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Así vuelve The Pitt: las claves de la temporada 2 según el Dr. Langdon y la enfermera Dana

Los actores Patrick Ball y Katherine LaNasa analizan el regreso de la serie, el impacto del tiempo real, las secuelas del trauma, la llegada de la inteligencia artificial al hospital y los dilemas humanos que marcan la nueva temporada.

La segunda temporada de The Pitt: trauma, tiempo real e IA según el Dr. Langdon y la enfermera Dana

Durante el último año, The Pitt se consolidó como una de las series dramáticas más comentadas y respetadas de la televisión reciente.

Su mirada cruda, empática y profundamente humana sobre el trabajo en una sala de urgencias logró revitalizar un género clásico, conectando tanto con audiencias masivas como con la crítica especializada.

De hecho, el impacto de la primera temporada fue inmediato. La serie recibió múltiples elogios por su realismo, su ambición formal - con episodios que transcurren en formato de tiempo real en el estilo de series como 24 - y por un elenco coral que evita el heroísmo fácil para centrarse en personajes agotados, contradictorios y auténticos.

Ese enfoque le valió nominaciones en diversas ceremonias y la instaló rápidamente entre las mejores ficciones dramáticas del último tiempo. Parte de ese éxito radica en cómo The Pitt combina tensión médica, drama psicológico y momentos inesperados de humor negro.

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La segunda temporada retoma la historia diez meses después, ambientada durante el 4 de julio, una fecha simbólica que sirve de telón de fondo para nuevas tensiones sociales, políticas y personales dentro del hospital. Viejas heridas siguen abiertas y el pasado reciente pesa en cada decisión, mientras la serie profundiza en dilemas actuales como la integración de inteligencia artificial en la atención médica y el choque entre tecnología y trato humano.

Sobre estos temas conversamos con los actores Katherine LaNasa y Patrick Ball, quienes interpretan a la enfermera Dana Evans y al doctor Frank Langdon, dos figuras centrales del elenco, y reflexionaron sobre el género médico, el rodaje en tiempo real, la evolución de sus personajes y los principales ejes de esta segunda temporada.

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El drama médico es uno de los géneros más queridos de la televisión desde hace décadas. The Pitt dialoga con ese legado de una forma clásica y moderna al mismo tiempo. ¿Cuáles son los atractivos de este género para ustedes y, en particular, de esta serie dentro de una tradición tan querida?

Katherine LaNasa: Creo que hay algo increíblemente accesible en este tipo de historias. Son muy humanas. Prácticamente todo el mundo pasa por algún tipo de trauma en su vida que, en algún momento, lo lleva a una sala de urgencias. Es una experiencia altamente adrenalínica y traumática, y por eso es algo con lo que cualquiera puede identificarse. Es una gran puerta de entrada al relato por esa razón.

Patrick Ball: También creo que el género es muy potente porque es vocacional. Todos hemos ido a un hospital a recibir atención. Todos hemos ido a trabajar y sabemos lo que se siente marcar tarjeta, conocer gente en su lugar de trabajo y verlos lidiar con el día a día. Aquí ves personas en un entorno nada glamoroso, enfrentando problemas cotidianos que afectan a gente común. Creo que necesitamos más historias así y probablemente menos relatos sobre ultra ricos viviendo en yates frente a islas remotas. Me entusiasma mucho ser parte de una historia centrada en lo vocacional, sobre personas reales enfrentando problemas reales.

¿Cuánto de la temporada se graba en orden cronológico y cómo impacta eso en su trabajo, considerando que personajes que aparecen al inicio siguen siendo relevantes muchas horas después dentro de la historia?

Patrick Ball: Grabamos todo en orden. Filmamos en orden cronológico los 15 episodios, día tras día. Eso abre muchas oportunidades narrativas interesantes. Si te sientes cansado en el episodio tres o tienes una discusión en el episodio cuatro, sigues pagando las consecuencias en el episodio siete, porque dentro de la historia solo han pasado unas horas. También se vuelve un rompecabezas complejo: recuerdas que viste a un paciente en el episodio tres, le diste un tratamiento, y en el episodio siete ese paciente sigue ahí y debes retomar lo que está pasando antes de que lo den de alta. Se genera una matriz constante de estímulos a los que reaccionar.

Katherine LaNasa: También se nota mucho en lo físico. Incluso el hecho de que mi personaje se vea más desaliñado, que mi pelo esté distinto, me recuerda cuán cansada estoy y qué tan avanzado está el día. El tiempo se magnifica porque lo vivimos en tiempo real. Recuerdo que Uta me hizo un comentario sobre cómo me senté en una escena y me dijo que se notaba en el cuerpo que no me había sentado en todo el día. Eso es muy divertido de trabajar y muy anclante. En otras series el tiempo se da por sentado, pero aquí es un medidor constante al que tenemos que ser fieles todo el tiempo, y eso ayuda mucho a mantener la verdad emocional.

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Con la llegada de nuevos personajes y perspectivas, pero manteniendo la misma estructura, ¿cuál dirían que es la mayor diferencia entre la segunda temporada y la primera?

Katherine LaNasa: Creo que la gente va a notar más el humor. Yo ya pensaba que la primera temporada era graciosa, pero esta serie mezcla muy bien tragedia y comedia al mismo tiempo, algo que es muy real en una sala de urgencias. Hay mucho humor negro en los hospitales. También será interesante ver a los personajes diez meses después, cómo los afectó lo que vivieron. Es una progresión clara.

Patrick Ball: Yo realmente creo que es una comedia. Tuve una revelación muy fuerte durante la primera temporada, en el episodio nueve, cuando mi personaje tiene una explosión de furia total y la escena es extremadamente dramática. Luego salgo al pasillo y me cruzo con Whitaker, que está a punto de entrar a una situación completamente absurda. Tener esas diferencias tonales tan marcadas una al lado de la otra me hizo pensar que esto es casi shakesperiano, como la obra Medida por medida. Poder tener energías tan distintas conviviendo bajo el mismo techo es lo que define la serie y es algo que no se ve muy seguido.

Katherine LaNasa: Es asquerosa, es devastadora y también es divertida.

La temporada se desarrolla durante el 4 de julio. ¿Cómo influye ese contexto en la historia y en sus personajes?

Katherine LaNasa: Es un poco como Año Nuevo, una especie de “hora amateur”, donde la gente se emborracha y hace cosas estúpidas. Con fuegos artificiales y celebraciones, puedes imaginar todos los accidentes absurdos que llegan al hospital. Eso aporta algo de ligereza, pero también es un telón de fondo interesante porque hay situaciones en la temporada que reflejan muchos de los problemas actuales de Estados Unidos. Celebrar el país mientras se muestran sus fracturas crea una dicotomía muy potente.

Patrick Ball: Además, filmamos en Pittsburgh, que es una ciudad clave dentro de un estado muy dividido políticamente. Entra todo tipo de gente por la puerta del hospital. Ambientar la temporada en el 4 de julio permite explorar esa complejidad: el orgullo por la historia y la independencia, pero también el miedo y las tensiones que hacen que esa celebración sea complicada hoy.

Mel tells Santos about the lawsuit. Dana tells Robby & Al-Hashimi about the baby. (Warrick Page/MAX) Warrick Page

Uno de los elementos nuevos es la integración de inteligencia artificial en el hospital. ¿Cómo enfrentan sus personajes el dilema entre decisiones automatizadas y atención personalizada?

Patrick Ball: Es un tema muy interesante y muy actual. La serie muestra distintas posturas frente a la IA. Estamos en un momento como país y como mundo tratando de entender qué va a significar esta nueva ola tecnológica, cómo va a afectar la vida de las personas y sus trabajos, y cómo puede usarse como apoyo en lugar de una amenaza. Poder mostrar esa variedad de opiniones y preocupaciones es algo muy valioso.

Katherine LaNasa: Creo que será interesante ver hacia dónde va ese tema, porque toma un rumbo inesperado. Dana es bastante analógica, muy a la vieja escuela, y eso se refleja en cómo se relaciona con la tecnología. Yo también soy así, así que fue natural interpretarlo de esa manera.

La escasez de recursos en los hospitales es un problema global. ¿Cómo abordan esa tensión entre lo correcto y lo posible?

Patrick Ball: La falta de recursos en el sistema de salud es un problema muy real. En Estados Unidos ha habido recortes de financiamiento y una pérdida de respeto hacia los trabajadores de la salud. Hay una escasez grave de enfermeras porque es un trabajo durísimo y la gente se quema muy rápido. Parte de lo que esperamos lograr con la serie es devolverles a médicos y enfermeras el respeto que merecen y, ojalá, ayudar a mover un poco la aguja para que reciban el apoyo que necesitan.

Katherine LaNasa: Son profesiones que se dan mucho por sentadas. Ojalá la serie ayude a visibilizar eso. Me siento orgullosa de ser parte de este tipo de relato.

Finalmente, ¿qué esperan que los fans se lleven de la segunda temporada?

Katherine LaNasa: Creo que abordamos mucho el tema de la salud mental. Sacar estos temas del tabú y llevarlos al espacio público es algo muy positivo. No puedo adelantar demasiado, pero definitivamente es un eje importante.

Patrick Ball: La conversación sobre salud mental se muestra desde muchos ángulos distintos. Te das cuenta de que todos están lidiando con algo, incluso quienes parecen tenerlo todo bajo control. El médico fuerte, la enfermera que siempre es el sostén de los demás, todos cargan con algo. La serie invita a no hacer suposiciones y a extender cuidado y empatía, porque nunca sabes por lo que está pasando otra persona.

La segunda temporada de The Pitt se estrena este 8 de enero en HBO Max.

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