Por Raúl ÁlvarezEmilio Morán, el poeta que combina su historia con cultura pop: “De qué te sirve hacer poesía que nadie va a entender”
A través de 31 historias, el también periodista de la tevé a color muestra su “Cola de pez”.

Las citas a Rafaella Carrá, Marlen Olivari e incluso Mario Moreno Cantinflas entremedio de los 31 poemas de Cola de Pez (Editorial Trayecto, 2025) no son azarosas para Emilio Morán (Biobío, 2000).
El “poeta pop”, como se describe tras editar este libro, cuestiona los márgenes en los que se entiende la diversidad sexual ampliando su propio espectro para abarcar también vivencias escolares, clases sociales y, sobre todo, el romance que permea toda su obra.
Alejado de los panfletos más obvios en los que suele encasillarse el movimiento, entre sus páginas cuenta entre canciones, chistes, reflexiones y sus propios manuscritos originales, una historia personal dividida en 5 partes en donde no oculta nada: cuando se está asumido, las diferencias no están en lo visible.
Los relatos, ocurridos entre el Gran Concepción y Santiago, hacen palpable el tránsito de un “cola” –como orgullosamente se define– no solo bajo la búsqueda de su propia identidad, si no que también describiendo amores pasajeros y profundos, fiestas que terminan en lo alto y otras que lo hacen replantearse todo.
Cola de Pez fue lanzado en noviembre de 2025 y agotó su primera tanda en semanas, siendo reeditado en enero pasado. Su editorial lo describe como un libro “escrito desde la humedad de sábanas sucias y entre bocanadas de noches penquistas, el libro se aleja de los panfletos para ofrecer un autorretrato crudo”. Y tienen razón.
En entrevista al diario pop, el también periodista (en su carrera se cuentan pasos por CNN y Mega, por nombrar algunos) confidencia que todo lo que cuenta es verdad, incluído los nombres de sus amores: “Cualquier similitud entre esta fábula y la experiencia homosexual-travesti está lejos de ser mera coincidencia”.

– El libro está protagonizado por una “sirena urbana” que va deambulando entre la ciudad, ¿Qué es lo que tenemos que saber antes de inmiscuirnos en su historia?
Esta sirena inicia su recorrido con una condena que considera injusta, nació encarcelada en un cuerpo indeseable y criminalizado. Se acerca mucho al cuento de “La Sirenita” que todos conocemos, esta joven rebelde que anhela poder ser libre y amar con sus pies sobre la tierra, pero pasa sus días contemplando a los humanos desde la clandestinidad.
– Además de poeta, eres periodista de profesión y has trabajado en televisión, ¿Puede convivir ese oficio con lo artístico?, ¿se pueden complementar?
Es difícil complementar ambas vocaciones, porque de un periodista la mayoría de las veces se exige una conducta imparcial y apolítica; pero desde el otro lado no hay nada más político que el arte. Ahora, en la práctica, es mi misma inquietud creativa la que funciona en ambos sitios, tanto armando una nota para tele como escribiendo un poema. Juego en ambas canchas, con diferentes reglas y corriendo diferentes distancias. Sin embargo, no puedo negar que he sentido aprensión o directamente miedo de compartir mi faceta de poeta en contextos laborales, todavía existen jefaturas a las que no les gusta que uno tenga pasiones fuera de la oficina y si esa pasión es escribir poesía desnudo y con un mensaje político, menos aun.

– Te defines como un poeta que hace “versos pop”, ¿Cómo definirías este concepto y que tanto de aquella cultura permea tu obra?
Hace unos días coincidí con una lectora y me comentó algo como “es increíble lo que se puede transmitir y decir con palabras tan simples, porque uno lee a Neruda pero después de cierto punto hay que hacer acrobacias para comprender sus poemas”. Mis “versos pop” apuntan a esa cercanía con lo popular, con poder conectar de manera más directa y no por eso menos sensible, ¿de qué te sirve hacer poesía que nadie va a entender? Por otro lado, incorporo en mis textos a figuras pop, en poemas de este libro menciono a Raffaella Carrá, Babasónicos e incluso a Marlén Olivari, por ejemplo.
– ¿Qué tanto de biografía hay en los poemas seleccionados?, ¿Aquel amor existió realmente?
Cuando escribí los poemas que luego recopilé para armar “Cola de pez” jamás me censuré ni detuve a pensar en que serían leídos por otras personas, di rienda suelta a mi emoción de la forma más sincera posible. Quise mantenerlos así, no edité nombres de personas ni de lugares ni mucho menos experiencias, por muy cuestionables o crudas que algunas fueran. El amor, el romance que cruza el libro existió y en un acto de respeto le envié a esa musa una copia del libro por correo. Se lo pudo haber tomado mal y lo habría entendido, después de todo igual hay cierto grado de exposición aun cuando menciono su nombre sin apellidos; no obstante, tuvo una reacción muy generosa y amable. Este libro es un bonito broche de oro a esa relación que concluyó hace años, porque aun cuando en el mundo material no existamos como tal y sigamos adelante con nuestras vidas, siempre nos podremos encontrar entre estas páginas.
– Esta “sirena urbana” a lo largo del texto, ama, se apasiona, ríe pero también vive en carne propia el rechazo y la exclusión por querer alejarse de los márgenes, ¿Cómo permeron tus experiencias personales en el desarrollo de esas historias?
Por años, casi toda mi vida, me había sentido incomprendido, invisibilizado y malinterpretado. Estos textos me dan voz, por fin, para manifestarme por sobre todas esas voces que alguna vez gritaron más fuerte y por sobre la mía. “Cola de pez” es mi forma de decir “esto es lo que siento y soy” y así arrebatar esa falsa autoridad para definirme con que tantas personas se han sentido.
“Por eso, es un libro completamente autobiográfico, incluso verborreico y cargado de detalles y adjetivos. Hablo de las burlas que me lanzaban en recreos, de la mala relación con mi madre durante mi adolescencia, de amantes furtivos, borracheras, inseguridades, autodesprecio, mi primer enamoramiento y la desolación tras su fracaso. Es un libro de desnudos, y no solo físicos, sino principalmente emocionales”.

– El libro, además de tus textos, incluye citas a distintos personajes y una playlist para acompañar la lectura, ¿Qué grupos musicales o cantantes identifican a esta “sirena urbana”?
La pluma tiene harto de Alex Anwandter, Jorge González, Lana del Rey y Taylor Swift, no casualmente de mis cuatro cantautores favoritos y por cierto, muy pop. De hecho, una reseña esbozó con cierta negatividad que los textos de “Cola de pez” parecían más letras de canciones que poemas “de verdad”, pero yo tomo esa apreciación y la reivindico con orgullo.
“Ahora, si pudiera definir el libro y a su protagonista en una sola canción sería “Cuando estoy con él” de Jeanette, tema que cito en el libro y que es parte de su playlist. Si bien para cualquiera podría ser una balada melosa más, leerla desde la óptica cuir guarda otro grado de emoción. Ese “cuando estoy con él solo quiero ser mujer y nada más” es el verso más travesti que puedo imaginar".
– Para terminar, ¿Qué poema de tu libro recomendarías para los lectores de La Cuarta?
Si me permites tres, recomiendo “Tetas”, “Mi casa” y “La playa a la que nunca fuimos”.

Cola de Pez, “memorias en verso de una sirena urbana”, puede encontrarse en las principales librerías del país, además del sitio oficial de la editorial y Buscalibre.
Imperdibles
Lo último
hace 20 min
hace 23 min
hace 35 min
hace 42 min
hace 50 min













