El terror de Backrooms y Obsesión se impuso a una Star Wars que ve caer a Grogu
Las películas de terror lideraron la taquilla en Estados Unidos, mientras la película del Mandaloriano enfrentó una caída importante en su segundo fin de semana. Tan grande fue, que podría terminar siendo la película menos lucrativa de la era Disney de la franquicia.
El cine de terror volvió a dar una señal de fuerza en la taquilla. La recientemente estrenada Backrooms y el fenómeno de Obsesión lograron superar durante el fin de semana a The Mandalorian and Grogu en Estados Unidos.
La sorpresa obviamente es mayor porque ambas producciones originales, realizadas con presupuestos acotados, lograron imponerse ante un regreso de Star Wars que prometía dominar la pantalla grande a siete años del Episodio 9, El Ascenso de Skywalker.
En primer lugar, Backrooms, de A24, consiguió el mayor estreno en la historia del estudio - con más de $80 millones de dólares- y también marcó un récord para una película de terror original en su debut.
Además, su director, Kane Parsons, tiene solo 20 años y con este lanzamiento pasó de crear videos en YouTube a encabezar la taquilla cinematográfica.
Obsesión, de Curry Barker, también mantuvo un rendimiento inusual. La película aumentó sus ventas por tercer fin de semana consecutivo pese a competir con otro fenómeno del mismo género.
Esa película de terror pasó de $17,1 millones de dólares en su estreno a $23,9 millones de dólares en su segunda semana y luego a $26,4 millones de dólares durante el último fin de semana.
Con ese desempeño, Obsesión ya superó los $100 millones de dólares solo en Estados Unidos y se convirtió en el mayor lanzamiento de Focus Features.
En contraste, The Mandalorian and Grogu recaudó alrededor de $25 millones de dólares en su segundo fin de semana y cayó al tercer lugar, marcando una gran declive en su desempeño en la recaudación.
De hecho, esta nueva película de Star Wars tuvo una baja porcentual mayor que Solo: A Star Wars Story y podría quedar como el estreno menos taquillero de Disney dentro de la saga.
Todo estos resultados golpean una idea instalada en Hollywood desde la pandemia: que solo las grandes franquicias podían convocar público masivo a las salas.
Y es que, esta vez, el evento cinematográfico no vino de una marca conocida, sino de dos películas de terror originales que conectaron con audiencias jóvenes. Todo esto mientras Star Wars enfrenta señales cada vez más difíciles de ignorar.
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