Por Paulo QuinterosCrítica de cine: Proyecto Fin de Mundo, Ryan Gosling se encuentra a si mismo ante una crisis planetaria
La nueva película de ciencia ficción de la dupla conformada por Phil Lord y Chris Miller explora el valor del altruismo frente a una crisis global, en una historia que pone en tensión la supervivencia individual con la necesidad de pensar en el otro.

“Solo una vida vivida para los demás merece ser vivida” es una frase atribuida a Albert Einstein, una de las mentes más influyentes de la historia. Y esa idea funciona como eje central de Proyecto Fin de Mundo, la nueva película de ciencia ficción protagonizada por Ryan Gosling.
Dirigida por Phil Lord y Chris Miller (21 Jump Street, The Lego Movie) y escrita por Drew Goddard, quien vuelve a adaptar una novela de Andy Weir tras The Martian, la película aborda temas como el sentido de la vida, el altruismo y el heroísmo desde una mirada accesible y emocional.
Al centro está Ryland Grace, interpretado por Gosling, quien es un hombre que despierta en una nave espacial sin recordar cómo llegó ahí ni cuál es su misión. Claro que pronto entiende que es el único sobreviviente y que se encuentra a años luz de la Tierra.
A partir de ese punto, comienza a reconstruir su pasado como un profesor de primaria cuya carrera científica terminó en descrédito, aunque de forma inesperada terminó vinculado a una crisis planetaria sin precedentes.

Sin entrar en detalles clave, en esta historia la humanidad enfrenta un fenómeno que afecta al Sol y amenaza con un enfriamiento catastrófico del planeta. En ese escenario, Grace es reclutado por su conocimiento para integrarse a una misión que busca una solución desesperada.
La historia crece cuando se revela que el problema no es exclusivo de la Tierra, lo que abre una escala mucho mayor para el conflicto y justifica la arriesgada expedición espacial.
Así, Grace se ve enfrentado a una misión para la que, en teoría, nunca estuvo preparado. Más aún, sus propios recuerdos refuerzan esa idea: nunca fue un héroe tradicional, ni alguien convencido de serlo, ya que no mantenía mayores nexos con otras personas.
Pero todo cambia cuando, en medio del viaje, ocurre un encuentro inesperado que redefine el rumbo de la historia y amplía sus alcances más allá de una simple misión individual.

En ese entramado, la película destaca por su capacidad de equilibrar espectáculo y emoción. La ambientación espacial no solo impresiona por su escala, sino también por cómo transmite tanto el peligro como la fascinación del universo. Y en una sala gigante como un IMAX luce de primer nivel.
Al mismo tiempo, su puesta en escena destaca porque Lord y Miller entienden que el espacio no es solo una amenaza ante lo desconocido, sino también representa el encanto del misterio, la belleza de lo diferente y la posibilidad de salir de los límites de nuestro conocimiento. Esa dualidad le da a la película un tono más luminoso dentro de un escenario apocalíptico.
Al mismo tiempo, la narrativa se sostiene en la vulnerabilidad de su protagonista, ya que Gosling construye a un personaje cercano, más humano que heroico, lo que permite que el espectador conecte fácilmente con su proceso en donde poco a poco van saliendo a luz sus problemas internos.
Y todo ese enfoque se refuerza con una historia que, pese a su premisa de fin del mundo, insiste en la esperanza y en la colaboración como motor.

Ese armado encuentra espacio para momentos de humor y liviandad que alivian la tensión, pero sin desdibujar lo que está en juego ni menos le hace el quite al subtexto sobre el colapso ecológico que muchos aún hoy intentan tapar con el dedo.
Y en todo ese avance narrativo, otro elemento destacado es que la película tiene un ritmo dinámico que impulsa a una travesía que gana mucho una vez que revelan su gran arma: un personaje con el que Grace debe colaborar por el bien común.
En su dimensión más íntima, la película realmente funciona de forma excelente, explorando la conexión con otros y escudriñando en la capacidad de sacrificio, incluso en los escenarios más extremos.
Así, Proyecto Fin de Mundo no solo se sostiene como una sólida propuesta de ciencia ficción, sino también como una historia sobre lo que nos define como humanos. Porque, al final, más allá de la misión o del destino del planeta, la película deja claro que el verdadero impulso no está en salvarse a uno mismo, sino en estar dispuesto a hacerlo por otro.
Proyecto Fin de Mundo ya se encuentra en cines.
Imperdibles
Lo último
hace 4 min
hace 15 min
hace 32 min
hace 43 min
08:46
Lo más leído
1.
2.
4.
















