rojas, Guachaca: “Dicen es que yo soy ‘¡millonario!’, que me he forrado de plata... ¿A dónde? No tengo ni casa"

El gran guaripola y gestor cultural se alista para un renovado regreso de la gran Cumbre Guachaca, tras un complicado periodo de salud —del cual aún se recupera— y ser estafado por un exsocio. Acá repasa su historia, presente y manifiesta: “Quiero que Chile esté orgulloso de mí”.

Entrevista en profundidad a Dióscoro Rojas, músico y gestor cultural. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

—¿Aló?, señor presidente —contesta, otra vez, el teléfono Erico Dióscoro Primitivo Rojas Campos (76), tras una serie de llamadas de distintas personas, ya que está bastante acontecido con las actividades previas a la Cumbre Guachaca del 5 y 6 de septiembre en el restorán Los Buenos Muchachos (entradas, ACÁ).

—Usted es el jefe, usted es el presidente, Dióscoro —le responde y corrige del otro lado de la línea el mismísimo presidente de Colo Colo, Aníbal Mosa.

—Se pasó con la llegada del arquero este —le reconoce de entrada el gran guaripola guachaca al mandamás albo sobre el arribo de Vozinha, el arquero de Cabo Verde, uno de los fenómenos de la última Copa del Mundo, con 40 años bien cumplidos.

—Dejó la cagada en el mundo —saca pecho Mosa con la nueva adquisición del Cacique.

—Y usted estaba más contento, está más famoso que Napoleón —le aplaude el compositor y gestor cultural.

"Estuve como nueve meses en hospitales", comenta Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

La conversación, atestiguada por La Cuarta, transcurre en un departamento unas cuadras al sur de Plaza Ñuñoa, donde vive con su hija y su nieta, en una salsa donde cuelga un retrato que inmortaliza al poeta Miguel Hernández, acompañada por coloridas figuritas de picaflores en la paredes, decenas de vinilos, un teclado colorido, una pintura de Delia del Carril, pintora y segunda esposa de Pablo Neruda (“pintaba puros caballos”, recuerda), además de dos estantes con cientos de libros de autores que van desde el mítico Diego Portales hasta obras de Nicanor Parra, donde hace unos minutos, apoyado en uno de esos libreros, posando ante la cámara, dijo: “Mirando al futuro”.

Si hay algo en lo que piensa Dióscoro, a pesar de que “yo creo que el pasado fue mejor” —según dice—, es en el futuro: tiene algunos anhelos pendientes. Y quiere, si el tiempo y el dinero lo permiten, cumplirlos. Y eso que en julio del 2025 estuvo hospitalizado y casi se fue cortado a causa de una descompensación diabética, crítico episodio tras el cual aún se recupera, entre otros percances, con ayuda de una kinesióloga. Se fue a vivir con su retoña para ordenar sus hábitos.

—Ando medio perjudicado —le admite Rojas a Mosa sobre su salud.

—¿Medio averiado?

—Sí po’, hace rato, porque estuve como nueve meses en hospitales. Me rompí la pierna izquierda y después el hombro, y tanto tiempo que se me olvidó caminar. Pero estoy en rehabilitación.

"Ando medio perjudicado", comenta Rojas. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Durante la llamada Dióscoro también hace un breve descargo futbolístico sobre Rangers de Talca, club de la Región del Maule, de donde es oriundo, que se encuentra en serio peligro de descender a la Segunda división. A Mosa le sorprende que el líder guachaca no sea colocolino, de hecho, “mi papá era de la U. Católica”, le confiesa, “porque mi papá era muy católico, obrero de San José y mi mamá era la cofradía de la Virgen del Carmen”.

El diálogo sucede entre medio de la entrevista al músico para La Firme, en la que repasa parte de su historia: desde su natal Lontué, al sur de Curicó, donde cumplió con buena parte de la cuota de vino de su vida, porque dejó el alcohol cuando supo que se convertiría en padre; recuerda a su concuñado y aliado artístico, Roberto Parra, de quien dice que sólo le bastó leer tres libros, Martín Fierro, El Quijote y el Evangelio para su carrera artísitca; sus estudios en el Conservatorio de Música de la U. de Chile; el quiebre del golpe militar; sus largos años en Europa, principalmente en Francia, pero también en Alemania y Dinamarca, patrias que en la que aprendió que su gran amor es Chile; el inicio y desarrollo del universo guachaca; la estafa de un socio que lo dejó harto deprimido; reflexiones varias sobre música, industria y política:

—Nosotros los chilenos tomamos y cambiamos —comenta—. La cumbia colombiana no tiene nada que ver, pero la (Sonora) Palacios la agarró y nosotros más que bailar caminamos —se ríe.

Eso y mucho más, a partir de ahora…

LA FIRME CON DIÓSCORO ROJAS

Un recuerdo de mi infancia en Lontué es fundamentalmente el canto, el cantar porque todos cantábamos. Hacíamos grupo, especialmente para el 18, una “fonda” al fondo de la casa, e invitamos a gente, les decíamos que bailaban bien y todos cantaban, desde mi abuela a mi mamá, menos mi papá que no le gustaba, (aunque) le gustaba la música, tocaba el quinto; pero se apartaba un poco de las fiestas... ¡Eran wenas!

Mi primer nombre es “Erico” y el tercero “Primitivo”, que mi abuelo se llamaba así. Era un nombre relativamente usado en esa época. En ese tiempo el calendario antiguo —yo tengo 76 años— decía que el 18 de mayo era San Dióscoro, y por lo tanto ese era el nombre principal. Y el 17 era San Érico, entonces: “Erico Dioscoro”. Pero nunca me dijeron “Erico”.

Mi papá era bien católico, pero yo como que creo y no creo. Creo en Fray Andresito. Pero no voy a creer que la Virgen María se le apareció a (Bernardo) O’Higgins y (José de) San Martín, po’... bueno, hay gente que cree eso, pero yo no lo puedo, porque eran miembros de la Masonería, y los masones no creen en eso.

"Mi papá era bien católico", recuerda Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Entré a la escuela porque sabía leer. En ese tiempo teníamos un un libro que se llamaba El ojo, muy bueno para aprender a leer. El profe era cojo, andaba con un bastón y le pegaba los hueones con el bastón, ¡de coligüe! (a mí nunca me pegó). Y un día me sacó adelante a dar una lección: “N-i-l-o”, “n-a-d-a”, y a la mitad le dije: “No le voy a dar la lección; no la sé nomás, no le estudié”. “¡¿Y no le dije ayer que tenía que estudiar la lección?!”, me contestó. “Usted me dijo que estudiara la lección”, le respondí, “pero yo no recuerdo haberle dicho que sí”. Quedó la escoba, si tenía 4 o 5 años. Me he dado cuenta de que no acepto las cosas porque quiero cambiarlas nomás.

Mi papá era medio borracho. Al final mi papá dejó de tomar, en su última época. Ahí lo aprovechamos y era buena onda y cariñoso. Pero antes no sabía nada de él. Nunca dejó de trabajar. Lo que pasa es que generaba un grado de violencia en mi casa que, por lo menos a mí, que estaba en el colegio, me afectaba demasiado. No podía estudiar po’, quedaba muy afectado. Y como éramos tantos hermanos, había que estudiar así nomás, po’, buscar una manera. Algunas veces salía como a las 6 de la mañana a estudiar y siempre me iba bien; pero la cuestión de mi papá me afectaba mucho. Y estuve repitiendo, un año... ¿Era violento conmigo? (Pregunta reportero). En esa época todos eran violentos, o sea, los padres, los alcohólicos... Dejé de tomar para que no me pasara lo mismo que a mi papá. Y al final lo logré.

Soy el noveno de once hermanos. Mi papá era obrero; mi abuelo, inquilino; yo llegué a la universidad y mi hija se doctoró de la mejor universidad. Fue un proceso. Uno como que ya salió de la población. También cada uno quiere vivir mejor, o sea, el sueño de todo padre es que su hija sea mejor, que la vaya mejor. Creo que he logrado eso como papá. Y también, siendo hijo de un obrero, tan trabajador, de una familia tan grande, creo que he logrado algo.

¿Conocí a la Violeta Parra? Sí, pero así nomás, porque en ese tiempo yo estaba en el liceo en Curicó, que ahí ya me gustaba la música de la Violeta y me hacían bullying los hueones en el liceo, porque en ese tiempo éramos todos gringos, estábamos con Larry Wilson. La Violeta no era muy conocida, tampoco estaba en los primeros lugares del ranking. No sé por qué me molestaban.

No hablo como huaso, jaja. Cómo hablan los huasos es extraordinario y cuando voy a Lontué se me pega. Me gustan muchas cosas de los huasos, por ejemplo cuando dicen: “¿Qué cree usted de la lluvia que pasará?”, y responden: “Por un lado es bueno que venga; pero por el otro lado es malo”, ¡no se deciden por ni una! Los chilenos nunca somos ¡pa! (decididos por una opción, según da a entender).

"Cómo hablan los huasos es extraordinario y cuando voy a Lontué se me pega", admite Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

¿Sabes en qué estaba pensando? Porque a uno le hacen pensar las cosas: yo con el nombre que tengo debería ser un folclorista, hacer payas y todas estas cosas —como el bufón del rey—; pero no pasé por eso. En los festivales de folclor yo cantaba canciones propias que tenían ritmos folclóricos. Pero después nunca. O sea, no soy de la Asociación de Folcloristas. El folclore es una parte de la música. Por ejemplo, hacer la Cumbre Guachaca es distinto: yo podría hacer una fiesta folclórica. Pero no. No obedecer para ir formando nueva gente. Nosotros no tenemos las cosas claras para adelante: lo único que tenemos claro es que no tenemos ni una huéa clara. Entonces vamos haciendo las cosas en la medida que se dan, como la vida del chileno.

Llegué al Conservatorio porque gané muchos festivales en el sur de Universidad de Chile… ¡Me costó acomodarme a la ciudad! Me vine con un sacerdote de Lontué para acá, que lo conocí en Talca, me preguntó “¿qué vas a hacer?” y le dije que “quiero estudiar en el Conservatorio”. Me vine a los 17 o 18 años y trabajé en la construcción.

Llegué a Santiago diciendo “quinzá”, ¿qué es lo que es “quinzá”? Yo creo que era una mezcla de “quizá” y “quién sabe”. Me costó harto. Cuando estaba en el Conservatorio era otro ambiente, yo era el único gil que tenía cara o apellidos de chileno. No sé cómo me miraban ellos, pero yo me miraba a huevo. El primer día se vestían tan distinto, eran tan distintos, que me fui para pensión. Me sentí incómodo. Pero al mismo tiempo caché que tenía la capacidad para estar con ellos y cumplir una función.

Mi papá trabajaba en la Viña San Pedro y todos los sábados le regalaban cinco litros del mejor vino. Me vine a Santiago, entre otras razones, porque tenía que buscarle una salida al vino. Acá tomaba menos. También empecé (a leer) y había un doctor que hablaba de todas las etapas: cuando te da la caña ya estás mal. O cuando llevas dos mesas tomando todas las semanas ya eres alcohólico. Aparte de eso, siempre he tenido conciencia.

A los 18 años entré al MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria). Cuando hubo que pelear yo pelié... ¿Ahora para qué voy a pelear po’? En ese tiempo de la universidad todos eran militantes de partido, ¡todos! Ahora “nadie” era, por ejemplo, veo a grandes intelectuales que se hacen los giles, cuando algunos fueron jefe de algunas cosas.

La Isabel Allende me entrevistó para la Revista Paula, también fuimos amigos y yo la iba buscar a la revista. Pero la última vez que que vino le dije: “Oye, ¿te acuerdas de mí?”, y me dijo que “no”, jajaja. No se acordaba, ¿así qué le iba a decir? ¿“Te acordai cuando andábamos en citroneta” y que me dijera “no me acuerdo”?

"Vamos haciendo las cosas en la medida que se dan, como la vida del chileno", relata Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Después del golpe, cuando se cerró el Conservatorio, me inscribí en una cuestión para aseo, entonces tenía que encerar las casas y pasar el chancho. No había la comodidad de hoy, pero me trataban bien, como era exuniversitario. Había muchas parejas jóvenes, así que me daban billetito. Los estudios en el Conservatorio no los terminé.

¿Fui amigo de Nicanor Parra? Yo siempre digo: “Uno no puede ser amigo de los genios”, jaja, ¿porque a (Albert) Einstein qué le vas a conversar?, jaja, de problemas familiares a lo mejor, o del judaísmo. Con el Nicanor me encontraba mucho por el tío Roberto, que se casó con mi hermana (Catalina Rojas, cantora popular). Después el tío Roberto cantaba con el Ángel Parra y tuvieron un disco espectacular de cuecas choras. Antes del 73, por ejemplo, estaba el “Chino” Urquidi, que era absolutamente de derecha, dirigía al grupo Los Cuatro Cuartos, ¡que son fantásticos!, y cantaban canciones de Patricio Manns, que era un genio, pero nadie se lo reconoció, entonces él cantaba canciones de la Violeta Parra. “Arriba en la cordillera” estaba de las primeras en los rankings, como “Doña Javiera Carrera”. Todos estábamos en una.

Después quedó la escoba, porque en la música —creo yo— los artistas son los que tienen obra, ¿qué sacas con que el partido te apoye si no tienes obra? Hay artistas aquí que tienen que ser reconocidos, por ejemplo, el Víctor (Jara), pero también el Willy Bascuñán, con la tremenda obra de ¡Al 7º de Línea!, porque yo vengo de oído campesino. Aunque me gusta Bizet, Chaikovski, Mozart y Ravel, yo creo que ellos son extranjeros: los pueden mirar, pero no son chilenos. Yo, ante eso, por la emoción, me voy a Los Cuarto de Chile y a la Violeta.

Hicimos la “Primera convención antipirula” con el Nicanor (Parra), el tío Roberto y mi conjunto. Pero nunca apareció en El Mercurio. Parece que nosotros somos un grupo relativamente despreciado, que, a pura paciencia, no hemos tenido que ganar lo que hemos ganado. A nosotros no solamente se nos discrimina (somos parte de la cultura). Aunque uno con tanto estudiar y con amigos con doctorados respecto a la música, entiendo perfectamente lo que pasa: si hay una cultura popular, tiene que haber otra, ¿y cómo es la otra? ¿Superior? ¿Es superior a la cultura punga? ¿O a la música popular? Y si es superior, ¿en qué estamos entrando? ¿Cuáles culturas que se han creído superiores? ¡¿Ah?!... Los nazis, y también la Unión Soviética. Entonces, es peligroso.

Cuando era profe y vivía en una pensión, iba a un restorán y tomaba un cognac, me gustaba el whisky; y el pisco, ¡pa’ nada! Porque con el pisco al día siguiente andas con tufo, entonces cuesta exportarlo porque te da hálito, en cambio con el whisky al día siguiente puedes trabajar.

"Tomaba un cognac, me gustaba el whisky; y el pisco, ¡pa’ nada!", sincera Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Hemos tenido una “norteamericación”, porque, por ejemplo, escuchamos a los grandes rockeros, pero no sabemos lo que pasa en Italia o Alemania... Claro, alemán no hablamos, pero inglés tampoco. Nos estamos perdiendo una CANTIDAD de música en el mundo por escuchar lo que mandan las empresas, y los “jóvenes” escuchando el rock norteamericano.

Analicé algunas de las canciones de algunos tipos que son “leyendas”... y en realidad cualquier cabro hace canciones mejores que ellos. De todo lo que hay, nos quedamos con el rock inglés (hay que tener mucho respeto por los Beatles y los Rolling), y como en todo hay buenos y malos, pero le dan tanto color. El rock tiene que cumplir algunas condiciones, ¡para eso se hizo el rock en Inglaterra!, para cambiar las cosas —como los Beatles—. Antes la juventud no existía: de los 14 años pasabas a 25, y te vestías con terno, gomina y toda la huevada. Son los Beatles los que cambian todo eso, porque se empiezan a vestir, peinan distintos y se hacen famosísimos, porque eran excelentes. El rock existe para cambiar las cosas, la ética y la estética de la sociedad, ¿pero en Chile? Cualquiera dice que hace rock. Pero no está haciendo rock.

Inventé la cuestión del Canto Nuevo, que es un adelanto creo yo. Pero después me dio que la música folclórica había que darle otra velocidad, porque se estaba muriendo. Hablé con el tío Roberto (Parra) y con la Gabriela Pizarro e hice una cuestión que se llamó “Primera asamblea romántica”, entonces me conseguí unas plata con amigos e hicimos La Negra Ester, El bolero del Adrián, El romance en Chile y La navidad en el campo.

"Inventé la cuestión del Canto Nuevo", recuerda Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Me invitaron a Dinamarca, por un congreso, así que llegué como chileno. Llegaba atrasado para todos lados, porque allá dicen “nos juntamos a las 5 PM” y es a las 5 PM; y tiene una explicación: no puedes dejar esperando a alguien cuando hay -20°C, ¡se muere el otro hueón! Por eso tienes que ser TAN responsable.

Viví en Francia, mucho después del golpe, once años y los franceses tienen ORGULLO de ser franceses. Es el primer país que pone se le al frente a los norteamericanos: ¿Qué tienen los norteamericanos según los franceses? ¿Tienen comida? No. ¿Tienen elegancia? No. ¿Tienen moda? No. Y según los franceses, hay muchas películas (estadounidenses) que son argumentos franceses. La Estatua de la Libertad se las regalaron los franceses. Sin los franceses no habría sido la Guerra de la Independencia. Y por una cuestión de guerras eternas con Inglaterra ellos no hablan inglés; ahora, un poco, pero cuando yo estaba allá, no.

Mi hija es anterior a que me fuera a Europa, a varias partes, tres o seis meses cantando, estando (en una relación) con su mamá. Y a la vuelta terminamos. Dejé de tomar cuando supe que iba a nacer mi hija, porque dije: “Esta huevá va en serio po’, no puedo ser un papá borracho”. Hace 42 años que no tomo.

Yo ya tenía un disco en Chile y en Europa descubrí que habían muchos chilenos cantando, pero no los conocía nadie, y yo tenía algún grado conocimiento. Dejé de trabajar en liceos como el Barros Borgoño y el A-29, y quedé cesante; pero hice hartas cosas. Después me invitaron para Alemania, visité a mi hermano, hice giras y me pagaban todo los fines de semana. Había mucha actividad cultura chilena. Después conocí a una mujer, que ella después se fue a Francia y estuvimos como veinte años emparejados, y es profesora, todavía; de hecho, vino a verme cuando yo estaba más o menos enfermo.

Me vine solo a Chile, porque se puso complicada la cosa. Me llamó una mujer, María Amelia Baltar, la que canta la “Balada para un loco”, y que era la esposa de (Astor) Piazzolla, y me dijo: “¿Usted tiene algún cupo de trabajo?”, ¡una mina así po! No había pega. Yo cantaba en iglesias y cosas así. Pero tampoco me interesaba tanto. Los suecos dicen que de Francia para el oeste empieza el Tercer mundo, porque Francia no es un país rico. Y empecé a pensar: “¿Qué haré para adelante? ¿Me quedo o me voy para Chile? Y le dije a mi mujer: “¿Sabes qué? Me voy a Chile, yo no puedo ser francés”. Aunque la familia de mi pareja me trataba estupendo y el campo pucha que era lindo, descubrí que no era para mí.

Me interesaba Alemania para trabajar, en los últimos ratos canté en Suecia y estuve en el festival más importante de Europa, el Festival de Aviñón como invitado especial. Estuve en los principales festivales, habían primeros ministros, estuve en buses, barcos y hoteles fantásticos. Regresé a Chile en los 90 y me dediqué a vagar nomás, porque vivía en pensiones y trabajaba en lo que viniera y también hice encuestas.

" Los suecos dicen que de Francia para el oeste empieza el tercer mundo", comenta Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Uno siempre dice “el país a mí no me gusta cómo está”. Yo creo que a todos no nos gusta. Pero hay que cambiarlo, po’. Cuando me metí a la política, me metieron también, para ser Core, un cabro que era candidato a diputado que me dijo: “Acompáñame”. Yo no tenía idea, así que él hizo la campaña, gané yo y él no. La gente dice que “la política es corrupta”... ya po’... “¿Yo qué saco con decir que es corrupta y no hago nada?”, pensé. Así que me metí, para sacar a los corruptos. De eso se trata. Tenemos comisiones todas las semanas y plenario cada quince días.

Siempre en el Core mantengo muy buenas relaciones con todos. Yo con la derecha no tengo problema. ¿Eso lo aprendí con el tiempo? (Pregunta reportero). En tiempo de la dictadura no había entendimiento. Pero ahora, en democracia, por ejemplo, tengo senadores de la UDI que son mis amigos. ¿Quiénes son mis amigos en política? (Consulta reportero). En política es muy difícil tener amigos. No me interesa, me interesa hacer las cosas que hago. Tengo buena onda, pero tampoco soy de partido ni pertenezco a grupos.

Me preguntan si conozco al “compañero” tanto y respondo que “no lo conozco”. Yo era del MAPU y pasé al Partido Socialista, que es lo más liberal que hay, porque puedes formar tu grupo. ¿Sigo militando? (Pregunta reportero). O sea, militar no sé ni lo que es. Nunca he ido a reuniones. Es un partido “libreta”, porque hay grupos por aquí y allá, y a mí me interesa todo.

¿El pasado fue mejor? Yo creo que el pasado fue mejor, ¡porque fue mejor!, en que el sentido de los valores. Por ejemplo, como joven tenías que hacer trabajo voluntario. Tenías un sentido más del espíritu y el cuerpo, hablamos más de la paz, la solidaridad y la amistad. Había gente que se drogaba, pero no era como ahora. Y los jóvenes teníamos más participaciones, de diversas formas. Éramos más cariñosos como chilenos, Chile era “país de amigos”. Yo creo que hoy, con la guerra que hay, que todos nos hacemos daño, creo que (antes) era mejor.

Ahora la gente (está) tan metida pa’ dentro. Hay muchos suicidios y mucha depresión. Yo creo que tiene que ver con las fiestas, porque hay fiestas y fiestas, porque hay fiestas en las cuales los cabros toman, fuman y toda la hueá buscando algo que lo satisfaga, ¡y llegan peor a la casa! Más depresivos al otro día. Yo creo, en ese sentido, que la fiesta nuestra no es así: metemos valores, el compartir, la chilenidad, la cueca y el bolero, que hoy no están presentes, ¡pero deberían estar presentes en los jóvenes! Tienen que escuchar. Nosotros no tenemos complejo de ser viejos. La diferencia es que nosotros elegimos la música que vamos a fiestar, ¡porque somos chilenos!

Los peruanos tienen la peruanidad; los argentinos, la argentinidad; los alemanes, la alemanidad, porque ellos agradecen a los pueblos. Ellos saben perfectamente que son sus compositores. Hoy la élite aquí es bien analfabeta. Creen que son de ellos los alemanes, Mozart y todos los famosos, jajaja. Los puedes admirar porque los comprendes, y la música hay que comprenderla. Si quieres hablar de poemas y literatura tienes que saber leer, y en la música no. Estos hueones no saben leer música y hablan de música. No te digo que la leas, pero compréndela, po’.

"Hoy la élite aquí es bien analfabeta", declara Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Cuando volví a Chile tenía algo ahorrado, pero igual nos juntábamos a conversar y toda esa cuestión. Nunca tuvimos la intención de ganar lucas con la Cumbre Guachaca. Iban los futuros ministros a tomarse algo después de reuniones en el Normandie, al lado del Ministerio de Defensa. Yo tomaba mineral nomás en el restotán, como no pagábamos o nos daban fiado. Empezaron a decir: “¿Van a ir la Cumbre de las Américas?”, y era tanto que dijimos: “Nosotros haremos una cumbre, pero Guachaca”. Mentimos y dijimos “vamos a hacer un campeonato de sanguches y traeremos a los mejores sangucheros de potito, pernil y arrollado”. Y no conocíamos a nadie. “Y también haremos campeonato de brisca y dominó”, dijimos. Encontraron fantástica la idea. Y no habíamos hecho NADA.

La primera Cubre Guachaca fue de lo más rara... Mira, a uno se le están olvidando las cosas... Entramos a La Perrera (en el Parque de Los Reyes), donde habían puros perros, así que estuvimos limpiando con unos voluntarios, y lo armamos. Fue Álvarito (Henríquez), parece que también el Angelito (Parra), el actor de La Negra Ester (Boris Quercia) y Andrés Pérez, e hicimos un escenario. Creo que ganamos como 300 lucas. Uno de los “guachaca” tenía como tres pololas y las puso a trabajar a las tres. Hicimos navegando, terremoto y vendíamos sanguches, además de las cuecas. Eso lo mantenemos. Nadie sabía bailar cueca, pero todos bailaban. Nunca había visto hueones tan felices.

Mis socios eran mis amigos Raúl Porto y Andrés Meneses, que están los dos muertos. El Porto también era genial, pero igual era pillo. Ahora yo formo equipo, pero hay periodistas que están hace 20 años con nosotros. En la segunda Cumbre ya hicimos dos días y los dos se llenó, y estuvo Ramón Aguilera (que vendió muchos más discos que Los Ángeles Negros). Y ganamos 200 lucas, con las que nos comíamos un asado… La gente cree que nosotros tenemos mucha plata. Ahora una de las crítica que me dicen es que yo soy “¡millonario!”, que me he forrado de plata... ¿A dónde? No tengo ni casa, jaja.

Hemos tratado de cambiar la chilenidad. Los primeros años de la Cumbre Guachaca nadie hablaba de Chile. Los que hablaban de Chile eran los argentinos cuando metía goles (Marcelo) Salas. Aquí era puro Michael Jackson. Y nosotros metíamos la cueca. Me acuerdo que una vez hicimos una una fonda con la que no ganamos nada, con un conjunto y el tío Roberto. Me acuerdo que salió un artículo en La Últimas Noticias que decía: “Cueca made in Chile”, porque los únicos que tocamos cueca éramos nosotros.

" Los primeros años de la Cumbre Guachaca nadie hablaba de Chile", asegura Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

A la quinta Cumbre Guachaca decidimos darle glamour y empezó a reclamar la gallada: “¡Por qué le hacen tanta propaganda si esta chica la huevada!”. Entonces nos llamaron de Estación Mapocho para que nos fuéramos allá, pero ahí tenían que ser 3.000 personas, y nosotros juntábamos menos de 800. Pero los diarios agarraron papa y dijimos: “Tenemos que poner cabras bonitas, si nosotros somos más feos que la cresta, y en la radio hablamos lento”. Así que le pedimos a la Paty López, que fue la primera (Reina), y buena onda porque era muy famosa; éramos amigos.

En la primera Cubre Guachaca no teníamos artistas, entonces lo que teníamos que hacer era ganar tiempo (como en los circos), era cantar el Himno nacional. Pero cuando ganó (Claudio) Borghi empezaron a cantarlo con camisetas blancas, porque ese día fue la generación brillante de Alexis (Sánchez) y todos. Y como había muchos colocolinos se cantó la canción nacional con las camisetas y los pañuelos, hasta hoy. Es una cuestión muy emocionante para la gente: cantar y sentir que somos chilenos.

Nosotros lo que pensamos es que queremos ser chilenos, jajaja. En Chile casi no tienes la posibilidad de ser chileno-chileno, porque los medios de comunicación son tan yankees, y te muestran tantas cosas, y la industria impone. Los artistas chilenos no tienen recursos. Cuando ves la televisión no muestran ni una película chilena. Es muy difícil en Chile ser chileno, cultivar y crear una chilenidad que está cambiando, porque somos urbanos; acá se baila y viste distinto al campo. Es algo que se está cociendo como la leche.

Cuando era ministra de Defensa, a Michelle Bachelet la tiramos de candidata a Reina Guachaca, pero la tuvimos que bajar porque era ministra. Iba a ganar... Pero hueveamos también, si es hueveo también. Como decía el tío Roberto: “Esto ES hueveo, pero en serio”.

No sé es que sea mi Rey Guachaca favorito, pero lo que provocó (Claudio) Borghi. Y el primero fue Felipe (Camiroaga), que era bien fanático en nosotros; por ejemplo, él se metía en los calzoncillos largos y se sacaba fotos con nosotros en calzoncillos. Ellos dos son muy poderosos en la historia de los Guachaca. La Cuarta en ese tiempo no quería que hubieran candidatos hombres, pero provocó tanta cuestión el Borghi que tuvieron que tomarlo. También hay reinas como la Tonka Tomicic. Ella estaba pololeando con Parived (que yo lo conocía, el de los relojes, que no es para tanto, le ponen color, si él se las rebusca, ¿que la Tonka le pagaba todo? ¡Mentira!). Lo pillé en Molina, empezamos a conversar y llegó la Tonka, entonces le dije: “Vamos a hacer la ‘Reina Guachaca’”, y la tiramos y la mina aceptó. Y nos desplegamos. La gente lo único que dice “esta no es ‘guachaca’”, “esta tiene algo de ‘guachaca’” o “los guachachas son puros curados”, y los comentarios siempre eran eso.

"Es muy difícil en Chile ser chileno", asegura Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

En el 2020 dejé de hacer la Cumbre Guachaca por seis años, porque un socio me estafó, el productor, que era tan amigo mío, vivimos juntos. ¿Y después de treinta años siendo amigos? (Pregunta reportero). Él tenía un acuerdo con el contador. Resulta que todos me decían: “Tú echas ese huevón o nosotros nos vamos”. Ahí empecé a ver qué pasaba. Lo que pasó es que este que me estafó le pidió al que hacía los negocios de la comida que fuera aval de un cabro que tenía en la universidad. “Ya, po’”, le dijo, lo avaló. Pero después terminaba pagando siempre él, entonces se choreó, empezó a hablar y una vez me dijo: “Oye, ¿cómo te fue en Iquique (con un evento guachaca)?”, y le contesté: “Este hueón (el presunto estafador) me dijo que empatamos”. “¿Cómo empataron? Si yo que gano el 20% gané 12 millones, ¿a ti cuánto te dieron?”. “Nada”, le contesté. O sea el hueón se quedó con todo. Y listo, ¿qué iba a saber yo? Si ellos (con el contador) tenían un secreto. También empezó todo el equipo a presionarlo, lo llamaron a una reunión y se corrió. ¿Y desapareció? Sí, po’. Además no tenía las pruebas, ¿qué iba a decir? Como productor era bueno, pero ladrón el hueón. Nunca volví a saber de él.

Quedé bien deprimido, si era amigo mío, ¡vivíamos juntos! En una población, los dos, él con su señora y su hijo; y yo ahí, viviendo todas las cuestiones con él. Como productor era bueno, inteligente, creativo y toda la cuestión. Pero yo creo que se enamoró de una mina que lo llevó por un mal camino. En el restorán se enamoró de una mina que —según él— era la más linda del mundo, y se la llevaba a Buenos Aires con plata de restorán, ¡y me mentía!... Nos ayudó la Corfo para hacer ese restaurante, que tuvo bastante esplendor en el sentido que tocamos mucha cueca e hicimos muchas cosas bonitas. Pero lo dejaba un par de fines de semanas y él hacía cualquier cosa. Se enamoró de esta mina, la nombró jefa de restorán y a sus tres hijos garzones. Y echó a un cabro que era socio, porque le gustaba echar gente, y echó a Meneses también; y a unos cocineros el descueve los echó... y después yo creo que venía echarme a mí... Qué lata.

Tuve una descompensación diabética. Es que vivía solo, po’, y comía mal. Yo tenía principio de diabetes. Pero comía dulces y cualquier cosa. Ahora me estoy cuidando y por eso me vine para acá con mi hija... Qué me iba a cuidar yo...

Siempre me mantenía en la Peluquería Francesa con la cuestión Guachaca, hasta que hablamos con los El Hoyo y tuvimos muy buena recepción, y lo declaramos “consulado guachaca”. Entonces invitamos al alcalde (Jaime Bellolio, de Providencia) y habló muy bien. Y ahí llegó La Cuarta. Nosotros lo que queríamos hacer era una fondita nomás para Fiestas Patrias. Llegó la prensa y está muy metido eso de la “Reina Guachaca”... Tuvimos que hacer la Cumbre... Creo que estamos en una etapa así de reinventar todo nomás y de formar nuevos equipos con cabros que sean geniales. Queremos tener algo de difusión y que este tipo de música se exprese. Al Concurso Roberto Parra llegan 200 composiciones y hay unas cuecas preciosas, pero no se popularizan.

Con Aníbal Mosa tenemos buena onda, pero estamos haciendo una amistad. Nos conocemos hace tiempo, pero ahora nos hemos hecho más (cercanos). Yo lo llamé una vez por la campaña “Leche para los campamentos”, y juntamos 5.000 litros que repartimos a los niños, y él cooperó con 300 cajitas de leche. Y ahora teníamos que tener una candidata de Colo Colo, y yo conocía a jugadora de la Selección, Javiera Grez, que es de Lontué, entonces quería que fuera candidata. Llamé a Mosa, me atendió al tiro y me dijo: “No, que sea la capitana de la Selección (Yanara Aedo)”.

"Con Anibal Mosa tenemos buena onda", comenta Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Tengo una sola nieta. Soy cariñoso, todo lo que puedo, po’. Y como papá también. Siempre he sido preocupado o bien presente, o sea, cuando estuve afuera nomás, no; pero ella vivió toda la vida conmigo y, por ejemplo, ahora vivimos juntos y antes vivíamos juntos en otra cosa. Hemos vivido en cuatro partes.

Fumo, pero ahora no puedo fumar, por un tratamiento dental. Pero también estaba fumando poco. Cuando tengo preocupaciones fumo; después, no, po’. Aparte, ahora que no estoy físicamente bien, me cuestan todas las cosas. Por ejemplo, mañana me vienen a buscar a las 10 AM, ¿pero qué hago pa’ levantarme a las 8:30? Porque en la noche no duermo bien; y ahora estoy comiendo puras sopas, por los dientes. Además tengo que cuidar el azúcar.

¿Cómo me siento en general? Bien. Pero igual (ya son) tantos años sin poder salir de Santiago, porque he estado en hospitales y reposo. Así como estoy, ando con bastón, no puedo salir solo, ¿a dónde me gustaría? A Lontué, que no voy hace como un año. Allá vive mi hermana.

Quedamos cinco hermanos vimos. Claro que me llevo bien con todos, somos bien familia nosotros. Esa cuestión de la guitarra y el canto te une.

"Fumo, pero ahora no puedo fumar", cuenta Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

¿La gente me reconoce en la calle? No ando en esa. Y este es un barrio (cerca de Plaza Ñuñoa) en que no te piden fotos. De repente. Este es un barrio donde nace el Frente Amplio po’, jajaja, frenteamplista... No tengo idea dónde soy más conocido... Yo creo que un tiempo sí, me saludaban y toda la hueá, y ya era enfermizo ya po’, cuando estaba arriba la Cumbre Guachaca. De repente salía con mi hija y mi nieta, íbamos a comer a la plaza, y los hueones (decían) que yo andaba con menores. Es todo súper jodido acá... Por un lado, como dicen los huasos, es bueno, y por otro lado, es malo también.

¿Reconocimientos? Se supone que yo soy hijo ilustre de la Región del Maule y de mi pueblo, Lontué. Y todas esas cosas que te dan nomás, por leseo... Ahora, el (Gabriel) Boric no sé qué hizo con los premios. Él NO cachaba a los guachaca. Él viene del rock inglés. Empezó a hablar de la película, que “hay una película muy buena que se llama Me rompiste el corazón, y que habla de la ”Negra Ester" y del ‘Lalo Parra’”... mira el hueón, ¡del ‘Lalo Parra’!, el que le llevaba la maleta al tío Roberto, ¿cómo no entiende? Si es Presidente de Chile.

Hay despreocupación, por ejemplo, yo encuentro último que el Tommy Rey haya tocado hasta los 80 años tres veces el fin de semana. ¿Como el Estado o la autoridad y o quién sea... ¡no lo dejaron descansar a los 75 años?! Cómo esa huevada puede pasar. También uno no puede reclamar. En general uno siempre sabe, desde que entra al Conservatorio, cacha que la cosa es difícil, porque no hay esa concepción de libertad ante la música, porque la música es una sola: eso lo han dicho todos los grandes músicos. Vamos retrocediendo en ese campo, mientras los otros países van ascendiendo por todos lados.

Estoy con ganas de hacer cosas. Lo ideal para mí es tener plata y hacer un disco, porque todos los discos los he hecho apurado, sin recursos, con puros amigos, y han salido medios “tarrientos” también. E hice un disco pero se me perdió todo lo que grabé.

"Estoy con ganas de hacer cosas", manifiesta Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Ahora tengo varias canciones que creo que son lindas, porque son canciones en que yo hablo historias de mi pueblo, por ejemplo: “Cuando Dios vino al sur ese día en Lontué/ los gitanos sabían mentir/ los borrachos amaban la sed/ la señora María que siempre venía contando su mal/ ese día reía con tanta alegría frente al restorán/ Don Mario, el peluquero, con el zapatero/ el 18 bailaban un aire de jazz/ de las orquestas del pueblo en las tardes donde solían tocar...” (Y continúa entonando su melodía)... y al final dice: “Hace tiempo que Dios no va al sur/ se olvidó de mi pueblo Lontué/ Los gitanos no saben mentir/ Y mi infancia no llega en el tren”... ¡Wena po’!

No le tengo miedo a la muerte.

El sueño que yo siempre he tenido: yo soy un hijo de Chile y quiero que Chile esté orgulloso de mí, porque he trabajado en esto y esto otro. Yo creo que he contribuido, no sólo yo, sino que con mucha gente porque esto no se puede hacer solo: hemos contribuido a la chilenidad, y abrir un poco los espacios. Con esta guerra que hay hoy, parte de la salvación es lo que nosotros hemos construido. Nosotros no vamos a entrar en guerra con nadie, sino que vamos a construir una paz libertaria, por decir algo, algo que sea maravilloso. Amo tanto a Chile. Aprendí a amar a Chile en Francia, porque no hay un país como Chile. Sigo pensando en la chilenidad Y no creo en las mentiras culturales. Es lo que me moviliza, cada día ser un mejor chileno, y ser digno de mi país. Eso quiero nomás.

Cuestionario Pop-Guachaca

¿Un apodo?... No cacho cómo me dicen.

Un sueño pendiente es hacer un disco, tranquilito, y no cantando yo... No sé si lo cumpla. Puede ser. Si junto plata, porque conozco gente de sellos pero no están interesados en esto. Tiene que ser autofinanciado. Hay gente que cree que soy millonario... ¡mentira! Estoy juntando plata para tener un sitio en Lontué e irme en unos dos tres años para allá.

¿Una cábala?... O sea, en la Cumbre lo que tenía como cábala, como no tomo, es que yo tomaba un poquito de pipeño, puro. Nada más. Entonces los otros creían que yo iba a empezar a tomar.

Una frase favorita es “estamos retrocediendo pero disparando”. Esa me gusta porque te da ánimo. Siempre cuando hablo por teléfono termino así: “Ya, estamos rodeados pero vamos ganando”. Esa cuestión la tengo bien metida.

En mi billetera no puede faltar mi carnet.

Un carrete favorito que tengo fue en Curicó, en un Año Nuevo, y me quedé dormido en una plaza. No lo recuerdo. Estaba en el sol y llegué como a la casa como a las 7 de la mañana. No sé por qué estaba en Curico... De carrera no me acuerdo mucho... Pero de los carretes que me acuerdo son con mi familia.

Algo de lo que me arrepiento de no haberme escurrido antes de lo que podía hacer... Bueno, pero también los tiempos no daban y tampoco tenía los recursos para hacer cosas.

"Me arrepiento de no haber escurrido antes de lo que podía hacer", admite Dióscoro. Foto: Pablo Vásquez R | La Cuarta Pablo Vásquez R.

Un talento o pasatiempo oculto es escribir.

¿Un miedo?... El miedo se trae de antes, ¿ah? El miedo a lo que viene. Pero no tanto como miedo, es más la inseguridad de lo que viene, porque en este país puede pasar cualquier cosa. Pero yo estoy relativamente consolidado en términos de que tengo un sueldo reguleque —que me dura un par de años más— y espero tener una pensión. Pero estoy juntando platita para tener un espacio en Lontué, vivir cerca del hospital y casarme con una enfermera, jajaja. Es el ideal para todos después de los 70.

Un placer culpable, como soy diabético, es comer azúcar.

Si pudiera invitar a tres famosos de la Historia a un asado invitaría a O’Higgins, (Diego) Portales y a Rodrigo Ambrosio.

Dióscoro Rojo es un nomás un tipo que no tiene una visión elitista, que no daña a nadie, que tiene una concepción de la música y la expresión cultural que no daña. Cree que es más sincero de lo que se plantea en un país lleno de mentiras. Con el amor que siente por países como Francia y Dinamarca, donde vivió y aprendió tanto (no se cachiporrea mucho), y que lo hizo ser cada día más chileno. Cada día goza este país.

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