Calderón

“Nano”: el joven rebelde que acabó recluido en Santiago Uno

Un ataque con arma cortante, filtración de audios en los que se hablaba de extorsión y acusaciones de abuso fueron los ingredientes con los que se cocinó el drama vivido por el clan Calderón Argandoña.


La calma que se vivía la tarde del 11 de agosto en el depa del abogado Hernán Calderón Salinas se esfumó de forma rápida y furiosa con la llegada de “Nano”, su hijo, al hogar ubicado en Las Condes.

El conchito de Raquel Argandoña golpeó a su padre por unos mensajes de índole sexual que este habría enviado a Rebeca Naranjo, su pareja, en la época en que vivían los tres en el mismo lugar. Y tras el ataque, se esfumó.

Los días pasaban y no había luces de “Nano”, hasta que se internó en la clínica psiquiátrica El Cedro, donde fue detenido por Carabineros. Al día siguiente, fue formalizado por parricidio frustrado y quedó con prisión preventiva en el mismo centro.

A la semana siguiente, la “nuera” de Raquel Argandoña interpuso una querella en contra de Calderón Salinas por abuso sexual reiterado. Incluso, dio una entrevista al “Bienvenidos” y le aseguró a Polo Ramírez que cuando vivían juntos “me daba miedo que él fuera a entrar y me siguiera tocando o que quizás me violara”.

Y para ponerle más condimento a la historia, a los días se filtró un audio en el que Hernán Calderón Salinas hablaba con un cercano a la defensa de su hijo, quien le pide desistir de la prisión preventiva y le ofrece, a cambio, retirar la querella por abuso sexual reiterado.

¿Y qué pasó? La Corte de Apelaciones decretó que “Nano” debía cumplir su prisión preventiva en Santiago Uno, Rebeca Naranjo retiró su querella y Hernán papi rectificó la suya al sustituir el parricidio frustrado por lesiones graves. ¡Ufff!

Finalmente, el 26 de octubre la defensa del imputado y la Fiscalía Oriente acordaron que Hernancito dejara el penal Santiago Uno y cumpliera el resto de su prisión preventiva hasta el término de la investigación en la Clínica Pocuro.

¿Y Kel?

En este tiempo, Raquel Calderón Argandoña se alineó con su padre, lo defendió e, incluso, prestó declaración a la PDI. Respecto de su hermano, dijo que “tiene una fijación con Pablo Escobar y ‘Chapo’ Guzmán. Su primera arma la tuvo a los 12 ó 13 años”.

Y pese a guardar silencio durante meses, Kel decidió abrirse y señaló a revista Velvet que “ese día (11 de agosto) cambió la vida de todos, nada volvió a ser igual. A mí me dejaron súper sola”.

Además, comentó que durante el proceso “actué de forma consecuente a como fui criada por ellos mismos, diciendo la verdad”. Por ello, agregó que “nunca pensé que mi mamá, por proteger a mi hermano, iba a ser capaz de hacerme tanto daño”.

Y como conclusión de todo este escándalo, la egresada de Derecho sostuvo que “ha sido un proceso agotador, pero enriquecedor. Hoy soy otra persona. Me ha costado aceptar que necesito mucho apoyo de mis amigos y de las personas que han estado siempre al lado mío”.

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