Por Consuelo CalderónRecordando a Oliver Reed, el mítico actor inglés que murió tras una competencia de beber alcohol en pub durante el rodaje de “Gladiador”
Participó en películas como “Oliver” y “Los tres mosqueteros”, pero su carrera estuvo marcada por los excesos y los problemas con el alcohol. Mientras grababa la cinta de Ridley Scott, fue a un bar donde unos marinos lo retaron a una competencia. Dicen que tomó tres botellas de ron, media botella de whisky y ocho pintas de cerveza. Murió a los 61 años, sin terminar el rodaje. Aquí un repaso por su historia.

El 2 de mayo de 1999, el reconocido actor inglés Oliver Reed murió tras pasar una noche bebiendo en un pub en Malta durante el rodaje de la película “Gladiador”, la cinta dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe.
Dicen que había pasado meses sin beber, hasta que fue a un pub donde lo retaron a una competencia de beber. Dicen que bebió tres botellas de ron, media botella de whisky, ocho pintas de cerveza y algunas copas de cognac. Su corazón no resistió y murió a los 61 años.
Fue uno de los grandes actores británicos de la época, con su pontente presencia y su reconocible voz. Pero su carrera estuvo marcada por los excesos y los problemas con el alcohol. Sus apariciones públicas ebrio y sus juergas se convirtieron en parte de la leyenda alrededor de su imagen. No obstante, también lo llevaron a un trágico final.
Robert Oliver Reed nació el 13 de febrero de 1938 al sur de Londres, Inglaterra. Era sobrino del director de cine Carol Reed y nieto del actor y director Herbert Beerbohm. Según consignó The Guardian, desde pequeño el actor fue problemático, por lo que fue enviado a un internado y terminó siendo expulsado de 14 colegios. Era dislexico, hiperactivo e inesperadamente tímido.
En la década de los cincuenta comenzó su carrera en el mundo de la actuación, aunque primero fue extra en distintos proyectos. Pese a que no tenía ningún tipo de formación teatral, con el tiempo Reed logró consagrarse como uno de los actores británicos más destacados de la época.
En 1959, Reed obtuvo un papel en la serie infantil, “Golden Spur”. No obstante, su primer papel protagónico llegó dos años después cuando la productora Hammer Films le dio el rol principal en la película “La maldición del hombre lobo” del director Terence Fisher.
De acuerdo a distintos reportes, el actor protagonizó un altercado en un bar en Leicester en 1964, donde fue agredido con botellas de vidrio rotas. Reed necesitó múltiples puntos en su mejilla y lo dejó con una cicatriz que pensó que podría afectar su carrera, pero su talento prevaleció y logró desarrollar una destacada trayectoria en el cine.
En 1968, Oliver Reed obtuvo uno de sus papeles más recordados de su carrera: Bill Sikes en el musical “Oliver!”, dirigido por su tío Carol Reed. Basada en la novela de Charles Dickens, el actor interpretó a uno de los antagonistas de la historia.

Ese mismo año trabajó en las películas “Hannibal Brooks” de Michael Winner y “The Assassination Bureau” de Basil Dearden
A mediados de la década de los sesenta, Reed conoció al reconocido director británico Ken Russell. “Me pareció vivaz, descarado y fuera de lo común. Vino a verme y tenía un aspecto estupendo. Recuerdo que estaba muy malhumorado y con cara de pocos amigos. Me gustó su carácter, todos los demás parecían desvanecerse en la insignificancia”, aseguró el director, según consignó The Guardian.
Su primera colaboración con Russell fue con el documental sobre el compositor francés Claude Debussy. Pero dio el gran salto con la cinta “Women in Love” (1969), nominada a los Premios Óscar y recordada por ser una de las primeras películas que incluían un desnudo frontal masculino.
Luego volvió a trabajar con Russell en la controvertida “The Devils” (1971), el musical “Tommy” (1975) inspirado en el disco del mismo nombre de The Who y, finalmente, en la película “Prisoner of Honor” (1991).
Según consignó El País, Oliver Reed conoció a Keith Moon, baterista de The Who, durante las grabaciones de la cinta de Russell. Ambos bebedores empedernidos, forjaron una amistad casi instantánea.
Se conocieron cuando el baterista llegó hasta la mansión del actor en un helicóptero. La historia dice que el actor se estaba dando un baño, por lo que sospechó de una supuesta “invasión militar rusa” y salió con una escopeta.
Vivieron días de juergas intensas. Incluso, dicen que Reed aseguraba que “le costaba seguir el ritmo” del músico. Entre orgías, habitaciones destruidas y luchas con espadas medievales, el actor y el músico disfrutaron de días de excesos, aunque esto no impidió las grabaciones de la película.
Sin embargo, sus problemas con el alcohol y sus excéntricas anécdotas no le permitieron llegar a ser un actor de primera línea. Perdió la oportunidad de interpretar a James Bond, siendo el posible sucesor de Sean Connery, porque la producción creían que su reputación podía afectar a la imagen del agente 007.
El reconocido actor Steve McQueen viajó hasta Londres para ofrecerle un papel, pero Reed comenzó a beber y terminó vomitándole encima. Rechazó papeles en “The Sting” (1973) y “Jaws” (1975). Llegó a sorprender al mismísimo Ozzy Osbourne cuando se bajó los pantalones enfrente de él y le mostró el particular tatuaje que tenía en sus genitales.
Sus amigos recuerdan una faceta distinta del actor, pero confesaban que todo cambiaba cuando empezaba a beber. El director Michael Winner aseguró que “Ollie era el hombre más amable, tranquilo y educado del mundo, excepto cuando se tomaba una copa”, consignó El País.
Por su lado, Christopher Lee llegó a comentar que “cuando empezaba, después del octavo trago, se convertía en un monstruo total. Fue terrible verlo”.
En 1973, el actor se sumó a la película de “Los tres mosqueteros”, dirigida por Richard Lester y basada en la novela de Alejandro Dumas. Reed interpretó a uno de los protagonistas, Athos.

Pero los excesos, su alcoholismo y su turbulenta personalidad comenzaron a afectar su carrera. No obtuvo muchos papeles importantes. Intentó regresar a la gloria con la película “Robison Crusoe por un año” (1986) del director Nicolas Roeg. Fue un éxito. Pero el alcohol le estaba pasando la cuenta a su cuerpo y sus médicos le dijeron que debía parar. No obstante, nada detuvo a Oliver Reed.
Su comportamiento provocador y sus borracheras marcaron su imagen. Aparecía en televisión ebrio, aunque algunos creían que se trataba más bien de una suerte de personaje. Se cayó del escenario durante un homenaje a su tío del British Film Institute. La actriz Shelley Winters le lanzó whisky en la cabeza en un talk show. Provocaba a los invitados a los programas, bailaba y lanzaba inesperadas frases.
En una entrevista, el presentador Clive James le preguntó directamente al actor sobre el motivo por el que bebía. “Porque las mejores personas que he conocido en mi vida están en los pubs”, respondió Reed.
A mediados de los noventa, el actor fue despedido de la película “Cutthroat Island” al llegar ebrio al rodaje y comportarse de manera inapropiada con la actriz Geena David, consignó Infobae.
Gracias a su mala reputación y problemas con la bebida llevó a que algunos directores se mostraran reacios a contratarlo.
Sin embargo, el director Ridley Scott lo reclutó para sumarse al elenco de la película “Gladiador”. Reed interpretó a Antonio Próximo, un esclavista que entrena a gladiadores y que compra a Máximo, el protagonista interpretado por Russell Crowe.
Hizo una promesa de no beber ni una gota de alcohol durante el rodaje de la película en Malta. Sin embargo, durante una jornada de descanso y con tan solo unas escenas faltantes, Oliver Reed partió a un pub en La Valeta donde un grupo de marinos británicos lo reconocieron y lo retaron a una competencia de beber alcohol.
Algunos reportes apuntan a que bebió tres botellas de ron, ocho pintas de cerveza y media botella de whisky. Algunos también mencionan copas de cognac. Más allá de las cantidades, los tragos resultaron fatales para el actor. Reed se empezó a sentir mal en el pub y falleció mientras era trasladado al hospital, según informó The Guardian.

Ese domingo 2 de mayo de 1999, Oliver Reed murió a los 61 años y puso fin a una destacada carrera en el mundo del cine.
En una conversación con Variety, el director Ridley Scott lo describió de esta manera: “Un domingo por la mañana, se desplomó muerto en el suelo de un pub. Probablemente se tomó un par de cervezas y dijo: ‘No me siento bien’, se tumbó en la alfombra y murió”.
El director recordó que el actor David Hemmings, quien interpretó a Casio en la película, se comprometió a cuidar a Reed. Al morir, le dijo a Scott: “Lo siento mucho, viejo”. También reveló que Joaquin Phoenix, el villano Cómodo en la cinta, “le tenía mucho cariño a Oliver y estaba muy afectado por lo sucedido”.
Aún faltaban algunas escenas por grabar con Reed, por lo que el director debió utilizar un doble de cuerpo para terminar de filmar la exitosa película. “Conseguimos terminar lo que hacía falta de Oliver robando imágenes digitales de su rostro y colocándolas en un cuerpo”, explicó Ridley Scott.

En la misma entrevista, el guionista David Franzoni recordó que el actor fue a un pub en La Valeta, cuando llegaron los marinos británicos. “Los reta a una juerga. Bebe un poco, se desmaya y muere. Todavía conservo su cuenta, por cierto”, reveló.
Tras su muerte, se habló del trágico -o quizás absurdo- final para el destacado actor británico. Pero tal vez era el único fin de una historia que estuvo marcada por el talento, pero opacada por el alcohol.
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