"Me regaló un libro... ‘Para Julián, por este amor increíble y si algún día uno de los dos no está'. Poco antes del accidente que le cuesta la vida", recuerda Elfenbein
"Me regaló un libro... ‘Para Julián, por este amor increíble y si algún día uno de los dos no está'. Poco antes del accidente que le cuesta la vida", recuerda Elfenbein

“Después, cuando falleció mi papá yo no pude llorar, como que lloras por dentro, pero no lloras físicamente”
Martín Cárcamo: “¿Cuánto tiempo llevabas pololeando cuando ocurre el accidente?”
Elfenbein: “Como dos años, pero más que el tiempo, es lo que significó la Sole en mi vida, fue un amor fulminante. Además ella era un ángel, desde físicamente hasta lo que significó. Fue una historia muy extraña al inicio, esas historias como de princesas que tú dices ‘no pueden terminar bien’.
“Yo estaba estudiando Periodismo, en tercer año, y entra ella como mechona. La Sole era una mujer que entra por la puerta. Yo de tercero organizando la fiesta mechona, y las miradas de todo el mundo se van hacia ella, y tú dices ‘yo con ella me quiero casar’.
“Nos pusimos a pololear y fue muy intenso, muy hermoso. La Sole era una galla increíble, lo pasamos muy bien. Y como dices tú, de película, las historias que terminaron en una tragedia, digamos, fueron muy increíblemente coincidentes, tú dices ‘imposible que haya pasado esto’.
“Yo choqué dos veces en mi vida, las dos veces un 15 de agosto, las dos con ella... La segunda, cuando fallece, yo venía de la Blondie", relata Julián Elfenbein
y choqué con unos tipos que pasaron una luz roja, dados vuelta de curados. Y entre un accidente y el otro ella se fue a México, nos habíamos peleado, una pelea estúpida, y ella tenía que volver un 17 de agosto. Me echaba de menos y volvió el 13, y falleció el 15.
“Entre medio "Me regaló un libro... ‘Para Julián, por este amor increíble y si algún día uno de los dos no está'. Poco antes del accidente que le cuesta la vida"
y a mí me dejó mal. Entonces fue una historia muy increíble la de la Sole, me costó muchísimo recuperarme. No pude ir a su funeral.
“Dicen que a los muertos hay que enterrarlos y cuando tú no los entierras físicamente y vas un mes o dos después, que pudiste salir de la clínica, vas al parque del recuerdo y ves la lápida,dices ‘la vez anterior la tenía al lado mío y ahora veo su nombre, María Soledad Aris Alonso’. Y me costó mucho. Estuve fuera de la vida completamente.
“A mí me chocaron en Pocuro con Amapolas, y Amapolas siempre fue una calle muy peligrosa, siempre habían muchos accidentes y estaba de moda en esa época jugar a la ruleta rusa. Los cabros que andaban curados pasaban las luces rojas, era como un desafío.
“Y me chocaron y me tiraron contra una muralla. Yo despierto con bomberos, un montón de gente, sin entender nada y la Sola al lado mío, con la mano tomada, ella se veía bien, abro la puerta y ahí me paro y caigo, de repente me suben a una ambulancia y a la Sole no la vi más, nunca más.
“En la ambulancia yo pregunto cómo está mi polola y la enfermera me dice ‘bien, la van a operar’. Y yo, como estaba más o menos de salud, veo como la enfermera que estaba a mis pies le hace a la que estaba atrás así como 'no'. Y ahí se me acabó… Me di cuenta que lo que me estaba diciendo no era verdad.
“Y falleció a las dos horas. Y ese fue un momento así… ¿Cómo te lo digo? Inconmensurable de dolor. No recuerdo… Incluso las felicidades más máximas mías, el nacimiento de mis hijos, qué se yo, son incomparables en términos de intensidad con ese grito de dolor.
“Me costó mucho querer vivir. Yo me paraba en el balcón, que había un parque, pasaba gente y yo me sentía fuera. Decía ‘todos estos weones tienen vida y yo no’. Me cuidaban amigos afuera de la pieza, mi mamá tenía todo un sistema, porque estaba preocupada por mí.
“Además los primeros dos años o tres iba al cementerio todos los días. Todos los días. Iba con la radio y me sentaba en el Parque del Recuerdo”
Cárcamo: “¿Estabas con ayuda sicológica?”
Elfenbein: “En ese período sí. Para mí fue muy importante la relación que inicio con la Daniela, que fue mi señora, y que me ayudó y fue muy importante, fue lo que me volvió a levantar.
“Tengo la caja de las fotos arriba, es algo que siempre me ha acompañado. Pero no es competencia de nadie, es mío, vive dentro tuyo eso, la Sole ya es como yo. No es como si eventualmente la Daniela, que era mi pareja, o cualquier persona que pueda venir en el futuro, se pueda poner celosa de esto.
“No es que yo siga enamorado y pegado, porque hablo de ella. Eso no es así. Es parte de mi vida, digamos”
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