Por Paulo QuinterosCrítica de series: Lanterns, una gran serie que entiende el corazón de sus superhéroes
La nueva serie de HBO cambia las grandes batallas espaciales por un misterio en Nebraska, pero no pierde de vista lo esencial: el miedo, la voluntad y las personas detrás de los anillos de poder.

En la superficie, Lanterns evoca inevitablemente a True Detective gracias a un misterio que se construye a través de épocas diferentes. Sin embargo, la estructura de esta nueva serie no replica una fórmula y hace lo suyo propio.
Por supuesto, igual se puede remarcar que aquella comparación también tiene sentido por su nivel de producción. Lanterns simplemente luce como uno de esos proyectos en los que HBO no escatima recursos, aunque también hay que subrayar que su gran gracia es que toma una decisión inusual para una historia moderna de superhéroes.
Y es que en vez de trasladar la acción a una gran ciudad, la investigación al centro de esta serie lleva a sus protagonistas hasta Nebraska, en pleno corazón de Estados Unidos, en donde carreteras, campos y pequeños pueblos reemplazan a los escenarios urbanos que habitualmente dominan el género.
Lo anterior no significa que la producción esconda sus elementos fantásticos. Aunque hay una decisión de aterrizar todo el relato, aquí también hay construcciones creadas por los anillos de poder, enfrentamientos explosivos y hasta un par de mundos extraterrestres en los siete episodios facilitados a la prensa.
Y todo deja claro que estamos ante una superproducción de primer nivel, respaldada por un equipo creativo que incluye a nombres tan reconocido como Damon Lindelof (Watchmen), Chris Mundy (Ozark) y Tom King (Batman).

Claro que aún considerando todo ese despliegue, lo más llamativo de Lanterns es lo profundamente afianzada que está en la mitología de los héroes esmeralda, incluso cuando se aleja de la escala habitual de sus historias más famosas de conflictos gigantescos como la Guerra de los Sinestro Corps.
Tampoco abundan los planetas imposibles ni aparecen decenas de miembros de la organización, pero aún así están los componentes fundamentales de una historia sobre protectores elegidos por su voluntad para enfrentarse al miedo.
Su inspiración, y esto es algo que quedó claro desde que la serie reveló sus primeras imágenes, también remite a la clásica etapa de los “héroes errantes” de Dennis O’Neil y Neal Adams, donde Green Lantern y Green Arrow recorrían Estados Unidos enfrentándose a problemas mucho más terrenales que los habituales conflictos espaciales de los portadores del anillo.
De ahí que Lanterns recupera parte de ese espíritu y lo lleva hacia un policial contemporáneo, en un proceso en el que no tiene miedo de modificar elementos del canon. Especialmente si esos cambios sirven para construir la historia que sus responsables quieren contar.
Sin entrar en detalles importantes, el centro de todo es John Stewart (Aaron Pierre), quien vive sus primeros momentos como Linterna y queda bajo la tutela de Hal Jordan (Kyle Chandler). Pero el viejo héroe no es cualquier instructor... es un Green Lantern curtido y reconocido alrededor del mundo, pero también alguien cargado de problemas que prefiere no resolver.

Desde el comienzo, ambos mantienen una relación bastante más complicada de lo esperado y terminan investigando un caso en un pueblo estadounidense que rápidamente comienza a crecer. En paralelo, la serie revela sus pasados y los conflictos que explican una tensión que ninguno de los dos puede evadir.
Repito, sin profundizar demasiado, en toda esta mezcla resulta especialmente importante el nexo indirecto entre Hal y el padre de John, lo que representa un vínculo que impide que su relación funcione simplemente como la clásica dinámica entre un veterano y su aprendiz.
A partir de ahí surgen intrigas que van mucho más allá del caso inicial, pues el misterio también involucra el estado de los Green Lantern Corps en la Tierra y las intenciones de los Guardianes del Universo, los extraterrestres que dirigen la organización. Y, para peor, mientras más antecedentes aparecen, más evidente resulta que la investigación en Nebraska es solo una pieza de algo considerablemente mayor.
En medio de todo eso, lo interesante es que Lanterns no tiene apuro en entregar todas sus respuestas. Su estructura se enfoca en los personajes y utiliza el misterio para retirar capas de una historia que cambia bastante respecto de lo que creemos saber al comenzar.
En ese recorrido aparecen sorpresas y revelaciones sobre el pasado, pero la relación entre el estoico John y un agrietado Hal es sin duda la pieza que sostiene todo, especialmente gracias al trabajo de Aaron Pierre y Kyle Chandler.
Este último está excelente como Jordan, entregando una versión cargada de experiencia, conflictos y el ego de alguien que durante años ha sido considerado un héroe. Pierre tampoco se queda atrás con un Stewart convencido inicialmente de que hay muy poco que puede aprender de su compañero.

En ese cruce, la serie justifica muy bien por qué John recién comienza este camino y por qué necesita atravesar un proceso de aprendizaje junto a Hal, incluso cuando existen múltiples razones para que ambos choquen constantemente. Y su relación, inevitablemente, evoluciona junto con la investigación y lo que comienza con desconfianzas, diferencias y luchas de ego cambia a medida que ambos deben enfrentarse a sus propias decisiones y a aquello que preferirían dejar enterrado.
Y es que debajo del misterio también existe una historia sobre el heroísmo, el deber y lo que significa cargar con un enorme poder. Ahí los conceptos fundamentales de Green Lantern encuentran espacio dentro de este relato mucho más aterrizado. Como extra, también está el hecho de que la investigación se desarrolla en un entorno marcado por problemas sociales que no están separados de la conspiración principal, con el pueblo y sus habitantes siendo un excelente reflejo de una bomba que está a punto de estallar.
En el entramado obviamente están los anillos, los extraterrestres y los enfrentamientos, pero Lanterns nunca permite que esos elementos se coman a sus personajes, incluso cuando llega el momento de desplegar su espectáculo. Y probablemente ahí está su mayor acierto. La serie aprovecha el formato televisivo para desarrollar a sus Green Lantern con un tiempo que una película difícilmente podría permitirse, construyendo poco a poco sus conflictos antes de abrir completamente las puertas de su mitología.
Eso es justamente lo que la vilipendiada película protagonizada por Ryan Reynolds nunca consiguió concretar, ya que aquella producción tenía varios de los juguetes asociados a Green Lantern, pero nunca logró que todos esos elementos terminaran formando un universo realmente convincente.
Lanterns toma prácticamente el camino contrario. Reduce inicialmente la escala, pone a dos personajes en un pueblo estadounidense, construye un misterio y deja que los conceptos propios de Green Lantern aparezcan porque la historia los necesita, no solo porque deben estar ahí.

Eso también implica que quienes esperen desde el primer minuto la espectacularidad cósmica de los cómics tendrán que moderar sus expectativas. Al menos en los siete capítulos vistos, esta sigue siendo principalmente una historia terrestre, íntima y preocupada de sus personajes.
Y en ese entorno, inicialmente no aparece el costado más extravagante de esta mitología. No hay ardillas espaciales ni planetas convertidos en Green Lantern, ni toda esa maravillosa locura que durante décadas ha demostrado hasta dónde puede llegar el concepto de los Corps.
Pero nada de eso termina siendo un problema, porque la serie deja algo mucho más importante en claro: sus responsables entienden qué hace funcionar a estos personajes incluso cuando les quitan buena parte del espectáculo cósmico que habitualmente los rodea. Entienden el miedo, la voluntad, el peso del deber y las contradicciones que aparecen cuando alguien recibe un poder prácticamente ilimitado. Entienden que el anillo es importante, pero que Green Lantern siempre depende de la persona que decide utilizarlo.
Por eso, incluso con su estructura de policial de HBO, sus paisajes de Nebraska y una escala mucho más contenida que las grandes sagas espaciales, Lanterns consigue sentirse genuinamente como una historia de Green Lantern.
Y después del fallido intento anterior por llevar a estos personajes a la pantalla, que una producción de esta envergadura comprenda tan bien el corazón de los Green Lantern Corps es, por sí solo, algo que vale la pena celebrar.
Lanterns se estrenará este domingo 16 de agosto en HBO y HBO Max y tendrá ocho episodios, que se emitirán semanalmente hasta el 4 de octubre. Todo forma parte del nuevo Universo DC.
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