La frontera Bélgica-Francia tenía cientos de años… un granjero la movió para pasar con su tractor

Autor: La Cuarta

El hombre corrió una piedra que data de 1819 y que establecía la frontera entre ambos países, quitándole un trozo de territorio a los franceses.


Se trata, por supuesto, de un accidente, pero lo que pasó no deja de llamar la atención: un agricultor de origen belga, más precisamente de la localidad de Erquelinnes, desplazó la frontera que separaba Bélgica y Francia 2,29 metros…

¡¿Pero cómo pudo ser?! Así, sin más. Aparentemente, lo que quería el hombre era agrandar ligeramente su terreno y pasar con su tractor, así que movió una piedra de alrededor de 150 kilos que se lo impedía.

Lo que no sabía el tipo es que, con ello, también desplazó la frontera delimitada por el Tratado de Courtrai de 1820 y, de paso, agrandó el territorio belga.

Un grupo de aficionados a la Historia, Jean-Pierre Chopin, Philippe Fayt y Jean-Paul Maieu, fueron quienes se percataron de lo ocurrido cuando recorrían el lugar con mapas de la época.

Resulta que esa piedra de 150 kilos, tenía grabada la fecha de 1819 y establecía cómo había quedado registrada la frontera tras la derrota de Napoleón cuatro años antes en Waterloo.

En declaraciones a medios franceses, los vecinos del hombre explicaron que el hombre pretendía agrandar un poco su terreno… aunque otros aseguraron que se trató de una maniobra con el único objetivo de poder pasar con su tractor.

«Se ha movido el límite de 1819, se amplía Bélgica y nuestro municipio. Los franceses obviamente no están de acuerdo, tendremos que volver a poner las cosas en su sitio», escribió al respecto en su cuenta de Facebook el alcalde del municipio belga de Erquelinnes, David Lavaux.

¿Y qué pasa ahora?

La idea del municipio belga es arreglar las cosas por las buenas.

Entonces, las autoridades se comunicarán con el agricultor culpable de esta inesperada situación, y le pedirán amablemente volver a poner la piedra en su sitio original, para evitar que escale algún tipo de conflicto y, de la misma manera, que el hombre no tenga que responder ante un tribunal penal.

«Si muestra buenas intenciones no tendrá ningún problema, solucionaremos esto de manera amistosa», confirmó el alcalde a un medio belga.

«No hemos reducido demasiado Francia», agregó con humor Lavaux, esperando que de aquí al fin de semana Bélgica y Francia nuevamente exhiban sus dimensiones originales.

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