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Pulp en el Movistar Arena: haciéndose aún más grandes con el paso del tiempo

Con un repertorio que recorrió distintas etapas de su carrera y un magnético Jarvis Cocker al mando, el grupo británico entregó una celebración de pasado, presente y futuro que confirmó su plena vigencia artística.

Pulp en Chile. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Pulp ofreció en el Movistar Arena un espectáculo que bien puede definirse como la síntesis definitiva de su gran carrera.

Una verdadera celebración de pasado, presente y futuro en la que la banda británica recorrió sus distintas etapas sin caer en la nostalgia fácil, demostrando que sigue siendo una fuerza artística plenamente vigente.

Todo eso se desarrolló a través de un setlist cuidadosamente construido, con el cual el grupo articuló una experiencia que combinó grandes éxitos, joyas de los años noventa y varias piezas de More, su más reciente y celebrado trabajo.

En esa línea, lejos de sentirse como una simple sucesión de canciones, el concierto encontró una identidad propia, donde el pasado nunca eclipsó al presente y el nuevo material convivió naturalmente con los clásicos.

Pulp en Chile. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Al centro de todo estuvo Jarvis Cocker. Histriónico, elegante, divertido y siempre impredecible, el cantante dominó cada segundo de la presentación.

En el Parque O’Higgins marcó los tiempos, dialogó constantemente con el público, lanzó guindas, se tomó un té y convirtió el escenario en un espacio demasiado pequeño para contener todo lo que representa Pulp.

Por eso desde el comienzo quedó claro que la banda no estaba dispuesta a guardarse nada. La apertura con canciones del célebre disco Different Class encendió de inmediato al Movistar Arena, especialmente con una explosiva “Disco 2000” que provocó saltos, gritos y una euforia colectiva que mantendría el ambiente encendido durante gran parte de la noche.

Ese entusiasmo también encontró respuesta en una banda afilada y segura. Mientras Candida Doyle, Mark Webber, Nick Banks y los músicos acompañantes sostenían cada canción con una ejecución impecable, Jarvis condujo el viaje alternando momentos de intensidad y contemplación que englobaron toda la propuesta artística de Pulp.

Pulp en Chile. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Todo lo anterior avanzó en torno a un repertorio que caminó por distintas etapas de la discografía del grupo, conectando de manera natural canciones separadas por varias décadas.

En ese sentido, en la primera parte del show, temas de His ‘n’ Hers convivieron con material reciente de More, mientras que “This Is Hardcore” fue recibido como uno de los puntos altos de la velada, confirmando que el disco homónimo de 1998 sigue ocupando un lugar especial entre los seguidores más fieles.

Otro de los momentos más memorables llegó con “Sunrise”, el cierre del primer segmento del espectáculo.

En ese instante, la propuesta visual minimalista del concierto, cargada más al juego de luces que a los elementos rimbombantes, alcanzó uno de sus puntos más altos, con Jarvis bailando frente a una pantalla que parecía iluminarse al ritmo de la energía que él mismo proyectaba sobre el escenario.

Pulp en Chile. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Tras más de una hora de concierto luego llegó un breve intermedio de 15 minutos que incluyó una votación en vivo para escoger una canción. Tras revelar el resultado a base de aplausómetro, la banda regresó con un tramo más íntimo, marcado por una lectura en “español” de Jarvis que recordó los inicios de Pulp en Sheffield y desembocó en una emotiva ejecución de “Something Changed”.

Poco después llegó el turno de la canción ganadora. La ya clásica “Help the Aged”, elegida con amplia ventaja por el público, terminó convertida en uno de los momentos más coreados de toda la presentación. Ahí la audiencia acompañó a un Jarvis que jugó con la idea de que la gente realmente tendría que ayudar a un mayor, ya que no le iba a dar para alcanzar un tono del coro. Por supuesto, la gente prendió para acompañarlo, tal y como ocurrió en el resto de la noche.

La intensidad no dejó de elevarse en lo que vino después. La potente “Begging for Change” aportó una dosis de estridencia y energía renovada, mientras que “O.U. (Gone, Gone)” permitió que Jarvis dirigiera los coros del recinto como si se tratara de un maestro de ceremonias.

Luego, la respuesta del público alcanzó otro nivel con “Do You Remember the First Time?”, una de las canciones más celebradas de la noche y una nueva demostración de la conexión que Pulp mantiene con el público chileno desde hace décadas.

Pulp en Chile. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Siguiendo esa línea, tampoco a nadie le sorprendió que el tramo final mantuviera el tono festivo y emotivo. “Mis-Shapes” fue recibida con una ovación desde sus primeros acordes, “Got To Have Love” confirmó la excelente recepción que ha tenido el nuevo material y “Babies” recordó por qué sigue siendo una de las composiciones más queridas y exitosas del catálogo de la banda.

El punto culminante llegó obviamente con “Common People”. El Movistar Arena explotó en una celebración colectiva marcada por coros ensordecedores, saltos y una euforia compartida. En medio de la canción, Jarvis presentó a los integrantes de la banda, generando una ovación especial para Mark, Nick y Candida, aunque el resto también recibió un nivel de reconocimiento similar.

A partir de ahí, y sin abandonar el escenario, el célebre vocalista preguntó la hora y el grupo dio paso al encore con una bandera chilena como telón de fondo. Sin conceder demasiado tiempo para recuperar el aliento, la banda interpretó “Seconds”, la canción que había perdido la votación frente a “Help the Aged”, en un gesto que fue recibido con evidente agradecimiento por parte de los asistentes.

El cierre luego llegó con “Open Strings”, interpretada por primera vez en vivo durante la actual gira y dedicada a la memoria del fallecido Steve Mackey. Fue un final sobrio y emotivo que contrastó con la euforia previa, pero que permitió despedir la noche con una carga emocional especial.

Pero quizás lo más llamativo es que en esa misma despedida quedó la sensación de haber presenciado a un Pulp que sigue dialogando con su historia mientras continúa construyendo su futuro.

El resultado de ese despliegue artístico fue un espectáculo que celebró todo lo que fue, todo lo que es y todo lo que la banda todavía puede llegar a ser. Y es que aunque algunas bandas envejecen; otras, como Pulp, simplemente se vuelven más grandes.

Pulp en Chile. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.
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