Por Roberto DíazEncuesta revela que el 80% de los trabajadores descarta una “guerra generacional” en la oficina
Según el reciente estudio, los problemas entre generaciones en el trabajo surgirían por aspectos prácticos de la operación cotidiana.

Durante años, la convivencia en el trabajo entre distintas generaciones ha sido presentada como un foco permanente de conflicto en las empresas.
Sin embargo, un nuevo estudio muestra una realidad muy distinta: lejos de una “guerra generacional”, la convivencia entre personas de distintas edades es mayoritariamente colaborativa, respetuosa y productiva.
Según el Estudio Intergeneracional Defontana 2026, aplicado a 542 trabajadores en empresas con presencia multigeneracional en Chile y Perú, el 80% de los encuestados declara que la colaboración entre generaciones es fluida y productiva.
A esto se suma que el 89% percibe respeto entre personas de distintas edades y el 83% observa aprendizaje cruzado en el trabajo diario, cifras que contradicen el relato de fricción permanente que suele dominar la conversación pública sobre el mundo laboral.
“Estos datos muestran que la convivencia intergeneracional en las empresas no es un problema por sí misma. La mayoría de los equipos colabora de manera fluida y con altos niveles de respeto; el desafío está en cómo las organizaciones ordenan sus procesos y definen reglas claras para facilitar esa convivencia entre equipos diversos”, señala Macarena Molina, Product Manager Gestión de Personas en Defontana.
¿Qué factores provocan una mala convivencia intergeneracional en el trabajo?
Los resultados demuestran que cuando existen tensiones, estas no están asociadas a valores, ética laboral o falta de compromiso, sino a aspectos prácticos de la operación cotidiana.
Entre las principales fricciones identificadas destacan el uso de herramientas digitales (46%), los estilos de comunicación (33%) y la resistencia al cambio (31%), seguidos por diferencias en la forma de dar y recibir feedback (18%) y en los tiempos de respuesta frente a urgencias (17%).
“Los roces entre generaciones, no tienen que ver con valores, sino con lo operativo: cómo usamos la tecnología, cómo nos comunicamos y cómo se organizan los procesos. No es un tema de edad, es un tema de gestión y de trayectorias laborales distintas, que influyen en cómo las personas aprendieron a trabajar”, agrega Macarena Molina.
Los hallazgos del estudio entregan una señal clara para líderes, gerencias y áreas de personas. La convivencia intergeneracional no es un problema a corregir, sino un activo a potenciar.
Reducir fricciones no pasa por etiquetar generaciones, sino por diseñar mejores procesos, reglas claras de comunicación y herramientas que se adapten a distintos estilos de trabajo.
En un contexto donde la productividad, la innovación y la retención de talento son desafíos críticos, gestionar bien la diversidad generacional se convierte en una ventaja competitiva concreta para las empresas.
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