A escondidas: 4 de cada 10 chilenos reconoce haber tenido un romance en la oficina
Un estudio reveló que cada vez son más los chilenos que encuentran en amor en su trabajo. Sin embargo, el 60% percibe que sus colegas no aprueban estas relaciones.
Cupido es muy caprichoso y para él da lo mismo si el flechazo del amor llega en una fiesta, un cumpleaños, un encuentro fortuito en el supermercado o en el trabajo.
Y es que los romances laborales han estado siempre cubiertos de una estela de misterio y desaprobación, a pesar de que en la vida adulta es donde más pasamos el tiempo interactuando con otras personas.
Para algunos, se trata de algo normal y a veces hasta inevitable considerando la naturaleza del ser humano. Pero también es cierto que la sociedad ha puesto límites a este tipo de relaciones, sobre todo cuando hay asimetrías de poder, para evitar conflictos de interés, abusos e interrupciones en el flujo de trabajo.
Y a pesar de ello, un estudio de la consultora Randstad reveló que el 42% de los trabajadores en nuestro país reconoce haber tenido un romance en el entorno laboral en algún momento de su trayectoria. Lejos de ser casos aislados, estas relaciones forman parte de una realidad extendida, aunque muchas veces manejada con discreción.
El estudio también revela que la mayoría de estos vínculos ocurre entre pares: un 68% se da entre colegas del mismo nivel jerárquico, mientras que un 17% corresponde a relaciones con personas de menor rango y un 15% con superiores.
A pesar de estas cifras, el 60% de los trabajadores percibe que sus empleadores no aprueban este tipo de relaciones, evidenciando una tensión entre lo que ocurre en la práctica y lo que las organizaciones están dispuestas a aceptar.
Para Hernán Leal, presidente ejecutivo de FASTCO Group, este fenómeno debe abordarse con realismo, pero también con responsabilidad: “Hoy es evidente que las relaciones laborales no son solo profesionales. Las personas comparten mucho tiempo, enfrentan desafíos juntos y eso puede generar vínculos estrechos como amistad y a veces romances. Negarlo sería poco realista. El problema no es que existan romances ni amistades cercanas, sino cómo se gestionan dentro de la organización".
Y es que en una realidad donde el amor en la oficina está lejos de desaparecer, la pregunta ya no es si estas relaciones deberían existir, sino cómo gestionarlas sin comprometer la confianza, la equidad y el funcionamiento de la oficina misma.
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