Por Alejandro JofréAlex Christensen: el arquitecto del techno que ahora se rodea de cornetas
Un repaso proverbial por la trayectoria del curioso DJ y productor alemán que, moviendo la patita, definió el sonido de una década.

A principios de los noventa, buena parte de Europa coqueteaba con los ritmos trepidantes y agitados de la música electrónica. En el centro de ese movimiento cultural y sonoro apareció un joven productor de Alemania.
En ese entonces con más pelo y cercano al eurodance, tomó el tenso tema principal de una película de submarinos y lo convirtió en el himno indiscutido de la pista de baile.
Corría el año 1991. La pista era Das Boot, el primer track de techno en alcanzar el número uno en las listas de varios países de Europa. El proyecto se llamaba U96. Y el cerebro detrás de esa máquina de ritmos era Alex Christensen, un muchacho nostálgico de los barcos.
Un fenómeno llamado Alex Christensen
Nacido en 1967 en el barrio Wilhelmsburg de Hamburgo, una zona conocida por crear salchichas cortas conocidas como knackwurst, Christensen construyó su camino desde los estudios de grabación de su ciudad natal hasta convertirse en uno de los productores más solicitados de la industria.
Su firma caló no tan hondo pero sí alcanzó a permear el eurodance y el pop que dominaron los recambios de milenio.
Fue él quien produjo Around the World (La La La La La) del grupo ATC, un sencillo que vendió casi cuatro millones de copias a nivel mundial.
Christensen también estuvo detrás de los éxitos de Rollergirl y colaboró en el estudio con figuras tan distintas entre sí como Tom Jones, Paul Anka y NSYNC.
Las cornetas de Christensen

Para entender su vigencia, hay que mirar su capacidad de adaptación. Cuando la fiebre del techno comercial comenzó a apagarse y dar paso a nuevas tendencias, Christensen también mutó.
Como quien pasa de los videojuegos a los juegos de mesa, Christensen dejó atrás el látex y también algo de pelo para arrasar en las radios europeas, allá por el 2007, bajo el seudónimo Alex C.
En 2010 también se reinventó como Jasper Forks, anotándose un nuevo acierto al llevar al formato dance la melancólica pieza River Flows in You:
“A veces me considero un Matusalén, pero también empecé a hacer música muy pronto. Producía a los 17 años y rápidamente me obsesioné. A veces tengo que pellizcarme porque ni yo mismo me lo creo”, contó el músico sobre su extensa carrera en una entrevista reciente con el diario austríaco Krone.
Esa mirada retrospectiva tomó forma definitiva en 2017 con su proyecto más ambicioso: Classical 90s Dance. Christensen reunió a una orquesta sinfónica de 49 músicos en Berlín para regrabar los tótems de la electrónica de los noventa.
Clásicos como Rhythm Is a Dancer, What Is Love y, por supuesto, su propia Das Boot, pasaron por el filtro de cuerdas y vientos, demostrando que debajo de los sintetizadores y los beats acelerados existían grandes composiciones.
“Al elegir las canciones para el álbum, decidí seguir el camino de la emoción. Cada canción que incluyo tiene un gran valor emocional para mí”, comentó el productor en declaraciones sobre el origen del proyecto.

El cruce entre la academia y el club funcionó a la perfección. El público que en su juventud sudó la gota gorda en las raves ahora llena auditorios para escuchar esas mismas melodías ejecutadas por violines y las cornetas que rodean a Christensen.
Imperdibles
Lo último
hace 27 min
hace 31 min
hace 48 min
12:53
12:34
Lo más leído
1.
3.
4.
5.
6.



















